Por qué Nacional está a un paso de la semifinal

El modesto equipo paraguayo sorprende con un juego ordenado, de salidas rápidas y gran respeto al proceso. Su gente siente una “incomensurable alegría”. Acá, un reportaje de aproximación.

Bandera y sombrilla paraguayas cobijan la esperanza "nacionalófila" en la Copa.

Bandera y sombrilla paraguayas cobijan la esperanza «nacionalófila» en la Copa. Fuente: Institucional.

Fue ya en el partido contra Vélez Sarfield que el bar le prestó atención. “Vélez ndi ohuga hina; el mejor primero contra el peor segundo”, observó Hugo Flecha. Efectivamente, Vélez venía de ganar su grupo con el mejor promedio y Nacional emergía segundo de un grupo en el que estaban Mineiro y Santa Fe de Bogota, campeón de la copa, uno, y semifinalista el otro.

“Dale Nacional, querido”, escuchamos en la otra mesa con insistencia.  Vélez se había adelantado en el marcador en la única jugada en que los defensores de Nacional perdieron el fondo de la cancha. El desengaño no duró mucho porque una rápida salida de Nacional le regalaba un penal muy bien ejecutado por Silvio Torales. Nacional volvería de Buenos Aires con un 2-2 incuestionable y el green card para los Cuartos de final de la Libertadores.

No hubo ciertamente una explosión en el bar, pero los que estábamos en las tres mesas ocupadas disfrutamos de buen ánimo el triunfo del equipo paraguayo. Aunque -ahora lo recuerdo bien-, un joven de la mesa de al lado que miró el partido mordiéndose la uña estalló con un “pea pe’u pe’e kurepa tembo”.

Con Hugo,  Juan Heilborn y David Ayala decidimos que al partido contra Arsenal, en Asunción, iríamos. Gradería a G. 10.000 era lo que vale una Pilsen en El Rubio. Hugo y David se fueron; Juan y el suscribiente nos quedamos con las ganas.

El pase a Cuartos de final –y la eliminación de Cerro- aumentaron exponencialmente el interés de muchos tributarios de futbol en el partido contra Arsenal. Unas 15 mil personas asistieron al partido en el Defensores del Chaco.

-Y sí, tenemos que apoyar al único equipo paraguayo que queda-, soltó la productora Anahí Zaldívar, que luego de encajonarse en una discusión sobre la eliminación de Cerro con Rubén Flecha, soltó, con su voz raspada y cálida: “ustedes, los cerristas, se morirían si Nacional llegara a salir campeón”.

-No más sangre en la mesa, por favor-, pedí llevándome una morcilla con mandioca a la boca.

En el primer tiempo, el muy buen volante Derlis Orue metió el 1-0. En el segundo Nacional esperó a Arsenal agazapado.

De Der. a Izq. Eliseo Pacielo ysu hijo Guillermo, dos aficionados destinados fatalmente a ser nacionalófilos.

De Der. a Izq. Eliseo Pacielo ysu hijo Guillermo, dos aficionados destinados fatalmente a ser nacionalófilos.

Agazaparse y salir ordenada y rápidamente, con Orué, Torales y Julián Benítez es tal vez lo que mejor hace la Academia. Pero al cierre del partido una cabeza certera que pasa cerquita del arco de Nacional despeina  y corre el maquillaje. Luego del sofocón, alguien de la otra mesa dispara: “Lo bueno es que no te metan un gol en casa”. “Nacional tiene todo para pasar a semifinal”, arriesgaría luego Rubén Flecha en la ronda del tercer tiempo.

Qué tiene Nacional

Aunque es la primera vez que se encuentra en una etapa decisiva de la Copa Libertadores, a los seguidores de este club no les parece una cosa fortuita. Si bien un mal despeje o una mala salida del arquero pueden definir el destino irremediable de la eliminación, Nacional ha llegado a esta etapa “con disciplina en su juego, toque rápido y  ambición de los jugadores”, asegura el periodista Eliseo Paciello.

