¿Por qué migran las empresas brasileñas al Paraguay?

Un artículo publicado el pasado sábado en el diario “O Estado do Sao Paulo” refiere que las empresas brasileñas migran en masa al Paraguay ¿por amabilidad proverbial de los paraguayos? ¡Mamotapa! (¡para nada!).

Porque pueden explotar a gusto y paladar pagando salarios de miseria, ínfimos impuestos y haciendonos trabajar más de 48 horas semanales, con una energía eléctrica 66% más barata que en Brasil y otras ventajas.

Jose Franco, gerente de Proyectos de Inversion del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), se muestra muy orgulloso de la instalacion de empresas brasileras, casi como el propio Wagner Weber, director del Centro Empresarial Brasil-Paraguay (Braspar) quien, como un poseido, suelta en cascada datos, cifras y porcentajes: el Paraguay tiene una de las mas bajas cargas tributarias del mundo y una legislacion laboral flexible, el impuesto a la renta y el Impusto al Valor Agregado (IVA) están en 10%, mientras en Brasil oscilante entre el 25 y 27%, respectivamente. Los asalariados tienen vacaciones de solo 12 dias anuales, los cinco primeros años en la empresa, las jornadas laborales larguísimas, no existe contribucion sindical. En brasil, un empleado le cuesta el doble de su salario a la empresa.

La periodista de «O estado», Raquel Landim, destaca que el Brasil es el segundo país inversor en Paraguay, situandose despues de Estados Unidos, segun datos del Banco Central.

Entretanto, el nuevo presidente electo declara a la prensa que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) le tiene mucho cariño al paraguay.

Tal es la realidad presente. Si no tomamos conciencia, podemos correr la suerte de los Palestinos, en que de una situacion de hecho, se pasa a una legalidad juridica (en 1947) y, de ahi, a una politica de ocupacion y avasallamiento extremadamente agresiva.

Hace 400 años la Boetie decia en Francia: «millones de hombres no debieran tener miedo a un pequeño numero de detentores del poder». Y ejemplos de la fuerza del pueblo organizado tambien nos sobran en nuestra América, por los días que corren.

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