Por qué las movilizaciones masivas campesinas

Hoy se cierra una semana de movilizaciones en Santa Rosa del Aguaray, San Pedro, en el que se encuentran movilizados hasta el momento unos 10.000 campesinos, sin que el gobierno pueda dar una salida al conflicto generado por dicha movilización en demanda de subsidio por pérdidas productivas, condonación de deudas y la consecuente eliminación de la lista “negra” de Inforconf.

Aquí cabe recordar que el Estado Paraguayo, a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería, impulsó una campaña de producción de chía entusiasmado con el precio internacional del 2013 de 15.000 Gs. el kilo. Sin embargo, esta campaña que se inició en diciembre del 2013 y se extendió incluso hasta agosto del 2014, se realizó sin ningún tipo de planificación, incluida la gestión de mercados para la producción masiva, los requisitos técnicos para una eventual exportación del producto y una propuesta crediticia para los pequeños y medianos productores. Todo ello previendo factores que inciden en un proceso productivo como el comportamiento de la demanda internacional, la situación climática inestable de este año y el involucramiento de amplios sectores productivos rurales, dado que no sólo plantaron chía los pequeños y medianos productores, sino también sojeros, cañicultores y hasta ganaderos, entre los cuales llegaron a producir hasta 100 Has por cada productor grande, teniendo como meta para el 2014 la producción de 100.000 Has del rubro.

El problema incluye a productores no sólo de San Pedro, en donde el problema emerge porque existe mayor capacidad de movilización, sino también a los departamentos de Canindeyu, Itapúa, Caaguazu y Concepción principalmente, y en donde ya existen deudas arrastradas del 2010 correspondientes a la campaña de producción de sésamo, que también dejó sus huellas de endeudamiento entre los trabajadores rurales.

¿Cuál es la responsabilidad del gobierno en este conflicto?
En primer lugar lo que ya mencionamos, la falta de planificación de la producción y una política crediticia acorde a la realidad campesina. En segundo lugar, el hecho de no haber informado a los productores, principalmente a los pequeños y medianos, que el mercado internacional (principalmente China, Europa y EE.UU) de la chía es limitado, alcanzando entre 50.000 a 60.000 toneladas por año, lo que implica que el Paraguay debería calcular cuál sería su “cuota”, por así decirlo, dentro de ese mercado y, a partir de ese “tope” de producción realizar su campaña. Por ejemplo, este año también los principales productores mundiales de chía, que son Argentina (cuya producción anual ya es el 50 % de la demanda mundial), Bolivia, Australia y México, seguidos por Ecuador, Nicaragua y Guatemala, también incrementaron su producción, lo que hizo que los precios se desplomasen. Es decir, nuevamente se evidencia una absoluta falta de planificación de la producción. En tercer lugar, cabe la pregunta de si todos los productores tenían conocimiento de los requisitos y procesos productivos a cumplir desde la siembra, la cosecha hasta la colocación del producto final, dado que, al ser un producto principalmente de consumo humano, tendría que seguir un estricto proceso de control de calidad, de no uso de agrotóxicos, de certificación y de control de las empresas locales que se dedicarían a la exportación y de la firma de contratos entre las empresas exportadoras y los productores, entre otros requisitos.

En enero de este año, el ministro de Agricultura y Ganadería Jorge Gattini, en el acto de la firma de una alianza con la empresa “BioExport” en el marco de la vedette del gobierno Cartes que es la Ley de Alianza Público Privada, señaló que “el cultivo de granos de chía constituye en la actualidad una de las mejores oportunidades de negocios del sector agro, tanto para el productor primario como para las empresas exportadoras del sector” (Diario La Nación digital, Sección Negocios, 7 de enero del 2014)
Los productores, motivados por el escenario de abundancia pintado por el gobierno, asumieron deudas no sólo para encarar el proceso productivo, sino también para adquirir bienes de uso y de consumo y, al sentir los primeros síntomas de la caída de los precios, se vieron acorralados por las deudas y, en la mayoría de los casos entraron en mora, a tal punto de engrosar la lista “negra” de Inforconf, hecho que tiene un efecto inmediato en el proceso de “acogotamiento financiero”, dado que corta la capacidad de endeudamiento y, por tanto, se cierra el círculo sin posibilidades ni siquiera de realizar un proceso “bicicleta”, es decir, de endeudarse para pagar otras deudas.

El grave error que cometió el gobierno de Cartes fue el de creer que el precio internacional de la chía se podría mantener intacto a 15.000 Gs., sin prever que, ante el buen precio internacional, por una lógica que el ministro Gattini no desconoce por haber sido ex consultor de organismos internacionales como el BID, el Banco Mundial y hombre de negocios del sector agropecuario, el del “libre mercado”, todos los países productores incrementarían su producción al ver una “oportunidad de negocios” con este rubro que le dio millones de dólares de ganancias justamente a las empresas del agronegocio. El resultado: el precio de este rubro llegó apenas 3.500 gs. el kilo e incluso menos para los productores primarios, lo que beneficia directamente a las grandes empresas agroexportadoras.

La soga al cuello de los productores ofrecida por el gobierno Cartes.

