Paraguay: Cartes arranco tropezando feo

(Por José Antonio Vera e Ines Franceschelli) Cuatro aciertos contra diez equivocaciones, hay que consignarle al nuevo mandatario en sus primeras tres semanas de administración.

Fuente de Imagen: Fanpage del Facebook de Horacio Cartes

El asunto es saber si los tropiezos son producto de la impericia, por lo cual habría que ser un tiempo tolerantes o, si por el contrario, finge que tropieza con el fin de distraer a la ciudadanía, y aprovechar ese descuido para introducir su proyecto político que, dado el contenido del grueso de sus primeras medidas, poca esperanza alimentará entre el pueblo de que su prioridad sea la de corregir los viejos males que generan tanta pobreza, injusticia y desigualdad social, y la exclusión del bienestar del 40 por ciento de los siete millones de paraguayos.

Cuatro aciertos contra diez, hay que consignarle al nuevo mandatario en sus primeras tres semanas de administración, pero esa diferencia numérica ninguna ecuación favorable tiene en beneficio de la calidad, sino que en lo que respecta a los resultados que urge alcanzar en la conducción del “Nuevo Rumbo” prometido, el plato negativo de la balanza lleva las de ganar por lejos.

Primero hay que anotar su acertada presentación ante sus pares de la UNASUR, en la reciente cumbre presidencial  de Surinam, que marcó el retorno de Paraguay a la tarea de integración regional, dejando teóricamente atrás la suspensión del país por el MERCOSUR, tras la asunción del gobierno golpista el 22 de junio del 2012.

Segunda medida de Cartes, en importancia, ha sido su reunión, el pasado miércoles 4 y en el domicilio presidencial, junto a miembros de su gabinete y al Presidente del Congreso y el de la Corte de Justicia, con casi todos los dirigentes de las centrales sindicales y la mayor parte de las organizaciones campesinas e indígenas, ante los cuales se comprometió a instalar de inmediato mesas de diálogos, con el fin de estudiar por área y buscar solución a los problemas más graves que sufre el país. Todo un avance, indudable, sin olvidar que del dicho al hecho hay un trecho y es éste que, finalmente, condiciona toda negociación.

Algo más de cinco mil paraguayos movilizados, que durante dos días debatieron en un desacostumbrado Congreso Unitario, en Asunción, la plataforma que deseaban presentar a los tres poderes del Estado, respaldaron desde las plazas céntricas esa misión de sus dirigentes, rodeados de gran despliegue policial, con comandos especiales, carros hidrantes y perros amaestrados, en jornada de dos días que terminó sin incidentes.

Entre los problemas que requieren urgente tratamiento, según los delegados, sobresalen el modelo productivo imperante, de servicio exclusivo para la oligarquía agro-vacuna y para las corporaciones transnacionales de la soja y de la minería, que operan en el país sin el menor control ambiental, pagando impuestos ridículos por sus exportaciones, equivalente a una cáscara de huevo, en un perverso mecanismo que contribuye grandemente a profundizar la corrupción sistémica de vieja data.

Otro tema abordado entre Cartes y los dirigentes populares fue la falta de tierras para 250 mil familias campesinas, en un país que tiene el 86 % del territorio cultivable en manos de apenas 2.5 % de los siete millones de habitantes, y exhibe una de las concentraciones más abusivas de América, y con 10 millones de hectáreas ocupadas ilegal e ilegítimamente, fruto de las regalías de la tiranía estronista entre 1954 y 1989.

La militarización del país, ordenada por Cartes para combatir la guerrilla (¿?) del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), el terrorismo y el narcotráfico, con participación de agentes de Estados Unidos, Israel y Colombia, rechazada por la conciencia democrática del país, es otro de los problemas denunciados por los dirigentes populares en el encuentro presidencial.

Se habría puesto sobre la mesa el desacierto total en la búsqueda de ayuda, pues los norteamericanos son el principal estímulo para el tráfico de drogas prohibidas, los colombianos tienen guerrilla desde hace medio siglo sin poderla vencer, e Israel, que es un Estado terrorista, está muy mal parado ante los ojos del mundo para combatir ese flagelo.

