Cómo marchitar un naranjo

Manifestación contra fábrica de ChemtecLos vecinos ya realizaron varias manifestaciones

Hace un tiempo una fábrica se ubicó en el barrio Los Naranjos de Ñemby, desplegó su infraestructura y habilitó su campo de experimentación a metros de una escuela. Ahí ponen a prueba químicos para el agro como el glifosato, la atrazina y el acefato, que fueron prohibidos en países europeos por ser una amenaza para la salud humana. Después de un tiempo, en las casas empezaron las reacciones y dolencias. Cinco comisiones vecinales convirtieron en su reivindicación en «que se mude», porque aseguran que las cinco muertes, la intoxicación de los vecinos, la muerte de arbustos y la displicencia de las autoridades tienen origen común.

La empresa Chemtec SAE trae químicos de alta pureza del exterior, fabrica sus productos combinados y los vende en el mercado de los agronegocios: herbicidas, plaguicidas, insecticidas, fungicidas, inoculantes y nutrientes vegetales. Pero antes los pone a prueba. Por eso, en el mismo predio de la planta industrial tiene su campo de experimentación en el Barrio Los Naranjos de Ñemby, a tan sólo 20 metros de la Escuela Básica San Pedro y San Pablo, a la cual ayudó a levantar su muralla y a empedrar la calle del frente.

El 7 de setiembre del año pasado, 23 alumnos de diversos grados interrumpieron sus clases para ir al Hospital Regional de Ñemby de urgencia, en patrulleras. Lo mismo pasó con otras 17 personas del barrio. La tarde anterior hubo fuga de paraquat y acefato, dos sustancias químicas que producen un olor nauseabundo, irritante, desmayos, nauseas, vómitos, dolores de estómago, dolores de cabeza y mareos en gran parte de Ñemby.

Dos estudios médicos

Esa fue la segunda fuga, la primera vez fue el 1 de diciembre de 2006. Según el informe de la doctora Graciela Gamarra, entonces directora del Departamento de Toxicología del Ministerio de Salud, «objetivamente se comprobó que la población más cercana a la fábrica presenta síntomas compatibles con intoxicación aguda por plaguicidas, por sustancia química emanada de la fábrica, que contamina el aire de esa comunidad». Desde el 2006 en el vecindario murieron cinco personas: una de cáncer en la piel, dos por problemas relacionados a la arritmia cardiaca, otra más por complicaciones de la respiración y otra más por complicaciones estomacales. Ningún estudio médico lo certifica, pero los vecinos lo atribuyen a los efectos tóxicos de los químicos.

En la comunidad, unas 80 personas han empezado a tener iguales síntomas: problemas estomacales y respiratorios, alergias, crisis de asma constante, irritaciones en la garganta y en los ojos, dolor de cabeza, arritmia cardiaca, problemas en la piel, dermatitis aguda, jaquecas e irritación de la mucosa nasal. Las 30 más afectadas se hicieron recientemente estudios en el Ministerio de Salud; dos se adelantaron a retirar los resultados y comprobaron que, efectivamente, las dolencias son debidas a la presencia de agroquímicos en la sangre.

Hay que mudar la comunidad

En abril de 2007, el médico de la familia Caballero Martínez ya les había recomendado mudarse de comunidad si querían resguardar la salud de sus tres hijos, luego de la internación de uno de ellos y la dolencia de los otros dos por cuadros de cefalea, vómito y diarrea. Lo hicieron. Pero la primera en ser recomendada a salir de la comunidad fue Ña Elena de Florentín, pero esta vez vino de parte de uno de los miembros de Chemtec. Ña Elena recurrió a la municipalidad local, a la Fiscalía local, a algunos medios de prensa y a la Secretaría del Ambiente (Seam), y logró que fueran a verificar la fábrica. A días de eso, se presentó una persona de la firma y le ofreció comprarle una casa donde ella eligiera.
Los más afectados son aquellos vecinos de la calle Estero Bellaco, la calle de la fábrica, aunque para la Seam, el Ministerio de Industria y el Servicio Nacional de Calidad Vegetal y de Semillas (Senave), la habilitación de la fábrica se otorgó para la calle Cap. Felipe Gómez, que según el registro de catastro de la Municipalidad de Ñemby, no existe en la ciudad. Dos personas, de los 80 con problemas de salud, trabajan en la fábrica. Y como la firma da empleo a algunas familias de la comunidad, muchas de ellas callan sus dolencias, explica Hugo Céspedes, presidente de la comisión vecinal «Vida Sana».

