Plebiscito: Puerto Rico Expresó un no a la Colonia; pero ninguna de las opciones prevaleció

No solo el diseño del Plebiscito que consistía en excluir el ELA colonial presentaba problemas. Obviamente esto perseguía amañar los resultados a favor de una de las fórmulas: la estadidad.

Imagen:Teinteresa.es

Además de ello las instrucciones de algunos dirigentes de dejar la segunda pregunta sin contestar por no tener la opción de significar el rechazo a las tres marcando “ninguna de las anteriores” en la papeleta ya que se había excluido al Estado Libre asociado.

Esa posibilidad de tener la opción de votar por “ninguna de las anteriores” no fue un invento de los partidos. Fue el resultado de un caso que llevaron Noel Colón Martínez y Roberto Sánchez Vilella al Tribunal Supremo en el que se planteaba la ilegalidad del Plebiscito de 1993 porque las definiciones de las fórmulas de status en la misma no respondían a la realidad de cada una de las opciones de status y no incluían el ELA soberano o la Independencia era definida de manera engañosa o el ELA era descrito de forma que presumía lo que no podía asumir.

Solicitábamos los cuatro abogados que representábamos a los dos demandantes que se invalidara el Plebiscito porque no se sentían representados por ninguna de las tres fórmulas presentadas. Eso era cuando aún contábamos con un Tribunal Supremo verdaderamente honorable. El Tribunal le dio la razón a los planteamientos de los demandantes; pero no les concedió el remedio solicitado; a saber: detener el Plebiscito por sus deficiencias en las definiciones y por no incluir opciones que representaran las intenciones del electorado en cuanto a fórmulas de status.

El remedio que el Tribunal diseñó para no tener que invalidar el plebiscito fue el de incluir una cuarta columna que dijera ninguna de las anteriores. Este fue un precedente significativo que, aunque no satisfacía del todo los demandantes podía interpretarse como una opción válida a la ciudadanía para ejercer su derecho al voto significando no estar de acuerdo con el contenido o definición de las alternativas o por excluir otras por ser estas contrarias al derecho internacional según se ha interpretado por juristas de sólida reputación.

Un extenso corpus jurídico del Derecho Internacional también sostiene que es contrario al derecho internacional que se celebre una consulta sobre status cuando no ha mediado, con antelación a la misma, una transferencia de poderes al territorio colonizado. De esa manera también puede argumentarse con razón quedaron excluidos de la consulta las organizaciones independentistas o soberanistas que así lo platean.

Pero dilucidar con certeza la validez de esta posición no es el propósito de este comentario. Mi intención ha sido el aportar a la aclaración del verdadero significado de las papeletas en que se votó por pa primera pregunta; pero se dejó en blanco la contestación a la segunda pregunta en que se podía escoger entre las tres fórmulas. Es mi opinión, y me parece inescapable esta conclusión, que la intención del votante fue expresar su rechazo a las tres opciones presentadas.

No cabe interpretar que los que dejaron la papeleta en blanco son personas que rechazan la estadidad, la Independencia o el ELA soberano. Estos tres grupos de votantes se sentían adecuadamente representados por las tres fórmulas presentadas. Los únicos que tenían razones para dejarla en blanco eran los que apoyan el status quo que había sido la fórmula vencedora en las todas las consultas previas; a saber: el ELA sin apellidos ulteriores.

Es irrazonable e injusto excluir la voluntad de esos electores. La opción de manifestar “ninguna de las anteriores” había sido excluida como opción por el Tribunal Supremo en cuanto el PNP logró tener una mayoría anexionista en el Supremo. Este tribunal, convertido en comité de lo jurídico del movimiento anexionista había sistemáticamente revocando las decisiones y precedentes que habían protegido el derecho de los electores a expresar su inconformidad con las alternativas presentadas y cualquier otro mecanismo que pudiese facilitar que votantes independentistas, soberanistas o anexionistas votaran bajo la insignia de su partido pero votaran por otro candidato de su preferencia que fuese de otro partido.

No pretendo aquí dar una opinión definitiva sobre la legalidad de esta exclusión. Lo que si puedo afirmar es que cualquier intento de invalidarla ante este Tribunal hubiese sido rechazada de plano por el Supremo. Este Tribunal Supremo es incapaz de emitir opiniones en contra del movimiento anexionista en materia electoral. Son claramente testaferros del PNP.

Lo que si pretendo hacer es contribuir a que se entienda que el verdadero significado de haber dejado en blanco la segunda papeleta fue significar el rechazo a las tres fórmulas presentadas y la consignación de apoyo a la única de las excluidas, a saber: el Estado Libre Asociado. Pretendían que casi medio millón de compatriotas no pudiesen hacer sentir su preferencia por el status quo. Fracasaron en su intento. Hay que interpretarlas como votos a favor del ELA. Por lo tanto es preciso sumar los votos emitidos a favor de la Independencia, el ELA soberano y el ELA como votos contrarios a la Estadidad.

La suma de los tres grupos arroja un número mayor que la anexión. Si así contamos la expresión del electorado vemos como, de nuevo, la opción estadista permaneció en el 44% de los votos emitidos y no en el 61.15 % que pretende el PNP proyectar. Lo medios locales e internacionales no se deben hacer eco de este más reciente intento del PNP por inflar artificialmente los votos obtenidos por la estadidad en el referéndum.

La única opción de entender la voluntad del electorado es contar las papeletas en blanco como rechazo a las tres fórmulas presentadas y apoyo al ELA y, por lo tanto, la conclusión forzosa es reconocer que más de la mitad del electorado rechazó la estadidad y la independencia y las dos fórmulas autonomistas. Ninguna de las cuatro puede reclamar victoria. El resultado de este plebiscito arroja una clara expresión de voluntad del pueblo: No queremos ser una Colonia; pero aun no favorecemos claramente ninguna delas anteriores.

Esto impone al Congreso y al Presidente de los EUA; Barack Obama propiciar la conducción de un verdadero proceso descolonizador para Puerto Rico pero no le permite aceptar los resultados como una conclusión a favor de la estadidad, la independencia, el ELA o el ELA soberano. Solo le obliga a reconocer su responsabilidad bajo el Derecho Internacional expresado en la Resolución 1514XV de la ONU, su propia Carta de Derechos y el genio mismo de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos a reconocer el derecho de los puertorriqueños a su descolonización, su emancipación y su libertad.

Tabla

La estadidad obtuvo menos del 50%. Este es el verdadero resultado del falso plebiscito utilizando como base los números oficiales de la CEE con el 94.74% de las unidades reportadas:

Estadidad: 802,179 – 44.6 %

ELA Soberano: 436,997 -24.3%

Independencia: 72,551 – 4%…

En blanco: 468,478 – 26.1%

Protestadas: 17,602 – 1%

Total absoluto de votos: 1,797,807

Suma de ELA Soberano, Independencia, En Blanco y Protestadas = 55.4%

ELA Soberano + En Blanco = 50.4%

Conclusión, cualquiera que sea la ecuación, la estadidad es minoritaria si se toma en consideración la cantidad absoluta de los votos y no sólo a quienes votaron por alguna de las tres opciones.

No: 934,238 – 51.7%

Si: 796,007 – 44%

En blanco: 64,123 – 3.5%

Protestadas: 12,720 – 0.8%

Total absoluto de votos: 1,807,088

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