Paraguay: alimentos versus combustibles

Los eventos que tuvieron lugar hace un mes en Paraguay dirigen la atención hacia la soja y los océanos de tierra ocupados por este cultivo. Artículo de análisis de Natalia Alonso,  Jefa de la oficina de Oxfam en la Unión Europea.

Imagen de manifestación anti soja frente al Congreso

*Los eventos que tuvieron lugar hace un mes en Paraguay dirigen la atención hacia la soja y los océanos de tierra ocupados por este cultivo. La redistribución de la tierra y el impulso de una reforma agraria son promesas de la elección del Presidente Fernando Lugo que se volvieron inalcanzables ante la oposición de poderosos terratenientes. Semanas atrás, 11 campesinos y seis policías perdían la vida durante el desalojo de una ocupación campesina instalada en una gran propiedad utilizada por un empresario y opositor de Lugo que acumula miles de hectáreas a su nombre. Usando ese hecho como pretexto, el Senado logró enjuiciar y destituir a Lugo, ocho días después.

La tierra se ha convertido en un asunto cada vez más polémico y las políticas de biocombustibles de la Unión Europea (UE) nos vinculan inextricablemente con esta historia.

Cada año en Paraguay –el país más pobre de Suramérica- cerca de 9,000 familias rurales son expulsadas por la producción de soja y un millón de acres[1] se convierten en campos sojeros. Para quienes permanecen en los límites de esas inmensas plantaciones industrializadas, la producción agrícola es casi imposible: las fumigaciones de la soja dañan otros cultivos y la salud de las personas; y el agua se vuelve cada vez más escasa porque las fuentes locales se usan para grandes sistemas de riego. Una comunidad en el oriente paraguayo se ha visto obligada a perforar pozos el doble de profundos para obtener agua – ahora es necesario alcanzar una profundidad de 20 metros cuando antes de la llegada de la llegada de las plantaciones 10 metros eran suficientes.

En Europa cada vez que llenamos el tanque de nuestros vehículos o tomamos un bus, estamos quemando comida. En 2010, cerca del 5 por ciento de todos los combustibles usados para el transporte terrestre europeo vinieron de combustibles hechos de productos alimentarios. Esta cifra se doblará en 2020 como resultado de las metas de cumplimiento obligatorio establecidas por la UE. La mayoría del agrocombustible usado en Europa es biodiesel. En 2008, casi una quinta parte de ese biodiesel fue hecho a partir de aceite de soja.

La mayoría de la soja que Europa registra como importada desde Paraguay es utilizada para alimentar animales y no para agrocombustibles. Pero cuando organizaciones como el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y el Banco Interamericano de Desarrollo miran con más detalle lo que está pasando, concluyen que los datos oficiales subestiman por mucho la cantidad de soja paraguaya que se utiliza en Europa para la producción de agrocombustibles. Paraguay no exporta directamente biodiesel a la UE, principalmente por la poca capacidad instalada en el país para procesar la soja en biodiesel. Pero en contraste, Argentina ha desarrollado recientemente grandes refinerías de biodiesel; su capacidad de producción se ha expandido un 700 por ciento in sólo cinco años.  Entre 2006 y 2007, al mismo tiempo que la UE discutía la puesta en marcha de su mandato de biocombustibles, las exportaciones de soja de Paraguay hacia Argentina casi se cuadriplicaron.

Aún cuando Argentina removió los incentivos comerciales para las importaciones de soja paraguaya desde 2008, es poco probable que esta tendencia se haya revertido completamente, dados los niveles de producción de soja y biodiesel de Argentina.

Una vez que la soja se ha procesado en biodiesel, es difícil identificar de dónde vinieron originalmente los granos. Sin embargo, con el 87 por ciento de la producción argentina de agrocombustibles yendo a la UE, podríamos decir con bastante certeza que el mandato de biocombustibles de la UE tiene mucho que ver con la expansión de las plantaciones de soja en Paraguay y otros países suramericanos.

En un mundo donde mil millones de personas se acuestan cada noche con hambre, las políticas que convierten tierra cultivada de alimentos en tierra cultivada de combustibles, están –con gran seguridad- mal orientadas. Los gobiernos de la UE deben remover sus mandatos de biocombustibles, cuyos impactos son tan devastadores para la vida de millones de personas, no sólo en Paraguay sino en el mundo entero.

*Texto originalmente publicado por Financial Times (este es el enlace: http://blogs.ft.com/beyond-brics/2012/07/16/guest-post-paraguays-food-going-to-fuel/#axzz21HwOMW00 )



[1] 404690 hectáreas.

 

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