Eliseo Paciello es un nacionalófilo de corazón y cuna. Su abuelo era de Nacional, su padre también. Su hijo, Guillermo Paciello, le ha puesto la cara del Che y la insignia del Club Nacional a su bandera para juntar sus dos grandes pasiones: “Nacional y la revolución”. El destino futbolero de la familia Paciello parece una inconfundible fatalidad “nacionalista”: El papá de Arsenio Erico, el más grande jugador de la historia del fútbol paraguayo, se llamaba Guillermo Erico Paciello.

-¿Qué más tiene el Nacional de hoy, Eliseo?

Un técnico (Gustavo Morínigo) que transmite confianza y una dirigencia que realiza su trabajo bien planificado. La mayoría de los jugadores juegan desde hace un buen tiempo juntos, con algunos refuerzos nuevos que se destacan como Julián Benítez. Además, unos seguidores aguerridos y fieles.

Juan Heilborn, que hace del futbol, el diseño  y la literatura una prioridad de vida, nos cuenta: “Nacional juega al fútbol con el mismo mediocampo hace tres años y los técnicos Juan Manuel Battaglia, Jara Saguier y Morínigo siguen lo que hacía el anterior. Y, al parecer, se prepararon mucho mejor en lo físico…”

-Mucho mejor que Cerro seguro. En lo físico, digo

Silencio. Queda el “visto” colgado en el Facebook. Es muy reciente el duelo. Por qué recordar que en el partido de Cerro con Cruzeiro, Guiza caminaba en el segundo tiempo y que Angel Romero andaba con el pulmón en la boca.

Al cierre del partido con Arsenal, la Chopería Roma, Colón y Roma, se inundó de comensales nacionalófilos. Eran mesas familiares, padres, madres, hijos. “Sí, eso se notó en la cancha. Muchas mujeres y niños en las graderías”, nos cuenta el periodista David Ayala.

Alegría inmensa

El festejo en la Chopería Roma.

El festejo en la Chopería Roma.

“Nos queda un partido para acercarnos a la Copa. No sé si lo lograremos, pero esta alegría que hoy nos da nuestro “Nacional Querido” es inmensa, inconmensurable”, comenta el también periodista Eduardo Coco Arce.

Probabilidades

A Buenos Aires, Nacional irá con el 1-0. “Arsenal es un equipo aguerrido, pero sin mucho vuelo. Es muy factible que Nacional pase (a la semifinal)”, arriesga David Ayala. Pero cada partido “es una final”, dicen los millones de entendidos en esta materia para indicar que “puede pasar cualquier cosa”.

Un poco de historia

El Club Nacional nace con jóvenes estudiantes del Colegio Nacional. Se lo funda oficialmente el 5 de junio de 1904. El país se debatía en el desamparo y la devastación provocados por la Guerra Grande (1864-1870). Facciones políticas que se disputaban un botín político en ruinas. Aunque asume símbolos nacionales en su vestimenta, su nombre porta el aire inglés que inundaba la creación de los clubes en América. Leamos el acta de fundación: «…se puso a discusión el nombre que definitivamente debe llevar la sociedad, después de largas discusiones se procedió a la elección, resultando, por mayoría de votos, denominar la sociedad bajo el título de NACIONAL FOOTBALL CLUB».

De ese tiempo a esta parte, ha obtenido nueve títulos nacionales. Descendió de Primera División en tres ocasiones, pero de todos los descensos, reapareció en pocos años.

Es vecino del Cerro Porteño en el barrio Obrero, donde alguna vez también estuvieron instalados Sol de América, Atlántida y Presidente Hayes.

Arsenio Erico, el más grande crak del fútbol paraguayo, es símbolo de Nacional.

Arsenio Erico, el más grande crak del fútbol paraguayo, es símbolo de Nacional.

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