La fábrica es invisible, por ende no existe delito ambiental

A pesar de todos los antecedentes que ya había en el barrio, ocurrieron sucesos extraordinarios. El 18 de diciembre de 2006, fiscalizadores del Departamento de Salubridad de la Municipalidad de Ñemby, luego de hacer inspecciones en la fábrica, declararon que «todo está en orden». En enero del 2007, inspectores de la Seam sugirieron retirar la licencia ambiental a la firma debido a que su campo de ensayos estaba ubicado a metros de la escuela.

En marzo, técnicos de la Senave llevaron muestras de plantas del vecindario para analizar, pero hasta hoy no tuvieron la suficiente voluntad para empezar el análisis. En abril, la Seam hizo un sumario a Chemtec y le impuso sanciones, pero la empresa presentó un recurso de reconsideración y la Seam le escuchó, y hasta le renovó la habilitación ambiental. El 11 de julio la misma institución constató que la empresa tenía un horno incinerador que no estaba incluido en la licencia. Y a pesar de todo, el 26 de julio la Seam les trató de locos a todos los vecinos, despreciando sus reclamos y declarar que Chemtec cuenta con licencia ambiental y punto.

Cuando pasó recién esto fue que los representantes de Chemtec definieron algunas de las máximas para la página web de la firma: «pasión por el medio ambiente» y «responsabilidad social». También en esa época la fiscal medioambiental, Bernarda Álvarez, aseveró que «no existe delito ambiental». Y más aún, fue en ese período que la licenciada Nelly Escobar de Vizconde, supervisora de Control y Apoyo Ténico Pedagógico Zona C del Ministerio de Educación, signó en su informe que no encontró la fábrica en las inmediaciones de la escuela.

Hay que mudar la fábrica

La fábrica se instaló en el barrio en 2003, pero recién tres años más tarde los vecinos empezaron a dimensionarlo. A partir de entonces, han estado en movilización y articulación a través de la forma de comisiones vecinales: Vida Sana, Piroœy, 14 de Febrero, Fomento Urbano Los Naranjos y Plaza Teófilo González Valdovinos. A través de ellas han venido haciendo marchas y manifestaciones por la protección a la vida y el derecho al ambiente sano.

La comunidad ha golpeado un sinfín de puertas, hasta ha estado con el presidente Lugo pidiéndole su intercesión. Éste ha prometido celeridad y predisposición para canalizar soluciones a través de las instituciones pertinentes: Seam, Senave, mec, mic y otras bien conocidas en esta historia. Siempre que se movilizaron, los vecinos exigieron que la fábrica se mudara. «No podemos trasladar toda la comunidad», dice Hugo Céspedes, con tono grave de disculpa. El futuro inmediato de Los Naranjos depende de eso, aunque este conflicto es un botón, sólo la cola reptil de la problemática de los agrotóxicos, las empresas transnacionales, la alimentación, el ser humano y la tierra.

Atrazina: Identificación de los riesgos

A 500 metros de la fábrica yace el sistema de agua (que abastece a gran parte de la ciudad de Ñemby), y que últimamente tiene en vilo al vecindario por tener ésta una sospecha. Por eso ha encargado a la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) que elabore estudios de la calidad del agua para comprobar si no se le ha filtrado ninguna de las sustancias químicas, especialmente la atrazina. Éste insumo químico está severamente restringido en la Unión Europea por la alta capacidad que tiene de contaminar las fuentes de agua hasta las últimas capas.

En el portal www.peripecias.com vemos, entre los herbicidas en Argentina, que la atrazina goza de gran respeto. Uno de los productos que se elabora en el vecino país tenía las siguientes informaciones en su hoja de seguridad. Compárelo con los síntomas del vecindario de Los Naranjos:

Contacto con los ojos: el contacto puede irritar los ojos.

Contacto con la piel: Puede causar alergia a la piel y si aparece esta alergia, la exposición posterior a muy bajos niveles puede causar picazón e irritación en la piel.

Absorción por la piel: Puede ser asimilado por contacto con la piel.

Ingestión: Puede ser riesgosa su ingestión.

Inhalación: Puede ser riesgosa su inhalación.

Información cancerígena: Atrazina es considerado mutagénico y un mutagénico puede ser cancerígeno.

Señales y síntomas de exposición: Efectos agudos: Dolor abdominal, diarrea y vómito. La exposición a valores muy altos puede afectar el sistema nervioso central.

Pautas de exposición: Utilizar máscaras faciales y respiratorias adecuadas, guantes y ropa impermeable».

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