Partidos tradicionales no siguen sus matrices ideológicas y filosóficas, según historiador

Partidos, Nación y Nacionalismo fueron temas del Foro de Historia del Paraguay, realizado el pasado viernes.

“La ideología nacionalista creó un Estado soberano en la Revolución febrerista».

El historiador Ricardo Pavetti.

Un discurso del Doctor en Historia y docente de la UNA, Ricardo Pavetti, dio apertura este viernes al Foro de historia del Paraguay, un espacio en el que historiadores, estudiantes, especialistas de otras áreas sociales, así como público en general, se encontraban para debatir.

Cada análisis daba la posibilidad de ver al Estado-Nación desde otra mirada, analizarla dado los registros históricos y llegar a la antítesis para juzgarlo en el marco de un “revisionismo histórico”

Nacionalismo, nación y Formación partidaria

Un conjunto de exposiciones, dieron una mirada que no tiene desperdicios. Pasó del análisis de las matrices ideológicas y filosóficas de los Partidos Liberal y Colorado hasta culminar con el debate de la fundación del nacionalismo lopista.

Desde la mirada del proponente, Prof. Jorge Sánchez, los partidos colorado y liberal, paradigmas de la política paraguaya, tienen un comportamiento no acorde con las de su ideología fundacional y sus postulados.

“El republicanismo llega tardíamente a la región y en particular a nuestro país, y lo hace en medio del total desmembramiento de una nación y del dominio de los triunfadores de la Guerra del 70 que precipitaban que el gobierno de corte liberal no busque zanjar la crisis sino mas bien servir de plataforma para el domino extranjero y de una “oligarquía” casera.

En este aspecto el investigador aleja el término “oligarquía” de la carga peyorativa que se le atribuye generalmente,  dejándolo sólo como lo que es: el gobierno de la mayoría en pocas manos. Esta oligarquía, ora del partido colorado, ora del liberal, solo estaba diferenciada por ciertos matices.

Sánchez pone luz a ese fenómeno como clavado en la historia política paraguaya del caudillismo, y ve como en los albores del liberalismo de post guerra del 70  ya descolla la figura del héroe por sobre el intelectual, en este caso Bernardino Caballero por encima del propio ideólogo del partido colorado, José S. Decoud.

“Decoud, no obtuvo jamás el cargo de presidente, mismo por la negación del Brasil quien atribuía en Decoud un peligro porque entendía, ‘iñarandu’”, cita el docente.

Estado Nacional Revolucionario

Rafael Franco.

El surgimiento de un “nuevo Estado” basado en el nacionalismo, a través de la figura del héroe del Chaco Rafael Franco, no es un hecho aislado en la historia popular. Pero el contexto, el de la afirmación del movimiento obrero en sus derechos, demuestra que un momento histórico en el Paraguay se consolidó un pensamiento común.

Dice el Prof. Dr. en Historia Evaristo Colmán Duarte, de la Universidad Estadual de Londrinas, que el movimiento actuó más persuadido por convicción y nacionalismo, sin injerencia directa de internacionales socialistas ni nada de ello.

“El denominado Estado Nacional Revolucionario fue el fruto de un proceso generado tras décadas de que el pueblo contenga ideas nacionalistas, y que fueron unidas al contexto mundial y nacional de entonces marcados por la revolución rusa, la reforma universitaria de Córdoba, y aquí, la de la reforma educativa de los años 20, y la Guerra del Chaco.”

La polarización de los partidos tradicionales en sus intereses, dice el autor, se supera mediante un factor común, la defensa del Chaco, alrededor del cual actuarán fuerzas políticas, económicas y culturales que auspiciarán la añoranza de un Estado soberano.

“La ideología nacionalista parió un Estado”

Para el historiador no cabe duda que  el Estado como se lo conoce hoy en el Paraguay está fundado en el nacionalismo y que esta ideología se remonta a los López. A su vez aseguró que sin la educación hacia este propósito tal Estado no iba a constituirse.

“El nacionalismo lopista iba a parir un Estado que se creaba a expensas de otro que ya no tenía que ofrecer a una comunidad, como el republicanismo o liberalismo en el que estaban fundados los partidos tradicionales”.

El proceso de exaltación del pasado no debe confundirse con que la historia del 36 es continuidad de 1870, que es un anacronismo para el historiador. Prefiere creer que antes del Estado Nacional Revolucionario,  que duró los treinta primeros años del siglo XX, se fue procesando una cultura que se ponía al servicio de la ideología.

"El gobierno de corte liberal no busque zanjar la crisis sino mas bien servir de plataforma para el domino extranjero y de una oligarquía casera".

Las canciones a la patria que surgen en los años 20 y se consolidan más tarde con Emiliano R. Fernández son ejemplo, enumera. Así como “los regimientos y batallones del Chaco se denominaron como los de la guerra guasu”, recuerda el entrevistado y reafirma que de este modo la ideología era funcional al tiempo que ya fue porque “esas ideas van a minar la conciencia social”

Sostiene también que los ideólogos de la revolución del 36, no tenían un tenía un proyecto programático claro. “Pasó lo que con el Ideario Nacional, donde había una mezcla rara de rasgos socialistas y nacional – socialistas”.

Aún así, cree que a modo de identificar la naturaleza de aquél nobel Estado, la revolución se justificó en la medida que crea un Estado soberano, que “refunda” el ideal de los López   y lo torna positivo en la medida que reivindica a la clase menos favorecida, al trabajo y la independencia. Por otro lado cree que la exaltación del nacionalismo lopista dio licencia al líder revolucionario, Rafael Franco, para manejarse con despotismo como lo hicieran los López.

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