El golpear a los dos partidos tradicionales, el suyo Colorado y el Liberal, en el momento de integrar el equipo de gobierno con muy pocos “hombres escombros”, aunque sí fieles alumnos, podría registrarse como un tercer acierto de Cartes, sumando alguna insinuación de modernizar el estado y disciplinar el presupuesto general de la nación.

La cuarta medida que, sin dudas ha celebrado el grueso de la ciudadanía, ha sido la eliminación del despacho de la primera dama, afrentoso esperpento que se consumía, según el nuevo Ministro de Hacienda Germán Rojas, cerca de 211 mil dólares/año, sin sumar algunas extras, y que sólo ha servido para bacanales actividades de las esposas y hermanas de los mandatarios y sus más allegadas damas de la clase poderosa, en lo que ha sido una permanente humillación nacional, ante hospitales y escuelas que se caen a pedazos, y el 40 por ciento de paraguayos en la pobreza y un millón y medio en la indigencia, en la carencia de los más básico, lo más elemental para subsistir, con un millón y cuarto de niños desnutridos, según informa la FAO.

En la lista de los desméritos cartistas, destaca asimismo, la determinación de llevar adelante un ajuste estructural que profundiza la condición de enclave que Paraguay venía desempeñando bajo el estronismo y sus sucesores, profundización que responde al diseño que representa la oligarquía empresarial, elaborado por expertos en la ocupación neocolonial que impulsa Estados Unidos, las corporaciones transnacionales de la especulación financiera, y las poderosas empresas de la comunicación comercial, fieles a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), todos miembros titulares de esa nefasta red, enemiga de la felicidad humana.

La privatización de algunas empresas estatales, y el ingreso de capitales foráneos, concentrados en los tenebrosos talleres maquiladores con régimen de esclavitud, violadores de las mejores leyes laborales que tanto sacrificio se ha cobrado en varias generaciones de trabajadores en el mundo entero, surgen como la solución de Cartes para el gran desempleo que azota a la población económicamente activa.

El país, esencialmente agrícola-ganadero, sigue esperando que aparezca un gobierno con un replanteo radical del uso y tenencia de la tierra, de los métodos de producción, de la instalación de una moderna y eficaz infraestructura, que genere mayor riqueza y esta sea distribuida con sentido de justicia social, rescatando a miles de paraguayos, en esencial campesinos e indígenas, olvidados desde hace un siglo por el Estado, para que puedan disfrutar de una vida digna y contribuyan al progreso colectivo. El de todos.

El tema de soberanía no figura en el discurso cartista, mientras los cuantiosos recursos naturales continúan exportándose con escandalosa asociación institucional y sin ninguna retribución fiscal, gracias a la complicidad de los tres poderes del Estado con los capitales privados que operan en el país sin el menor control de su actividad y ganancias, las cuales se refugian en las guaridas fiscales, mal llamados paraísos, como acertadamente denunció en el G20 la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Ante la inmensa riqueza de los acuíferos paraguayos, explotados sin pagar nada y sin piedad por la actividad industrial, y que provoca la permanente codicia de inversionistas extranjeros que ya han adquirido inmensas extensiones en los 400 mil kilómetros cuadrados de su territorio, Cartes no ha presentado la menor insinuación de lo que piensa hacer al respecto. Sin embargo, junto con la tierra, significan lo más valioso del acervo natural.

En los deberes no cumplidos por Cartes, llama igualmente la atención su silencio respecto al escaso ingreso de dinero que recibe el país por la explotación de las represas binacionales energéticas que tiene con Argentina y Brasil, país éste con el que mantiene vínculos comerciales desde hace muchos años, en cuyos tribunales de justicia ha aparecido involucrado en irregularidades aduaneras.

Durante el gobierno de Fernando Lugo, derrocado por el Golpe de Estado de hace 15 meses, Paraguay logró triplicar el pago anual brasileño, que saltó  de 120 a 360 millones de dólares,  fruto de una larga e inteligente negociación del equipo presidido por el Vice Canciller Jorge Lara Castro, y la comprensión, respeto y solidaridad del Presidente Luis Ignacio Lula de Silva.

Hay una objetiva reculada de Cartes respecto a su actitud del inicio presidencial con relación al Partido Colorado, cuyo viejo aparato burocrático y corrupto había amenazado barrer y que insinuó en sus primeras medidas, provocando una neurótica  repulsa entre dirigentes de muchas seccionales, las cuales mantuvieron sus locales durante días enarbolando una bandera negra, en señal de luto.