¿Qué está haciendo el gobierno ante este grave error cometido por él mismo?

En primer lugar, comete otro grave error, envía como negociador a un tecnócrata sin ningún tipo de cintura política para encarar cualquier tipo de diálogo o negociación de este tipo. Las primeras declaraciones del Ministro Jorge Gattini, luego del primer encuentro entre representantes del gobierno y campesinos fueron que de ningún modo retornará a San Pedro con ese ambiente “porque sólo gritan y quieren imponer sus pedidos” (ABC, 14 de noviembre). ¿Qué quiere el ministro Gattini en un proceso de negociación? ¿Acaso que se le alce en andas y se lo felicite por haber impulsado su campaña estrella de producción de chía y lograr el descalabro financiero de los pequeños productores?

En segundo lugar, el gobierno no ofrece ninguna alternativa a las pérdidas de la producción causadas, como ya dijimos, por el mismo gobierno y su “novedosa” alianza público privada. En vez de ello, ofrece a los productores una quita de intereses, la refinanciación de sus deudas ¡y un nuevo crédito! Es decir, simple y llanamente les ofreció una soga para que cada una de las más de 10.000 personas movilizadas hasta este momento se la calcen al cuello.

Lo que está ofreciendo el gobierno es absolutamente inaceptable y demuestra su total inoperancia, no sólo porque significaría la creación de un círculo perverso de sobreendeudamiento de los pequeños productores, sino porque está poniendo en manos del capital financiero y de toda una cadena de especulación la resolución del conflicto.

En síntesis, la posición del gobierno se resumiría de la siguiente manera: nosotros generamos esta crisis, ustedes la pagan.

Campesinos “haraganes” con superproducción.
Entonces lo que nos queda preguntar es dónde están los intereses ocultos detrás de las movilizaciones como nos quiere hacer creer la propaganda del gobierno. ¿Dónde están los campesinos haraganes que no saben hacer otra cosa que cerrar rutas? Aquí el único haragán es Cartes y su gabinete, encabezado por su ministro haragán Jorge Gattini, que no trabajó para gestionar mercados para la sobreproducción nacional que los trabajadores rurales, con trabajo, esfuerzo, deudas e inversión se volcaron de lleno a concretar con el rubro “estrella” del gobierno, llegando incluso a implementar la Ley de Alianza Público Privada en este “negocio”.

El problema que hoy vemos en San Pedro habla por sí mismo acerca del descalabro económico, social y político que genera el avance del agronegocio en el campo. Este avance, por su grado de violencia, no hace sino profundizar la situación de pobreza de los miles de compatriotas que aún resisten en el campo los embates de este modelo. ¿Cuál es la política que el Estado impulsa para frenar esta violencia causada por el agronegocio? Las personas, los seres humanos, la gente que siente en carne propia este y otros problemas, reclaman políticas de desarrollo nacional, políticas que frenen el agronegocio y los desastres sociales y ambientales que provoca, reclama desde hace años un seguro agrícola para los trabajadores rurales totalmente indefensos ante, por ejemplo, este tipo de campañas lanzadas irresponsablemente por el gobierno y que virtualmente los deja en la calle, absolutamente librados a su suerte en las garras de la banca financiera y del capital usurario.

El Estado Paraguayo, ante esta crisis, no puede sino condonar total o parcialmente las deudas de los productores y otorgar un subsidio total o parcial ante las pérdidas productivas. En todo caso, ante esta crisis, debería apoyarse en políticas que privilegien a la producción campesina de alimentos sin intermediarios ante la demanda del sector público y privado existentes, debería impulsar una política financiera diferenciada para que los productores pequeños y medianos accedan a créditos importantes con bajas tasas de interés (actualmente las tasas están entre el 25 y el 50 %) de tal manera a desalentar la especulación y el monopolio de bancos y financieras, lo que permitiría invertir en la aplicación de tecnología actualizada en las fincas productivas, debería asegurar a los trabajadores rurales ante pérdidas ocasionadas por el clima y la caída de precios internos y externos creando un seguro agrícola, debería proteger la agricultura familiar para frenar el éxodo rural y desalentar el agronegocio elevando el impuesto a la exportación de granos y ofreciendo alternativas de inversión a las empresas dedicadas a la agroexportación, de tal manera a que puedan volcarse a otros rubros y generar empleo. Lastimosamente, este tipo de políticas están muy lejos de ser impulsadas por este gobierno.

El gobierno Cartes está en otra, está ocupado en escuchar los cantos de sirena que el capital transnacional le susurra en los oídos, está ocupado en ponerle moños a este regalo llamado Paraguay y entregarlo al mejor postor, viendo cómo la patria contrabandista, mafiosa, narco y sojera que él ayudó a fundar se le va lentamente de las manos porque ya es demasiado tarde para blanquearla.

En el transcurso de la semana, no debería de sorprendernos dos cosas: Que se ponga a andar todo el aparato de violencia del Estado para reprimir esta movilización legítima desarrollada en San Pedro, y que otros departamentos del país se vayan sumando a la protesta.

Mientras tanto, en vez de ponerle una soga al cuello de los campesinos, el gobierno debería pensar seriamente en hacerse uno a su medida.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.