Paraguay dejará de producir acero durante dos días

Este jueves 15 y viernes 16 de abril, centenares de obreros y obreras de la única fábrica de  acero del país, junto con sus familiares, paralizarán la producción de la empresa. La huelga apunta a frenar las persecuciones sindicales acometidas por el empresario argentino Sergio Taselli. Al mismo tiempo, sectores campesinos, indígenas, sin techo, amas de casa y comunicadores populares se movilizarán en todo el país en solidaridad con los obreros.

Las medidas institucionales, jurídicas e instancias de diálogo no funcionaron. Todos los fallos judiciales y fiscalizaciones dan la razón a los trabajadores; sin embargo, nada cambió en el día a día en la planta: siguen los traslados denigrantes a los obreros que no se alinean, sigue la insalubridad en las instalaciones, sigue la persecución sindical. La administración continúa sin cumplir el contrato colectivo, y continúa sacando acero de buena calidad con rótulo de residuo (sub-facturan y perjudican así a los socios minoritarios que son los obreros). Cuatro dirigentes sindicales no pueden volver a sus puestos de trabajo con todos sus derechos, y cada vez más obreros sufren accidentes por la precariedad en que trabajan, algunos incluso quedaron mutilados.

Para graficar lo que están viviendo, los obreros explican que Acepar ha sido una zona liberada todos estos años. Una zona donde la ley paraguaya no se cumple. Por eso el 7 de abril, junto con sus familias y organizaciones solidarias, decidieron movilizarse durante dos días frente a los portones de la planta y no trabajar. Además posiblemente marchen frente a instituciones como el Viceministerio de Trabajo, el Palacio de Justicia y Mburuvicha Róga, para que se respeten sus derechos y se revean las políticas de producción de la fábrica.

La decisión obrera se tomó a iniciativas del Sindicato de Trabajadores de Acepar (SITRAC), que en su mayoría son obreros-propietarios del 33% de las acciones de la empresa, los más perjudicados por la política de saqueo de Taselli en Acepar. El lunes 12 de abril, el Sindicato de Trabajadores Asociados de Acepar (SITRASA) se plegó formalmente a la huelga. Además se suman las familias que dependen de la fábrica, personalidades de la comunidad como el director de la XV Región Sanitaria Dr. Luis López y organizaciones como el Consejo de Participación Campesina, Indígena y Popular, la Central Unitaria de Trabajadores y otros.

Todo empezó con la privatización

Acepar fue una de las cinco empresas estatales que privatizó el gobierno de Juan Carlos Wasmosy en los años 90. En un primer momento, los trabajadores se manifestaron contra la venta de la acería; pero cuando la venta era inevitable, hicieron uso del artículo 111 de la Constitución Nacional, que dice que en caso de venta de una empresa estatal, sus obreros gozarán de la opción preferencial de compra. Sin embargo, como había demasiados sectores empresariales en la estratégica industria, parte de los obreros obtuvieron el 33% de las acciones, que la mantienen hasta hoy.

El 66% de las acciones llegó a manos del empresario italiano-argentino Sergio Taselli, hacia el 2005, quien tiene negros antecedentes como presidente de empresas en Argentina.  La última noticia es que la gobernación de la provincia de Misiones le cortó el proceso de licitación de la empresa de energía eléctrica Edefor, por no cumplir con el contrato de compra- venta.

En Paraguay, el 9 de noviembre pasado el Estado también congeló el proceso de compra-venta de Acepar, porque está plagada de irregularidades, como la falta de inversión en maquinarias y por no cumplir con la reforestación (Acepar se mueve a carbón) y generación propia de madera.

Todo este tiempo los obreros vienen denunciando esas irregularidades, además de la persecución sindical y la existencia de un sistema de represión económica y moral a aquellos que no comparten con la línea patronal. Otra denuncia sostenida de parte de los trabajadores es que Taselli, que tiene otra fábrica de aceros en Jujuy (Altos Hornos Zapla), usa Acepar como un mero depósito de Zapla, que lleva de acá productos semi- terminados que utilizan carbón, árboles y mano de obra paraguayos, los termina en Argentina y los mete de vuelta al mercado paraguayo como producto argentino con impune confort, según los trabajadores.

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