Pobres y censurados en los «oráculos» de la democracia

La frase «ves la paja en el ojo ajeno, y no la viga que tenés en el tuyo» calza como anillo al dedo a los grandes medios de comunicación comerciales del país.

Los grandes medios se han convertido en verdaderos Dioses. Pero a juzgar por los resultados de la encuesta realizada hace un tiempo y patrocinada por la Federación Internacional de Periodistas , están mas acá del mal, y lejos del bien.

Desde el sacro púlpito de las redacciones de la prensa escrita, los estudios de filmación de los canales y las cabinas  de emisión de las radios, se condenan la corrupción, la infeciencia, la burocracia bandida, la hipocrecía, el cinismo y la mezquindad. Pero la condena es para los de afuera. Lo que ocurra en casa, es cosas que no debe importar a nadie.

Leídas la informaciones sobre el trato poco cristiano que los propietarios de los medios y sus esbirros dan a las personas que trabajan día a dia para informar, uno se pregunta porqué la gente concede autoridad a esos medios. Una autoridad que les permite juzgar hasta a Jesús, pero, a un mismo tiempo, cometer todos los pecados del mundo sin que nadie les diga nada.

¿Porque los medios deberían estar encima de la ley y de los mandamientos de Dios? sería la pregunta que habría que hacerse.

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