Policías lo dejaron ciego por manifestarse

Luchaba por sus derechos y los de sus compañeros. Los que debían resguardarlos actuaron a la inversa. La Policía lo agredió brutalmente. Quedó ciego. Pero sigue en el camino por la justicia. Aquí va el testimonio de Lucio Núñez, ex trabajador de Acepar.

El 2 de setiembre de 2007, a cachiporrazos y con balines de goma, los policías que debían garantizar la integridad de la gente dejaban en la oscuridad a Lucio Núñez, que estaba en huelga junto a decenas de trabajadores de Aceros del Paraguay (Acepar).

Al momento de la brutal agresión, Lucio tenía 39 años. No recibió auxilio alguno de parte de la empresa. La gravedad de las lesiones ahora le impide movilizarse normalmente, pues perdió la visión casi en el 100% en ambos ojos.

“Mi hija estaba con 2 meses de gestación. Así que cuando nació ya no pude verla. Ahora tiene 3 años”, comentó el trabajador, que en estos días acompañó y llevó su apoyo solidario a Hugo González Chirico, histórico dirigente sindical de Acepar que llevó a cabo una huelga de hambre durante 80 días en defensa de los derechos obreros.

El trabajador tiene 2 hijas, Priscila María, ahora de 6 años, y Lucía Belén, de 2 años y 6 meses. “Estoy contento con ellas, pues a pesar de que no las puedo ver, la gente me dice que son lindas”, comentó el orgulloso padre.

Lucio reclama justicia, y espera que en las instancias judiciales se castigue a los responsables de su actual estado, entre ellos al comisario Mauro Ojeda y Santiago Velazco, responsables del operativo represor de la huelga del 2007.

Núñez, afiliado colorado, considera que esto fue un crimen de lesa humanidad. “Ya prácticamente no puedo trabajar, y preciso de una indemnización. Lo doloroso no es solamente haber perdido la visión, sino que no tener justicia”, destacó.

A pesar de la delicada situación, Lucio confía en que algún avance tecnológico y científico lo ayude a recuperar la visión. “Si existe algún tratamiento me gustaría intentar recobrar la vista”, anexó.

El trabajador siguió al lado de sus compañeros a pesar de haber quedado ciego. Y en este marco, participó de la huelga obrera de Acepar en el 2010. Así como centenares de compañeros que realizaron la medida de fuerza para que se respetara la decisión de la Corte Suprema de Justicia referente a la vigencia del Contrato Colectivo de Condiciones de Trabajo, fue despedido por la administración de Acepar, en una aberrante decisión.

Pero Lucio no se rinde y confía en que los trabajadores unidos y organizados triunfarán y recuperarán sus puestos de trabajo y sus acciones en Acepar.

Más casos

La desidia y la responsabilidad empresarial en Acepar no miraban afiliaciones ni colores. Rosael Olmedo, liberal, no tenía los equipos adecuados para hacer una soldadura. A raíz de ello, el trabajador perdió la visión en uno de sus ojos. El soldador tuvo que buscar otro trabajo, y se dedica ahora al trabajo de chofer en el Chaco.

Oscar Garcete trabajaba en el sección de colada contínua sin equipos de protección adecuados. Y también quedó ciego de un ojo. En el puesto médico de Acepar le dieron unas gotas para el ojo y lo enviaron a su casa. No hubo ambulancia alguna que lo lleve a un centro médico especializado.

Todos estos son casos que ilustran la dimensión de la lucha de los trabajadores contra el grupo Taselli, que se apropió de la acería, en complicidad con los gobiernos de turno. Ejemplos de trabajadores que dejan la vida en defensa del patrimonio del pueblo, y que en contrapartida deben soportar recurrentes problemas cardiacos, pulmonares y de cáncer, ante la mirada complaciente del gobierno con los usurpadores de la fábrica.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.