«Paraguay expresa el interés de las clases dominantes del mundo»

El economista y doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Julio Gambina, participó como docente-facilitador en la Cátedra Libre «Tomás Palau» – «Pensamiento crítico para transformar la realidad», en Paraguay; conversó con E’a sobre el Golpe de Estado Parlamentario que se dio hace un mes.

Julio Gambina participó como docente-facilitador en la Cátedra Libre "Tomás Palau". Foto: Nosdigital.com.ar

La misma semana en que se dió el Golpe de Estado en Paraguay, el movimiento popular argentino, en la Provincia del Chaco, impidió que se instalara una Base Militar del Comando Sur en la Ciudad de Resistencia. Julio Gambina relató el hecho y señaló que eso pudo haber acelerado los tiempos del imperio por desarrollar una presencia económico-político-militar en Paraguay. “Los acontecimientos ocurridos en Paraguay, inmediatamente después del Golpe, viabilizando producciones económicas transgénicas, y habilitando proyectos económicos estratégicos del poder económico mundial, dan cuenta de que había intereses de retrotraer  la situación en el Paraguay”, refirió.

Para el economista, lo ocurrido se enmarca en lo que caracteriza como un tiempo de cambio político, iniciado a comienzos del Siglo XXI en América Latina . “Lo que hay en Latinoamérica es un proceso de profundo cambio político, no necesariamente de cambio revolucionario. El signo del rumbo político de America Latina es muy distinto, en los primeros años del Siglo XXI, a lo que venía ocurriendo en la región en los últimos años del Siglo XX”.

Señaló que en ese marco se incriben procesos en disputa. Aclaró que eso puede hacer referencia a lo que ocurrió en Chile, con el triunfo de Sebastián Piñera, o al segundo mandato de Evo Morales en Bolivia. “Allí, el vicepresidente, Alvaro García Linera, formuló, en la asunción, la perspectiva del socialismo comunitario, que es muy distinto a la propuesta del primer gobierno que era el capitalismo andino. No es lo mismo promover como horizonte ideológico propositivo el capitalismo andino que el socialismo comunitario, aunque cueste demostrar cualquiera de las dos categorías”.

En ese entonces Julio Gambina se preguntaba ¿por qué la izquierda latinoamericana le ponía más atención al triunfo de Piñera que al triundo de Evo Morales? “Lo que veo es que en América Latina está esa tensión, están los retornos de la derecha pero también están las posibilidades que se abren para la izquierda.  Bolivia y Chile expresaron esas tensiones a principios del 2010”.

En medio de las tensiones y los cambios políticos, se da el retorno de los golpes de Estado bajo nuevas modalidades, “que es una de las novedades que hay en América Latina y tiene que ver con lo de Honduras, en primer lugar, y con la emergencia de Paraguay”

¿Por qué golpéan las derechas?

 

Al decir del catedrático, existe una intencionalidad de las clases dominantes, de las derechas, de quitar iniciativa a la dinámica del movimiento popular que instaló gobiernos que expresan el cambio político en la región y eso es lo que ha pasado en Paraguay.

“Al mismo tiempo hay una dinámica de lucha popular en Latinoamerica que le da continuidad al horizonte del cambio político. Vuelvo al Bolivia: el movimiento popular boliviano impidió que se avanzará en una política de establecer una ruta que afectaba los recursos naturales, los derechos de los pueblos originarios, de las poblaciones que estaban acentadas en esa iniciativa estratégica del poder económico mundial. Pero así como digo Bolivia digo también Argentina”.

Según Gambina, Paraguay también se inscribe en el horizonte de cambio ya que la respuesta del movimiento popular paraguayo, “inmediatamente después del golpe, no en el proceso o durante, es de una dinámica de acumulación popular que no se vivía desde hace mucho tiempo en Paraguay. Y estoy hablando de múltiples reuniones, de tipo electoral o de tipo de organización del movimiento popular”.

Afirmó que la rearticulación del movimiento popular paraguayo pudo ser una reacción ante el Golpe, pero su dinámica no puede verse sino en un ciclo complejo de lucha contra Stroessner, “en el sentido histórico contra la dictadura, y lo que ha representado la experiencia del gobierno Lugo del 2008 hasta la actualidad y que la lectura de muchas organizaciones, movimientos populares, partidos políticos de la izquierda paraguaya, tiene que ver con responder a la etapa con un nivel de organización que no tenían en el 2008”.

Apuntó que el acceso al gobierno en el 2008 se dio en condiciones de debilidad profunda. “Pueden haberse cometido errores, pueden no haberse tenido previsiones. Uno lo compara con otras situaciones. Rafael Correa accedió al gobierno con la misma o más debilidad que el gobierno de Lugo, pero la experiencia ecuatoriana fue convocar a una reforma constitucional inmediata enfrentando al movimiento popular contra el Poder Judicial y del Poder Legislativo. Fue exitosa y generó un cambio de la constitución; Ecuador tiene una de las constituciones más innovadoras del Poder Popular Latinoamericano, igual que la de la Bolivia. En Paraguay no se hizo eso, pero es la izquierda, el movimiento popular paraguayo el que debe estudiar por qué se siguió la táctica que se siguió, y no se avanzó en esa experiencia ya conocida del Ecuador”.

Gambina cree que el gobierno de Franco no es reconocido ni siquiera por Estados Unidos porque es producto de un golpe muy burdo, “ilegítimo, ilegal y aparece sospechado a todo nivel. Los países de la Región son los primeros que no lo reconocen. La membresía del Mercosur está suspendida, no los acuerdos que se generan por el Mercosur, es decir, Paraguay sigue recibiendo “los beneficios del Mercosur” –entre comillas-, pero está suspendido del ámbito de la participación política. Algo parecido pasó con Honduras en un comienzo, y luego se fue normalizando progresivamente la situación ¿qué es lo que va a pasar con el gobierno del Paraguay? Desconozco. Pero la situacion institucional que hoy tiene el gobierno es de muchísima debilidad”.

Para Gambina, Paraguay expresa el interés de las clases dominantes del mundo, “que no necesariamente son coherentes o convergente con los Estados capitalistas. Paraguay es un enclave sojero de mucha importancia. Tiene menos soja que Brasil y Argentina, pero la proporción de soja que tiene su territorio es superior a la de Brasil y Argentina. Es un territorio de operaciones de los grandes capitales de Brasil y Argentina, pero sobre todo de las trasnacionales que definen el negocio sojero, que son las empresas de la alimentación y de la biotecnología. Para ponerle nombre y apellido: Mosanto, Syngenta, Dreyfus, Cargill, que son los que manejan el paquete teconológico, esas empresas actúan en la base del conflicto más allá de que los Estados reconozcan o no”.

Dijo además que Estados Unidos jugó un papel importante en el Golpe, que no necesariamente se expresa en el del gobierno, “entiendase como un mensaje del presidente Obama, sino que ahí intervienen el conjunto de las agencias, el complejo militar industrial, el despliegue de las bases militatares. Hay que tener en cuenta que a Estados Unidos le fue mal con la Base Militar en Resistencia, que decía que sería humanitaria. Los sacaron en Ecuador. No tuvieron éxito con las siete bases en Colombia, porque la Justicia falló en contra.Quizá si se combinará una serie de coyunturas regionales y locales, podrían acelerar los pasos para generar las condiciones políticas para el despliegue de políticas militaristas de la región”, concluyó.

 

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