Paradoja libertaria

A propósito del Bicentenario y las rejas en la Plaza uruguaya.

La plaza uruguaya será enrejada tras un convenio entre la Comisión Bicentenario y la Municipalidad de Asunción. Los indígenas, la principal excusa. Foto: M.A.

Por Jazmín Rodríguez.

Cuando era chica, pequeña o criatura, en mi barrio (Grupo Habitacional Aeropuerto) las casas eran casi todas iguales y ninguna tenía murallas, portones ni rejas. En realidad había 2 o 3 modelos que se repetían y repetían entre 400 casas aproximadamente. A medida que las casas fueron creciendo y convirtiéndose algunas en enormes mansiones, surgieron los alambres, las altas murallas, las rejas.

Recuerdo que lo más grave que podía pasarte era que te mordiera el perro del vecino y que podías tomarte atajos atravesando patios. Después llegaron los miedos, las desconfianzas, ese no poder hacerse cargo. Creo que algo así está pasando con nuestras plazas. Por miedo o desconfianza en el otro o por no hacernos responsables consideramos que lo mejor es enjaularlo todo.

Y paradójicamente, la plata destinada para la celebración de la libertad que conquistamos hace 200 años va a ser utilizada para esto. La Municipalidad de Asunción y la Comisión para el Bicentenario han firmado un convenio de cooperación con el fin de devolver a la plaza a su estado natural. En ese plan pretenden enrejarla.

Las pocas plazas públicas con un poco de verde (“nuestros espacios verdes”) que nos quedan en Asunción parecen tener sólo tristes destinos. O cemento o rejas. A no olvidar el intento de convertir en estacionamientos subterráneos la plaza Infante Rivarola ubicada en las inmediaciones de ciertos shopines, y la Plaza Bernardino Caballero, frente al Palacio de Justicia.

Nuestro municipio se siente orgulloso de gastar una millonada en proyectos como este mientras nuestras comunidades indígenas lastiman su visual (no así las rejas) y mueren de frío, de hambre o  por falta de una verdadera responsabilidad social. También cree conveniente acabar con nuestros pocos árboles, que ya apenas logran filtrar este denso oxígeno capitalino.

Pareciera ser que hoy día las plazas asuncenas constituyeran un peligro para los ciudadanos, sobre todo por ser escenario de numerosas manifestaciones y protestas. Tienen miedo de que los reclamos se queden a vivir ahí. Como si estos lugares reunieran todo lo indispensable para que ese reclamito pudiera llevar ahí adentro una vida digna.

Para ahorrarse gastos de mantenimiento y reparación la Municipalidad apoya el enrejado de las plazas pero no por ello deja de ser una solución facilista a los verdaderos problemas.  La Municipalidad afirma que estas personas dejan el espacio público en condiciones deplorables, cuando aun sin manifestantes no invierten lo suficiente en mantenerlos en condiciones decentes. Por todo ello, la “recuperación de la Plaza” está inserta dentro del contexto del Bicentenario y de la cercana celebración de la fundación de Asunción. Paradójico, ¿verdad?.

Algunas opiniones de la gente en las redes sociales.

La primera plaza en ser enrejada fue la plaza Italia. Foto: DNC

Tadeo Blanco – «las putas, borrachos y ladrones podían estar en la plaza, pero no los indígenas… no justifico la presencia de los mismos, ni tampoco conozco los justificativos del enrejamiento, pero si es por cuestiones de seguridad de los espacios públicos aunque pongan rejas de 10 metros, seguridad no va existir ni adentro ni afuera. En la plaza Italia sigue habiendo borrachos durmiendo y te pelan a cualquier hora del día… Ah, y si quieren volver a los orígenes, que devuelvan entonces las rejas de Mburuvicha  Roga que correspondían a la antigua plaza.»

Carlos Zarate -«El valor actual de mercado de un enrejado es 400mil gs… Por 1600 m2 da 640millones. No se para que me metí en el diseño paisajístico. Ahora quiero ser herrero. Estaré a tiempo?»

Laura Viveros – «es un problema de fondo… así q sentarnos a analizar y opinar es medio al pedo. La gente que está a cargo en el gobierno, debería tomar las medidas, yo defiendo el tema de las plazas como espacios de recreación para los vecinos de los barrios… para realizar actividades comunitarias etc.»

Ezequiel Jury – «yo vivo a una cuadra de la plaza… y esos pobres indígenas, manipulados por dirigentes que se aprovechan de su situación y los utilizan como lanza… que los obligan a devolver las ropas y frazadas que les regalan para que los demás les tengan lastima… darle la plaza para que vivan no es la solución… seguramente tampoco lo es echarlos… pero no pueden seguir así…»

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