Polémica en torno a la firma del Protocolo de Montevideo en el Mercosur

¿Qué dice el Protocolo? Las argumentos a favor y en contra.

La Cumbre del Mercosur en Montevideo.

Los presidentes de los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) más los asociados al bloque: Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, y Venezuela, firmaron en los últimos días del año pasado el “Protocolo de Montevideo sobre el compromiso con la democracia en el Mercosur”

El Protocolo de Montevideo (Ushuaia II), es un anexo al de Ushuaia y según las consideraciones mencionadas en el mismo, se firmó porque “la plena vigencia de las instituciones democráticas y el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales son condiciones esenciales para la vigencia y evolución del proceso de integración entre las Partes”.

Con el Protocolo de Montevideo, los presidentes reiteraron “el compromiso con la promoción, defensa y protección del orden democrático, del estado de derecho y sus instituciones, de los derechos humanos y las libertades fundamentales, como condiciones esenciales e indispensables para el desarrollo del proceso de integración y para la participación en el Mercosur”.

El documento establece que “en caso de ruptura o amenaza de ruptura del orden democrático”, en uno de los países firmantes, los demás podrán “suspender el derecho a participar en los distintos órganos de la estructura institucional del Mercosur”, “cerrar de forma total o parcial las fronteras terrestres. Suspender o limitar el comercio, tráfico aéreo y marítimo, las comunicaciones y la provisión de energía, servicios y suministros”.

También podrán suspender al país afectado del goce de los derechos y beneficios emergentes del Tratado de Asunción y sus Protocolos, y de los Acuerdos de integración celebrados entre las Partes, según corresponda.
Además, tendrán la potestad der promover la suspensión del país afectado en el ámbito de otras organizaciones regionales e internacionales y privarle de los beneficios derivados de los acuerdos de cooperación de los que fuera parte.

Finalmente, los países firmantes respaldarán los esfuerzos regionales e internacionales, en particular en el marco de las Naciones Unidas, encaminados a resolver y a encontrar una solución pacífica y democrática a la situación acaecida en la Parte afectada y adoptarían sanciones políticas y diplomáticas adicionales.

Las medidas, según el acuerdo, “guardarán la debida proporcionalidad con la gravedad de la situación existente; no deberán poner en riesgo el bienestar de la población y el goce efectivo de los derechos humanos y libertades fundamentales en la Parte afectada; respetarán la soberanía e integridad territorial de la Parte afectada, la situación de los países sin litoral marítimo y los tratados vigentes”.

Desacuerdos

Las críticas apuntan a señalar que dicho protocolo afectaría con extremada dureza al Paraguay, por ser un país mediterráneo, y que “viola la soberanía y la autodeterminación de los pueblos”

El diario ABC Color inició una fuerte campaña en contra del Protocolo por considerar que su aceptación implicará que “los países del Mercosur puedan imponer al Paraguay un bloqueo político, económico y comercial cuando estos juzguen que aquí se produzca un caso de ruptura o amenaza de ruptura del orden democrático”.

El Partido Colorado, por su parte, emitió un comunicado a través del cual manifestó su rechazo a la suscripción del Protocolo porque “atenta contra el derecho de los pueblos a su defensa de la democracia”.

El pronunciamiento asegura que el Protocolo “atenta contra la soberanía, al adoptar medidas como el  cierre de las fronteras, dejando a Paraguay sin posibilidades de subsistencia” y afirma que “pisotea el verdadero espíritu  de la Cláusula Democrática del MERCOSUR, Ushuaia I”.

El titular de la delegación paraguaya ante el Parlamento del Mercosur, el colorado Alfonso González Núñez, también se manifestó en contra. “Amplia y desnaturaliza de manera inconsulta el Protocolo de Ushuaia”, dijo y consideró «extemporáneo» el anexo «de inconfesables propósitos» aprobado recientemente en Montevideo, y que “tiende a cercenar la libre determinación de los pueblos”.

La delegación paraguaya.

Qué dice la Cancillería

El Ministerio de Relaciones Exteriores explicó mediante un comunicado, que El Protocolo Compromiso con la Democracia en Mercosur Ushuaia II suscrito en Montevideo, entrará en vigencia después de que ratifiquen los  Estados partes del bloque, y las medidas adoptadas no pondrán en riesgo el bienestar de la población, el goce de los derechos humanos, respetarán la soberanía y la situación de países sin litoral marítimo.

En el caso de Paraguay para la ratificación de la mencionada normativa se requiere la aprobación previa del Congreso Nacional.

El protocolo está accesible desde el 21 de diciembre de 2011 en la página web de la Secretaría del Mercosur: http://www.mercosur.int/innovaportal/v/2923/1/secretaria/decisiones_2011, bajo el número 927/2011.

En referencia al cuestionado artículo 6 del Protocolo de Montevideo, la Cancillería, dice que tiene como antecedente inmediato el artículo 4 del Protocolo Adicional del Tratado Constitutivo de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) sobre Compromiso con la Democracia, suscrito el 26 de noviembre de 2010.

“Sin embargo -agrega-, en el Protocolo de Montevideo se ha determinado, como última parte del artículo 6, lo siguiente: “Las medidas guardarán la debida proporcionalidad con la gravedad de la situación existente; no deberán poner en riesgo el bienestar de la población y el goce efectivo de los derechos humanos y libertades fundamentales en la parte afectada; respetarán la soberanía e integridad territorial de la parte afectada, la situación de los países sin litoral marítimo y los tratados vigentes”.

Los que defienden el Protocolo

“Que se plantee una articulación democrática en contra de cualquier intento de imponer una dictadura es, en sí, auspicioso. Lo que hay que ver es si las medidas que se proponen son las más adecuadas para preservar las libertades públicas y el Estado de Derecho”, manifestó el diputado del Parlasur, Ricardo Canese, de Tekojoja.

Dijo estar en contra de los bloqueos y más aún en contra de un gobierno, como el de Cuba, “que es el que ha osado enfrentarse nada menos que con el imperio mundial (EE.UU.), lo cual  de por sí ya tiene un enorme mérito que debe ser reconocido por todos nosotros, así como el Paraguay de Francia y los López”.

“Lo que defiendo es el respeto a la soberanía popular, y apoyo a los que luchan por la soberanía popular y el Estado de Derecho, antes que bloqueos”, agregó.

Sin embargo, Aníbal Carrillo, también de Tekojoja e integrante de la comisión de asuntos internacionales del Frente Guasu, defendió la posibilidad de bloqueo total o parcial de cualquiera de los países del Mercosur, así como lo plantea el Protocolo de Montevideo.

“Son instrumentos jurídicos válidos para disuadir a que no se vuelvan a instalar regímenes autoritarios en la región”, dijo. “La defensa de la democracia es una responsabilidad del pueblo, pero ante una eventual ruptura del sistema democrático, la solidaridad entre los pueblos constituye un factor disuasivo, para evitar que se instalen nuevas dictaduras”, agregó

Con respecto al bloqueo de EE.UU. a Cuba afirmó que “no se realizó y persiste hasta el momento, por defensa de la democracia, sino por diferencias de modelos sociales: capitalismo versus socialismo”.

El ex senador por el PLRA y actual miembro del consejo del Fondo Ganadero, Luis Guanes Gondra, se manifestó a favor del protocolo de Montevideo sobre Compromiso con la Democracia en el Mercosur, Ushuaia II. Considera que el instrumento desalentará a aventureros golpistas que siempre existen.

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