Periodismo y Poder: diálogo entre lectores y periodistas

Una información sobre un supermercado, propiedad de uno de los más poderosos empresarios de la comunicación, desató un debate que deben proseguir lectores y periodistas. 

Fuente: http://ortizfeliciano.blogspot.com/

La discusión saltó en la red  twitter. El impulso fueron los 147 caracteres tecleados por el periodista Luis Bareiro que decían: “Si Vierci o Zuccolillo o quien sea hace contrabando tienen que ser investigados por la justicia, no por la prensa”,  respondiendo  a otros twitts.  El asunto: la versión del vice ministro de Industria y Comercio, Pablo Cuevas, de que entre los comercios que contrabandean productos estaría uno de los supermercados de A. J. Vierci, también dueño de una poderosa cadena de medios de comunicación. Ramón Duarte, articulista de este medio, llevó la discusión a ésta interrogante ¿Quién los investiga y juzga si ellos manejan la agenda informativa país? , sugiriendo que hoy las condenas o las absoluciones pasan mucho más por los  medios de comunicación que por los tribunales de justicia.

El hecho es un buen pretexto para que lectores y periodistas sigamos discutiendo, con sinceridad, el asunto. Somos los principales interesados.

El periodista “independiente”. Los atentos lectores de  E’a saben  que un eje de su agenda informativa es la crítica al modelo de producción sojera. Pocos días de un mes pasan sin que en este medio se critique las consecuencias negativas que la soja acarrea al país. Y no es casualidad: es una decisión de los dueños del medio. ¿Puede el lector sensato creer que este servidor –periodista de este medio- podría publicar diariamente en E’a  informaciones que resalten lo positivo de la soja para el país? Quedan pocos lectores ingenuos.  Yo opino que no será posible. Así como no fue posible que Miguel López, ex editor de Ultima Hora Digital, siguiera en su cargo porque trataba las informaciones  diarias con otro criterio, diferente a la línea informativa de Ultima Hora. López fue trasladado a otra sección donde ya no molesta. Y no habrá sido necesario que Vierci en persona ordenara el traslado de López. Habrán sido algunos de sus colegas, con seguridad.

Vocación de poder ¿Y qué de la Constitución Nacional que garantiza la libertad de expresión del pueblo incluyendo la de los periodistas en un medio? ¿Qué de la ética del periodista?, se preguntará el lector al leer el párrafo anterior. A esas preguntas incomodas respondo que la realidad y el poder que se mueve en ella, son superiores a los ideales y a las leyes.  Que la ética personal –la del periodista- está sujeta a su grado de vocación de poder y  honestidad. Solo esta vocación puede impulsarlo a afrontar el riesgo de perder su trabajo y con ello el sustento para su familia, desobedeciendo la línea –los intereses- del medio donde trabaja.

Con el derecho a la libertad de expresión y la ética convencional depositados en el basurero por la realidad y el Poder ¿Qué queda a los periodistas?, tal vez se pregunten.

Nos queda mucho por hacer.

Nos queda pelear cada centímetro de ese breve margen de libertad que dejan en sus medios los dueños, cumpliendo con inteligencia nuestro trabajo de informar lealmente al lector. Aunque sea poco, algo quedará.  Nos queda ser honestos con nosotros mismos y renunciar al medio si sentimos y pensamos que la línea informativa perjudica al país y nos contradice íntimamente. Y nos queda, sobre todo, construir  medios  de comunicación propios, autónomos, desde donde podamos decir nuestra verdad a los lectores.

¿Y al lector?  Ante esta realidad un tanto aplastante en la que el Poder y sus intereses dejan poco margen para esa verdad que él necesita leer y escuchar, ¿Qué le queda al lector?

Le queda por hacer mucho más que al periodista.  Sencillamente porque el  lector es más activo que el periodista en la construcción de las verdades -no la verdad- de la realidad.

Le queda sospechar siempre de los periodistas, y más, mucho más, de los dueños de los medios. Le queda ubicar la verdad que puede leer o escuchar en cada  medio.

Le queda al lector cotejar las fuentes informativas, contrastarlas, detectar las mentiras y negligencias, completar las medias verdades. Y para esto, internet le facilita el trabajo con la lectura múltiple.

Le queda exigir rigor y aproximación a la objetividad de los hechos, que el medio no mienta sobre el hecho informado. No puede exigir neutralidad, porque lo neutral entre los seres humanos no existe: todos tenemos intereses.

Le queda ser él -si se anima-  un comunicador,  un periodista más.  De hecho, ese 26 por ciento de la población paraguaya que hoy tiene acceso a  internet tiene la posibilidad –si sabe seleccionar información y manejar sus herramientas – de producir información. Tiene la posibilidad, como nunca antes, de discutir la hegemonía de los medios de comunicación tradicionales y la verdad de sus propietarios.

Le queda, por último, denunciar como ciudadano la concentración de Poder en cualquier dimensión de la sociedad, porque esa concentración, en cualquiera de sus formas, atenta contra sus intereses económico, político y simbólico.

 

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