Paraguayos residentes en Argentina repudiaron políticas del “uso y abuso”

Por Paulo López

Al cumplirse el primer año de la asunción de Horacio Cartes a la presidencia, el viernes 15 de agosto paraguayos residentes en Argentina se manifestaron frente a la embajada en Buenos Aires y repudiaron la política del “uso y abuso”  implementada por el mandatario, quien ha puesto especial énfasis en medidas de corte privatista y represivo.

La actividad se inició hacia las 19:00 horas frente a la sede diplomática ubicada sobre la avenida de Las Heras y participaron integrantes del Movimiento 138, el Frente Guasu Regional Argentina, Frente de Trabajadores Paraguayos Migrantes Unidos en Argentina, el Movimiento Socialista de los Trabajadores, entre otros.

La apertura del acto estuvo a cargo de Federico Ovejero, del Movimiento 138, quien señaló que con el gobierno de Cartes prevalece “el proyecto de unos pocos por encima de los intereses de la mayoría”. Añadió que desde la “meca de la paraguayidad arrebatada”, los que tuvieron que abandonar su terruño siguen participando en pos de la transformación sociopolítica del Paraguay.

Por su parte, Rita Gill, del Frente de Trabajadores Paraguayos Migrantes en Argentina, afirmó que una vez más la crisis capitalista está siendo descargada sobre los trabajadores a través de la reducción de los derechos adquiridos, los despidos y las suspensiones en fábricas, por lo que abogó por la organización como único medio para enfrentar a un sistema que trata a los trabajadores como material descartable.

Además, varios oradores coincidieron en subrayar el carácter expulsivo de la migración, ya que muchos agricultores que sembraban la tierra pasaron a convertirse en mano de obra barata en el extranjero.

“Testigo activo del desguace”

Entre otras intervenciones, los organizadores dieron a conocer una carta dirigida al embajador paraguayo en la Argentina, Nicanor Duarte Frutos, a quien calificaron de ser “testigo activo del desguace del Paraguay”.

En la misiva rechazaron las medidas impulsadas por el Ejecutivo paraguayo como la Ley de Alianza Público-Privada (APP), a la que consideraron como una entrega de la soberanía a las corporaciones privadas y extranjeras y que, además, ignora los efectos perjudiciales que estas recetas tuvieron en países vecinos como la Argentina, que como consecuencia de las privatizaciones sufrió una de las peores crisis de su historia y que estalló en el año 2001.

Asimismo, denunciaron los atropellos cometidos contra los campesinos en el marco de las modificaciones a la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna, que dispone –en total violación de la Constitución Nacional–  el uso de las fuerzas militares en cuestiones de seguridad interna bajo la supuesta lucha contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Buitres

Al rechazar la colocación de los llamados “bonos soberanos” por un total de 1.000 millones de dólares, mencionaron nuevamente la experiencia negativa de la Argentina en este sentido, que ahora se encuentra enfrascada en una lucha contra fondos especulativos que compraron títulos de deuda a precios ínfimos y ahora reclaman un pago a tasas exorbitantes.

En contrapartida, recordaron el veto del presidente a la aplicación de un impuesto del 10% a la exportación de granos en estado natural, que hubiera significado una fuente importante de financiamiento para las inversiones que requiere el país sin necesidad de recurrir a un endeudamiento por 30 años.  Por esto repudiaron el apoyo irrestricto de Cartes al modelo agroexportador que expulsa a los campesinos, depreda los recursos naturales y envenena a los últimos pobladores de zonas rurales que defienden su derecho a tener un pedazo de tierra donde vivir y cultivar. Así también denunciaron la persecución y asesinato selectivo de dirigentes campesinos que luchan por el derecho a la tierra y contra las fumigaciones.

La carta refiere también la desidia de la actuación del gobierno ante las inundaciones, que dejaron unos 300.000 damnificados viviendo en condiciones de insalubridad y sin la atención requerida ante la intención de las autoridades de desalojar a los pobladores ribereños y entregar esas tierras a especuladores inmobiliarios. Además, rechazaron el despojo a los trabajadores de Aceros del Paraguay (Acepar), a quienes el gobierno quitó sus acciones para alquilar la planta a una firma extranjera.

Por último, al tiempo de manifestar la plena adhesión a las tres jornadas de protesta realizadas en Paraguay, los activistas reclamaron el esclarecimiento de la masacre de Curuguaty, episodio que fue utilizado para derrocar a Fernando Lugo y que abrió el camino para la ascensión al poder de Cartes,  además de justicia y reparación a las víctimas. Asimismo, demandaron la recuperación de las tierras malhabidas y una reforma agraria integral que devuelva sus territorios a los campesinos e indígenas.

Entre algunos bocinazos de apoyo, la mirada curiosa de transeúntes, pasajeros y automovilistas, la actividad se fue cerrando ya entrada la noche bajo los acordes de Néstor Amarilla, quien cantó acompañado de su guitarra canciones como “Mitã’i” y la siempre presente y necesaria “Patria soñada”, aquella que fulgura en los sueños sin hijos desgraciados y liberada de ataduras nativas o extrañas.

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