Paraguayos bajo agua por inundaciones en Argentina

Por Paulo López

Al clavar las botas en la arcilla se desprende un penetrante olor como ojivas de cedro. El viento doblega los paraguas mientras atravesamos el barro haciendo saltitos como en una risible coreografía. Claudelina nos saluda detrás del escaparate de los panificados y nos invita a pasar por un costado. Allí nos recibe su hermano Teo, un joven agricultor que lleva una década como exiliado económico en la Argentina. Es que su valle, el departamento de Alto Paraná, se ha convertido en un páramo cubierto en un 70% por soja transgénica, en su mayoría propiedad de brasileños.

“Pe’úta pio mate o kaay”, bromea. Mientras nos acomodamos apuramos el mate con facturas para sacudirnos el frío de la lluviosa tarde dominguera de noviembre. “Ha ko Pilar-pe ko por lo menos 2.000 personas la oî afectada por las inundaciones, ha el 80% paraguayos”, informa. “Algunos oho centro de evacuados-pe, pero la gente ndosêséi la hógagui porque okyhyje ojemondapárõ guarã la ikosa kuéra”, añade.

Cuenta que las inundaciones son normales en la zona, pero que nunca han llegado a las dimensiones actuales. Una de las partes más afectadas es la conocida como La Lomita, que por ser un barrio nuevo no tiene presupuesto, cuentan los pobladores  que fue la respuesta recibida en el municipio, aunque esta institución respondió con alguna asistencia en esta situación de emergencia.

Dado el estado de los caminos, los mismos pobladores compraron asfalto recuperado y los tubos para mantenerlos transitables. Pero las precipitaciones han sido tan intensas que en las calles anegadas no pueden ingresar siquiera las ambulancias para casos de urgencia. Como si de una vía más se tratara, una canal de desagüe a cielo abierto  proveniente del parque industrial cruza el barrio dirigiéndose al río. En los días más críticos de la inundación, relatan que el cauce se colmató esparciendo las miasmas por las casas circundantes.

Luego nos dirigimos a la casa de Valentín, un electricista itapuense que lleva unos seis años viviendo allí. Sentados en ronda charlamos con José Luis Umeres, presidente del Club recreativo, social y cultural Nueva Estrella, la comisión que aglutina a los habitantes del barrio. Precisa que nació en el Chaco argentino, pero es descendiente de paraguayos.

José rechaza enfáticamente la utilización partidaria que algunos políticos pretenden hacer con la situación. “Acá vienen y quieren hablar de política, y nosotros no queremos saber nada de eso. Nosotros queremos hechos, soluciones para la gente”, señala.

Asimismo, destaca la solidaridad de la gente que se organiza para intentar rescatar las pertenencias de los inundados y realizar ollas populares para asistir a las personas que han perdido casi todo. Sin embargo, aclara que no pretenden caridad, sino que han presentado proyectos al municipio para la formación de una cooperativa de profesionales a fin de prestar servicios de urbanización al Estado, ya que en la comunidad hay pintores, constructores, herreros, electricistas, entre  otros. Pero hasta al momento han chocado contra las trabas que imponen las autoridades a las organizaciones no cautivas.

Rememora que el miércoles de la semana pasada la zona se inundó en apenas una hora. Según le explicaron los bomberos, la razón fue que en la represa de Mercedes abrieron las compuertas para evitar que esa localidad se inunde, trasladando el problema a la zona baja de Pilar.

Aprovechando la tregua que por un momento parece declarar la lluvia, nos dirigimos hacia el “bajo”. Apenas nos mandamos unas cuadras, el temporal arrecia nuevamente, pero ya no hay vuelta que dar. Bajo una carpa de hule negro, varias personas forman un círculo en torno a  la fogata. Una camioneta de la oficina de la asistencia social se encuentra varada en el barro sobre la calle bautizada con el nombre de Paraguay. A unos mil metros del cauce normal del río, apenas se divisan los techos de algunas casas casi completamente sumergidas. Allí no se escuchan otras voces que no sean el guaraní.

En el momento crítico de la inundación, el canal de desagüe se colmató esparciendo los desechos por todo el barrio.

En el momento crítico de la inundación, el canal de desagüe se colmató esparciendo los desechos por todo el barrio.

“Hendy”

“Aipotaitéma ko oguejy la y. Péicha ko la che corazõ (hace el gesto de que el corazón se le sale), más por mi nena de cuatro años”, dice la tobateña Aurelia mientras nos muestra su huerta, que “se quedó un redondito” en medio del avance de las aguas.

“Hendy. Ndaipóri mba’eve. Jamba’apoparéi ko amo, ojepaga’ieterei la producción-re”, exclama Cirilo, de San Pedro del Ycuamandyjú, cuando le consultamos por qué dejó su tierra y oficio de agricultor para venir a emplearse como constructor en la provincia bonaerense.

“Cheko ake hína kuri haupéi ajere ha añandu la mba’e ro’ysã che pópe. Amaña ha la che koty henyhetéma la y. Puae anohe la che memby kuérape ha aperdepaité la che cosa kuéra, cochõ, cocina ha heladera”, cuenta Reinaldo como testimonio del súbito aumento de las aguas.

Cuando le preguntamos de dónde viene, esboza una sonrisa. “Y de Pilar”, pero del departamento de Ñeembucú, de donde salió “aprogresa haguã y salir adelante” trabajando como pintor de obras. Él solo pide por su nena de un año y medio y por las demás criaturas que sufren las distintas afecciones propias de quedar a la intemperie bajo la lluvia y el frío tardío que azota en pleno mes de noviembre.

Las inundaciones no escapan a la lógica de los tiempos electorales que se viven en la Argentina. Mientras los sectores oficialistas apuntan como causa a la proliferación de barrios cerrados en las zonas gobernadas por la oposición, esta a su vez acusa al oficialismo de subejecutar el presupuesto para obras hidráulicas en la provincia.

Entre tanto, Horacio Cartes no se cansa de promocionar las “bondades” del país en materia de recursos naturales, energía a bajo costo, mano de obra barata y bajos impuestos. Más IVA a los pobres y ni hablar de impuestos a la soja y la carne,  los principales factores del desahucio de nuestra gente, que debe padecer bajo agua el “milagro paraguayo” en su rumbo hacia los primeros lugares en el ranking de los países agroexportadores. Lo de siempre. Para que pocos ganen, muchos pierden.

 

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