Paraguay, te quiero verde y libre

Los poderes que se mueven en Paraguay están muy bien ocultos detrás de los tres seudo poderes del Estado. Tanto el Poder Judicial como el Parlamento y el Ejecutivo están siendo sustentados a platazo limpio por el agro negocio de las multinacionales y en segundo lugar por el narcotráfico internacional que financia proyectos en negro en las potencias del mundo. Digo potencias porque si digo imperio, muchos suspenderían acá la lectura por creer que se trata de un análisis de la izquierda caviar como les gusta llamar a quienes tienen comprometida su capacidad cognitiva por la mala televisión y la tecnología distractiva.
La muerte del colega Medida llama a la reflexión profunda porque se da en un momento coyuntural en que una manifestación de estudiantes es considerada como “perturbación de la paz pública” y se criminaliza el ser joven y pensar en grande pidiendo junto con los maestros un 7 % del PIB para educación. Al mismo tiempo cientos de campesinos están imputados, presos o “marcados para morir” por querer un pedazo de tierra y vivir en un ambiente saludable libre de agrotóxicos.
No es casualidad que desde hace más de 15 años el narcotráfico que se movía sólo en el Amambay se haya expandido a mas departamentos del Paraguay, muchas plantaciones ocultas en propiedades de estancieros. La misma ruta de la narcoganadería es la del agronegocio y juntas están dejando, no sin bosques, sin árboles al Paraguay.
Al mismo tiempo la SENAD incauta ¿quema? o vende por su lado la marihuana y se expande la venta del económico “chespi” o pasta base de cocaína llevando a jóvenes pobres a perder neuronas como lo hace la caña barata, por mal elaborada, con muchos habitantes de áreas rurales y urbanas.
Tampoco es casual que no se haya terminado con el grupo criminal EPP al que ahora de forma muy “ligera” tildan de terroristas, que es lo mismo darles estatus de fuerza beligerante con la que habría que dialogar. En ese lapso, los capangas nacionales y brasileños tienen sus propias fuerzas de seguridad. A quien aprendió a leer largo, suena a fuerzas paramilitares.
Varios gobiernos han enviado personal policial y militar a capacitarse en EE.UU y en Colombia. ¿Para qué?
¿Para replicar la colombianización que expulsa ciudadanos? ¿No les alcanza con la expulsión por causas económicas o la del campesinado de sus tierras, también los quieren fuera de la Repúbica?

Con la matanza de Marina Kue muchos vimos venir este modelos social que tanto se parece a una cárcel para quienes queremos vivir en un verdadero Estado de Bienestar, con tierra, salud, educación y libertad de expresión.
¿Lo vamos a permitir escarchando sólo a los parlamentarios corruptos y no reclamando por todas las injusticias de este gobierno que llegó al poder comprando cédulas?

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