Periodista arrestado y golpeado por la policía declaró ante la Fiscalía de DD.HH.

El Ministerio Público y la Policía Nacional se culpan mutuamente por la desaparición de la cámara fotográfica y la agenda donde el cronista de nuestro medio, Paulo López, tenía registrados a sus agresores.

Paulo López, en compañía de Zulema Alcaraz, del SPP, y el abogado Dante Leguizamón, de la Codehupy, en la sede de la Fiscalía de Derechos Humanos. Foto: Codehupy.

Paulo López, periodista de E’a, declaró este lunes por la mañana ante la Unidad Especializada de Derechos Humanos de la Fiscalía por el caso de arresto arbitrario y tortura que sufrió el pasado viernes 3 de enero en la Comisaría Tercera mientras realizaba su labor periodística.

Con el acompañamiento de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) y el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), López declaró ante el asistente fiscal Rodney Rejalaga.

El pasado viernes, luego de la detención de los manifestantes que protestaban contra la suba del pasaje, el periodista de nuestro medio se dirigió a la Comisaría Tercera con el fin de constatar la situación de los detenidos ante las denuncias de que tras el arresto sufrieron graves lesiones.

Ante la negativa de la policía de brindar información y la actitud agresiva de los uniformados, el comunicador registró los nombres y fotografió a los efectivos. En ese momento, el comisario Édgar Galeano ordenó que el periodista sea arrestado por “molestar”.

Aproximadamente entre seis policías golpearon y tiraron contra el suelo al periodista, propinándole golpes en varias partes del cuerpo y acogotándole la yugular a fin de causarle una sensación de estrangulamiento, a más de golpearlo con un objeto en la altura de la nuca. En ese momento, el periodista presentaba una irritación ocular, por lo que los policías lo golpearon en las zonas de las cuencas agravando las lesiones que presentaba en el ojo derecho y alegar posteriormente que el comunicador ya presentaba la hemorragia ocular antes de su detención.

Además de golpearlo, lo despojaron de todas sus pertenencias, entre ellas la cámara fotográfica y los apuntes. Luego de pasar más de dos horas en el calabozo sin permitírsele realizar llamada alguna, recibió la visita del abogado Gustavo Noguera, quien fue informado de la detención por los manifestantes que denunciaron mientras eran trasladados a la Comisaría Segunda que el periodista se encontraba arrestado.

El asistente fiscal Ariel Martínez ofreció al periodista una cámara que no era la suya. Foto: cigarrapy.

El pasado sábado, nuestro cronista se dirigió a la Unidad Especializada de Seguridad y Convivencia de las Personas a fin de recuperar sus pertenencias, pero el asistente fiscal Ariel Martínez intentó entregarle una cámara distinta. Ante la negativa del periodista de aceptar el “trueque”, el asistente fiscal manifestó que en dicho caso debía realizar la denuncia ante la comisaría.

Este lunes López se dirigió nuevamente a la sede policial en compañía de miembros del SPP a fin de reclamar la devolución de sus elementos de trabajo, pero el oficial ayudante Marcelo Méndez, quien se encontraba a cargo de la guardia, le manifestó que debía realizar el trámite ante la fiscalía. El Ministerio Público y la Policía Nacional se culpan mutuamente por la desaparición de la cámara fotográfica y la agenda donde estaban registrados los efectivos policiales responsables de la agresión contra el periodista.

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