Periodista está más cerca de ir a juicio como «victimario» que como víctima, afirman

El periodista Paulo López denunció a los policías por torturas, pero al final terminó denunciado.

El periodista Paulo López denunció a los policías por torturas, pero al final terminó denunciado.

El próximo 15 de abril vence el plazo para que el fiscal Emilio Fuster presente acusación o solicite el sobreseimiento del cronista de E’a Paulo López en una causa por supuesta resistencia. El proceso fue abierto luego de que el trabajador de prensa haya denunciado a policías por haber sido arrestado y torturado durante la cobertura de la detención de manifestantes que protestaron contra la suba del pasaje el 3 de enero de 2014.

A propósito dialogamos con el abogado de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), Dante Leguizamón, quien acompaña la denuncia de López y posteriormente también asumió la defensa del comunicador cuando fue denunciado por los policías por una supuesta agresión a un uniformado.

Leguizamón afirma que es preocupante la celeridad dispar con que avanzan los dos procesos. Por una parte, en el caso de la denuncia de López el fiscal Santiago González Bibolini ni siquiera ha imputado a los policías y, por el otro, el fiscal Emilio Fuster ya está llevando el caso a las puertas de un juicio oral. El abogado adelanta que no aceptarán ningún acuerdo con la fiscalía –como los procesos abreviados a cambio de reconocer la “culpa”– y que si el Ministerio Público presenta acusación irán a juicio oral para discutir los hechos.

–¿Cuáles son las expectativas a pronósticos sobre la decisión que vaya a tomar el fiscal Fuster?

–Todavía no pudimos hablar con el fiscal Fuster sobre la decisión que podría tomar. Si la decisión es objetiva y se basa en los elementos de prueba que logramos que la fiscalía recoja en la investigación, debemos esperar un sobreseimiento definitivo.

Lo que es claro es que no vamos a negociar ningún tipo de salida alternativa al procedimiento, porque si no estaríamos validando el ilegal procedimiento policial y posteriormente fiscal.

Si el fiscal no sobresee definitivamente a Paulo, vamos a tener que ir a juicio oral y público para discutir ahí. Lastimosamente, Paulo tiene más posibilidades de ir a juicio como supuesto victimario que como víctima.

–El fiscal de DD.HH., Santiago González Bibolini, dice que no hay claridad en la denuncia y que existen muchas dudas sobre el relato de los testigos. ¿Usted observa que la fiscalía se dedica más a desacreditar la denuncia que a investigar los hechos?

–No sé si la palabra es descreditar, pero lo que sí hace la fiscalía de derechos humanos es poner en cuestión todo el tiempo la declaración de la víctima, la declaración de los testigos que vieron cómo golpearon a Paulo y otros elementos de prueba, validando el discurso policial.

La denuncia es sumamente clara. A Paulo López lo detienen ilegalmente, le despojan de sus pertenencias personales y de trabajo y lo someten a golpes, para posteriormente introducirlo en el calabozo de la comisaría. Paulo y los demás testigos identificaron a los victimarios. Lastimosamente el paso del tiempo va en contra de la posibilidad de seguir identificándolos e ir perdiendo detalles de lo ocurrido.

–González Bibolini ha culpado a los abogados del periodista por el atraso del caso por haber solicitado nuevas diligencias

Me extrañan estas declaraciones. Como querellantes justamente lo que buscamos es fortalecer el trabajo del Ministerio Público.

Es cierto que realizamos varios pedidos de diligencias pero las realizamos en marzo del año pasado. Ya pasó más de un año. Entiendo que el Ministerio Público tuvo tiempo de sobra para realizar las diligencias pertinentes.

–Para González Bibolini resulta incluso raro que todos los testimonios apunten al comisario Édgar Galeano y dice que contra este no hay nada.

–Si no me equivoco son 4 testigos y la víctima los que lo reconocen plenamente por haber ordenado la detención ilegal y haber golpeado personalmente a Paulo.

No encuentro nada de contradictorio. El fiscal a lo mejor valora más la declaración de los policías que estaban a cargo del comisario que dijeron que él no estaba en la comisaría en ese momento, pero esas declaraciones deben ser leídas en ese contextos, oficiales subalternos defendiendo a su jefe, e inclusive algunos están también sindicados como autores de los golpes a Paulo.

–¿El fiscal busca proteger al comisario o no se atreve a enfrentarse a una persona de alto rango?

–Eso no lo podría afirmar, pero sí es llamativo el trato de la investigación con relación al comisario.

–Hay una celeridad dispar en los procesos. Por una parte, González Bibolini ni siquiera ha imputado y, por otro, Paulo López ya está al borde de la audiencia preliminar y un eventual juicio

–Es realmente preocupante esa disparidad en la celeridad. Este tema nos plantea dos problemas: primero la ligereza para imputar y acusar de unos fiscales, y segundo la cautela y el temor de imputar y acusar de otros. Lastimosamente estos últimos se encuentran en la Unidad Especializada de Derechos Humanos.

Entiendo que para los agentes fiscales siempre es más fácil imputar y acusar a Juan Pueblo que a una autoridad. Claramente las autoridades, incluidos los policías, reciben otro trato por parte del Ministerio Público.

En este caso podríamos decir que la intención del proceso penal es ejercer presión hacia la victima que denunció torturas, para mitigar de alguna manera la fuerza para proseguir la causa de torturas.

Por suerte en este caso Paulo está respaldado por varias organizaciones y podemos continuar el proceso de torturas, pero sí es sumamente preocupante el avance de la causa donde supuestamente se investiga una agresión contra un policía.

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