Periodismo y empresarios

Por Blas Brítez

Antonio Vierci intenta una disculpa con incómodo tufillo a genuflexión; pide perdón por no manipular la línea editorial de su propio diario (¿estamos ante la primera declaración pública del dueño de un medio periodístico paraguayo que —más allá de la certeza o no de su afirmación— confiesa que sus periodistas «andan por su cabeza» y que no puede «manejarlos»?); y Cartes responde filtrando la carta escrita por el empresario al medio de prensa (privado) que es vocero (escandalosamente oficial) de los intereses económicos de su Grupo y de su proyecto político.
La filtración trae aparejado, por un lado, un juicio tácito (y no tanto) sobre cómo entiende el cartismo la labor periodística: una que es directa (y arteramente) la gestora mediática de los trabajos sucios del poder. Por el otro, deja en ridículo la pleitesía epistolar de Vierci, quien no sé qué temperamento tiene para que nosotros podamos conjeturar cual será la naturaleza de su respuesta a la humillación pública (en parte autoinfligida) a que ha sido sometido por el también empresario Horacio Cartes.
En cualquier caso, no son los mejores días para el oficio del y de la periodista paraguayos. O son los días en que con más transparencia se pueden ver los entretelones y los hilos que mueven los intereses particulares de los dueños de los medios de comunicación. En medio del fuego cruzado de dos de los hombres con más dinero del Paraguay: periodistas serviles, periodistas valientes. O sos lo uno o sos lo otro.

Comentarios

Publicá tu comentario