Frente a tal resistencia, que se reflejaba en cierta desobediencia parlamentaria, Cartes ha comenzado a conciliar entregando la conducción de varios entes públicos a dirigentes del partido, sobresaliendo en ese error combinado la destitución del Presidente del Instituto Nacional del Desarrollo Rural y la Tierra (INDERT) López Ibieta, quien expresó ante legisladores su desacuerdo con la política impositiva agraria impuesta al gobierno por el cavernícola Gremio de la Producción (UGP). Duró 15 días y en su lugar se instaló Justo Cárdenas, confeso ignorante del tema, pero convencional colorado.

A los militantes del estronismo recalcitrante, ubicados en el gabinete, tal los casos de la Cancillería y del Ministerio de Defensa, otros personajes del primer anillo de la tiranía tienen hoy en sus manos la asesoría política de Cartes, la Secretaría de Comunicación (COPACO), las binacionales hidroeléctricas, y Correos, Puerto, Aduana y el poderoso Instituto de Previsión Social (IPS).

Lo que sí no es tropezón, sino que marca claramente la concepción ideológica del mandatario, se comprueba en su conducción de la política exterior y en la seguridad interna,  presumiblemente con alta cuota de compromiso con Estados Unidos, al depositar esas dos carteras en manos de conocidos militantes de la derecha más radical y con antecedentes tenebrosos, sin percatarse o quizás sin importarle mucho, que podrían constituir motivo de colisión social en poco tiempo.

La orden de militarizar el país, aprobada por el parlamento, mayoría de derecha, con un grueso de bancadas escombros, va en contra de la estabilidad nacional porque autoriza abusos y desmanes de todo tipo, tal lo que estaría ocurriendo en algunos departamentos, donde abundan las denuncias contra la represión que se abate contra humildes pobladores a los que se les cuelga la etiqueta del EPP.

La apresurada acusación por los cuerpos uniformados es calificada por varias víctimas como expresión de un fracaso anticipado del operativo, “cuyos jerarcas tienen que inventar culpables para intentar presentar buenos resultados ante el mandatario”, como dijo a la prensa una anciana pobladora, testigo de décadas de persecución de las organizaciones campesinas que reclaman tierra.

El cura Pablo Cáceres, de la Diócesis de Concepción, 350 kilómetros al noreste de Asunción, ha sido contundente: “el pretexto del EPP es un flagelo en la zona, que abarca los Departamentos de San Pedro, Amambay y Capitán Bado, donde “cada día hay más narcos brasileños que, disfrazados de sojeros y ganaderos, van ocupando las mejores tierras y, confabulados con la policía, que tortura y mata, utilizan ejércitos de matones bajo el rótulo de guardias de seguridad, entre los cuales están los autores de, por lo menos, 15 asesinatos, cuyos nombres tengo en mi poder”.

Esas salvajadas se cometen con la complicidad de las autoridades que han olvidado eso de la soberanía nacional, en San Salvador, lugar histórico, en Azoteí, “cuya población está totalmente avasallada por los agrotóxicos”, en Kurusu de Hierro, en Tacuatí-San Pedro, en la Colonia San Alfredo, en Acá Calle 9 y en otros sitios, dice Cáceres.

Infinidad de testimonios confirman que esa lacra criminal atropella poblaciones, roba y viola, quema a campesinos vivos, ha asesinado a varios, destruye rancheríos y dispara a quienes intentan cruzar los campos para ir a pescar, en aplicación de un plan intimidatorio para expulsar a humildes familias de su tierra y extender los plantíos y la ganadería, cobertura del tráfico ilícito de toda clase de mercaderías, las que transitan, pagando coimas,  por las pistas de aterrizaje que cada estancia tiene, y cuyo acceso está prohibido incluso a los agentes fiscales.

Conocedores de ese submundo, estiman que a poco de andar la militarización ordenada por Cartes, podría generar una disputa por el suculento botín, entre jerarcas de la policía y del ejército, haciendo fracasar la planificación represiva diseñada por los expertos de Estados Unidos, Israel y Colombia, que están presentes en el terreno.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.