Por qué se crucifican frente a la embajada de Brasil en Paraguay

Pablo Garcete es el quinto ex obrero de Itaipú crucificado reclamando el pago de derechos laborales retroactivos  por parte de las empresas que les contrataron para la construcción de la hidroeléctrica. Decidió acompañar la protesta que desde hace 20 días llevan adelante otros tres ex compañeros de trabajo en la binacional y una mujer, esposa y madre de otros dos ex trabajadores. “Otros 20 compañeros están listos para crucificarse hasta que nos paguen”, dijo Garcete.

Luego de una penosa ceremonia en la que fue clavado a la madera en forma de cruz, Garcete fue colocado junto a Roberto González, de 61 años; Roque Samudio, de 58 y Gerardo Orué, de 49, que cumplieron más de 20 días de protesta.

También está acostada en la cruz, con las manos clavadas a ella desde hace 13 días, Rosa Cáceres, de 52 años, esposa y madre de dos ex obreros que trabajaron más de cinco años en la hidroeléctrica que construyeron conjuntamente Paraguay y Brasil.

Todos los crucificados fueron recostados dentro de tiendas de plástico para protegerse del sol y la lluvia y ex compañeros y familiares les acompañan permanentemente.

Garcete trabajó durante seis años en la represa y decidió iniciar la protesta extrema que incluye una alimentación exclusiva de suero y jugos. «Yo trabajé en los años 70 y 80 para dos empresas contratistas paraguayas que se guiaron por protocolos sociales establecidos por Itaipú», manifestó.

Los ex obreros, agremiados en una Coordinadora de Extrabajadores de Itaipú, de diferentes empresas paraguayas, reclaman bonos por alimentación, antigüedad laboral, productividad y otros beneficios, que no ha cobrado.

Para la Binacional, la entidad no puede resolver nada porque no tuvo participación en la contratación de los obreros, que fueron contratados por empresas tercerizadas con las que firmaron los acuerdos laborales.

Sin embargo, para los ex trabajadores, el reclamo corresponde porque el acuerdo firmado en 1973 entre los gobiernos de Paraguay y Brasil estableció que los empleados de empresas contratistas de ambas naciones debían recibir los mismos beneficios, sin discriminación ni variaciones y aseguran que los obreros brasileños recibieron pagos por alimentación, antigüedad laboral y productividad, ente otros.

Más compañeros se unirán

Dirigentes de la Coordinadora de Ex Trabajadores aseguran que los crucificados seguirán aumentando con el correr de los días “porque hay mucha rabia; porque no nos hacen caso, pero sobre todo porque existe mucha necesidad. Otros 20 compañeros están listos para crucificarse hasta que nos paguen», dijeron.

 

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