Perros del pantano: aguda aproximación a la miseria

Perros del pantano, la última obra de Cave Ogdón (1987), describe un mundo que amasa de día py’aro y por las noches explota entre las ranitas, la cerveza y el hambre. El delirio adquiere todas las formas posibles entre seres que se rebuscan en la basura y el tráfico de las ranitas. Desde ese mundo póra que vive y se apaga con la intensidad del crack y sus alucinaciones, concibe las aventuras de Benson, un joven recién llegado a Sajonia. Con la inocencia y el candor de Padre Brown, el protagonista se ve envuelto en una serie de episodios desopilantes.
En esas aventuras describe lugares íconos como la Ranita, Facultad de Filosofía, las fotocopiadoras alrededor del Palacio de Justicia, las bodegas, el coreano, y esos seres que sobreviven en el subterráneo, en los mundos paralelos de la formalidad, que en estadísticas son casi el 10 por ciento de la población. Los otros, los nuevos poras, los sin nada y sin nadie, que se dan con lo que encuentran a su paso.

Cave Ogdon

De los personajes, el más emblemático, Miguelo, es un tipo que tiene de guardianes a unos ángeles que se ven derrotados, en un primer momento, por los ángeles de los Palacio, operadores colorados que también se dedican, entre otras cosas, a las fotocopias, al igual que Miguelo.
Pero vendrá la venganza de Ña Carmen, la hechicera, contra los Palacio, sus antiguos protegidos. Estos habían dejado su protección en su interés de acumular más por otra madrina que hacía payés muy malos.
Este acercamiento ya en categoría novela a ese mundo de los miserables, los embutidos en las riberas, entre casas precarias, zanjones, baches, alambres eléctricos, muros de gente bien, la basura y el crack y los operadores políticos que viven de la producción industrial de la miseria, es el mayor acierto de un agudo observador: Cave Ogdón.
Aunque veces, muy pocas veces, cede a clichés y su avance narrativo está muy pegado a su condición de macho que vive experiencias con machos y desde machos, con las amplias licencias que permite el monólogo y también con sus grandes limitaciones.
Este acercamiento, con altos puntos descriptivos, de Cave a ese universo es fundamental en la prosa larga en nuestro país. Su gran capacidad de pintar universos de clase ya la había demostrado en Los incómodos y luego en Luz baja, donde describe el universo de jóvenes de clase media asuncena, con sus antojos, sus códigos y sus aventuras y desventuras.
Perros del Pantano, Asunción, 2021, Póra Ediciones
Edición: Christian Kent
Revisión del guaraní: Leila Duarte
Diagramación y diseño: César Barreto

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