Paraguay: Más de 1.000 casos de coronavirus y otros de abuso policial

Aumento. Las pruebas arrojan nuevos casos cada días. Foto mspbs.gov.py

El fin de semana estuvo marcado por dos hechos que involucró a agentes de la fuerza pública. Un niño fue herido con disparos y menores fueron golpeados y detenidos en una fiesta de 15 años.

El martes, a casi tres meses de confirmarse el primer caso de coronavirus en el país, el Ministerio de Salud Pública señaló que fueron procesadas 1272 pruebas, reportándose 18 nuevos contagiados. De esta cifra 15 son del exterior y 3 corresponden a contactos. Con estos nuevos pacientes, la cantidad de afectados llega a 1013 desde que fue confirmado el primer afectado el 7 de marzo pasado.
El informe diario señaló que se sumaron 10 recuperados más. En total son 498 los que vencieron completamente a la enfermedad. En tanto que los casos activos, personas que presentan síntomas, llegan a los 504.
Hasta el momento son 10 las personas hospitalizadas, dos de ellas en terapia intensiva. Desde hace unas semanas la cantidad de fallecidos no ha variado y sigue manteniéndose en 11.

Cuestionadas. La barreras están bajo la mirada crítica luego de lo ocurrido el fin de semana. Foto: Facebook.

La ley del más prepotente
A 86 días del inicio de la cuarentena en el país, fueron varias las denuncias de abuso de parte de agentes de la policía nacional. En este tipo de denuncias, en más de una ocasión tuvieron participación los autodenominados linces. Este sector de la fuerza pública ha sido acusado por someter a los detenidos a tratos humillantes y agresiones físicas, usando como excusa la transgresión de la emergencia sanitaria. Especialmente cuando dicha restricción abarcaba las 24 horas.
El domingo, Ricardo Riquelme se desplazaba con su pareja y dos niños, uno de dos meses y otro de seis años, sobre la ruta Luque-San Lorenzo en su vehículo. Desde lo lejos divisó una barrera policial y antes de llegar a ella, resolvió girar en U y dirigirse en sentido contrario. Al ver la maniobra, los efectivos policiales, que prestaban servicio en la Comisaría 1 de San Lorenzo y estaban a cargo del retén, decidieron seguirlo.
La persecución se desarrolló a lo largo de diez kilómetros aproximadamente. Los policías realizaron disparos de arma de fuego hacia el rodado. Tres de esos disparos impactaron en el niño de seis años. El vehículo se detuvo y los agentes priorizaron la detención del chofer, sin auxiliar al niño herido. Solo la intervención de los testigos logró que el menor pueda ser atendido y posteriormente derivado al Hospital del Trauma.
Riquelme había dicho que evitó la barrera para evitar ser extorsionado con una coima, ya que iba con dos menores. La segunda fase de la cuarentena inteligente no permite la salida de menores de diez años a más de 500 metros de su hogar. Incluso los que han cumplido los 10 años tienen un desplazamiento limitado, según lo especificado en el decreto presidencial.
El procedimiento fue muy criticado por la ciudadanía y volvieron a traer al tapete la ilegalidad de estos retenes. Esto último incluso fue enfatizado por profesionales del derecho. El mismo jefe de la Comisaría Primera de San Lorenzo, Gilberto Arce, señaló la irregularidad en el procedimiento. Los cuestionamientos también fueron hacia el Ministro del Interior Euclides Acevedo, quien consideró lo ocurrido como un accidente. Acevedo ha tenido una actitud tibia hacia otras denuncias de abuso policial.
El niño tiene una evolución favorable en su estado de salud. En tanto que los oficiales intervinientes Juan Amarilla, con 10 años de servicio, y el suboficial Derlis Sanabria, con dos años, fueron imputados por el Ministerio Público por tentativa de homicidio, omisión de auxilio y lesión corporal en el ejercicio de sus funciones.
El sábado, una fiesta de 15 años realizada en el Barrio Ricardo Brugada (Chacarita), fue interrumpida por la intervención de las fuerzas policiales. La presencia de los policías se dio a raíz de la denuncia de los vecinos, quienes informaron sobre el acontecimiento social realizado en plena cuarentena.
En la celebración, que se realizada en una habitación de 4×6 metros, se algunos adultos y en su mayoría menores de edad. Aunque los padres de los menores reconocieron que la actividad se realizaba transgrediendo el horario de restricción total de la cuarentena, de 21.00 a 05.00, denunciaron agresiones desmedidas de parte de los policías.
Una de las madres comentó que a su hijo le rompieron la nariz y le dislocaron el hombro. También se denunciaron disparos con balines de goma. En total fueron imputados 21 personas, la mayoría de ellos menores de edad. Varios coincidieron en que las aparatosas intervenciones represivas en la cuarentana se dan siempre en los barrios de clase popular. “Nunca vas a escuchar que en esos barrios de clase media o alta se van a ver siquiera cuando están farreando”, fue uno de los comentarios generalizados.
Ante estas situaciones que se da con la fuerza pública, el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (MNP) lanzó un comunicado donde expresa su profunda preocupación ante los sucesos registrados el fin de semana con relación a las actuaciones policiales, cuyas consecuencias han sido un niño herido por disparos de efectivos de la Policía Nacional y varias personas detenidas con rastros de golpes que podrían constituir torturas o malos tratos. Por tal motivo insta a una investigación profunda de los hechos en sede administrativa como fiscal.
Para el MNP la cuarentena sanitaria sin precedentes a nivel nacional plantea grandes desafíos, especialmente en la necesidad de brindar protección y tranquilidad a la población en general, sin que ello represente el avasallamiento y la violación de derechos de ninguna persona

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