Pachín Centurión, ícono asunceno y poderosa fuerza moral

Por Julio Benegas Vidallet

Hoy, 28 de agosto de 2021, Ángel Centurión cumple 66 años. Está embarcado en una nueva aventura: es candidato a concejal por Asunción para Todos. Lo acompaña una enorme historia de vida.

De un entramado de concreto gris, ocre, entre un montón de casas abandonadas, cuya belleza hay que buscarla en el amba’y que resiste y crece entre paredes y respira por los balcones, la calle Estrella, a la altura de Montevideo y Colón, te regala una paleta de colores.  Murales de arte, poesía, canción y testimonios. En un rincón un Félix de Guaranía de metal y madera se apoya en un bastón. De día ese asalto de naranja, rojo, amarilllo, en grafitis y murales, parece  una intervención urbana más de las tantas que se hicieron alrededor del antiguo  puerto de Asunción (hoy trasladado a Villeta), pero por esas noches de actividades en La Chispa todo adquiere sentido. El micrófono abierto, la calle y las veredas abiertas para ferias, música, danza, teatro, festivales.

La Chispa es la última y la más zafada aventura de Pachín (Ángel) Centurión, con su pareja Malena Bareiro. Ahora a cargo de Sebastián Coronel y Milena Coral, ahí todo comenzó con un saloncito de exposición de arte, de ensayo más bien pictórico. “Que los jóvenes se expresen y que tengan un lugar para sentirse libres”, decía entonces Pachín.

Luego La Chispa fue ganando la calle y con esa misma idea de que la gente se exprese, por ese lugar pasaron diversas y múltiples manifestaciones de la cultura popular. Desde ensayos juveniles hasta consagradas actuaciones.  “Antes, en la dictadura de Alfredo Stroessner, la calle era de la Policía, ahora la calle es de la gente”, repite Pachín en sus intervenciones con los linces, con la municipalidad y con algunos vecinos de los alrededores.

Cantor, lector afinado, dirigente social, Pachín es una de esas personas consagradas a dar lo que mejor de sí. En este dar resaltan su feroz memoria y su canto militante. Sì, Pachín Centurión  desenfunda la guitarra en un cumpleaños, en un festival, en un comedor popular, en una marcha y en una barricada. Sus intervenciones  son una celebración del canto y de la memoria. En una peña reconstruye Loma Clavel, Varadero, Itapytapunta, Sajonia, Barrio Jara, Trinidad, Pinoza, el centro, sus calles, sus bares, su gente, sus artistas y sus personajes icónicos. Esa Asunción que encantaba a poetas, dramaturgos, pintores, músicos y gente sencilla del campo que se maravillaba con su tren, sus plazas, sus escalinatas, sus callejas y sus colinas recorre en su memoria historias de vida, de sufrimiento y de esperanzas.

Antes de embarcarse en el proyecto de La Chispa, Pachín Centurión dirigió el Centro Paraguayo del Teatro, con esa misma línea de abrir el espacio a la gente, de liberar las fuerzas de la narración popular. “Un arte de resistencia  popular y de libertad”, clamaba. Y un poco antes, había dado lo mejor de su compromiso social y su arte en la creación y sostenimiento del centro cultural Josè Asunciòn Flores, en Punta karapa, Chacarita, barrio Ricardo Brugada.

Ayer, en el aniversario del nacimiento del creador de la guarania, 27 de agosto de 1904, Pachín nos dijo: “el sonido nace desde el río, desde el populoso Barrio Chacarita, recorre barrios y en contacto con la gente trabajadora expresa el sentir del pueblo paraguayo”.

A mitad de la calle Estrella, entre Montevideo y Colón, vive Pachín con su pareja, Malena. A la mañana, su mundo está liado de trámites de escribanía. Sella, manda a firmar, gestiona, en una oficina llena de libros, ilustraciones antiguas y recortes de periódicos. Hay que subir una escalera empinada. La casa en sí está llena de historias. Hubo un tiempo en que en esa casa no faltaba un colchón para estudiantes y demás jóvenes que quedaban sin colectivos o que simplemente “querían seguir curtiendo” la ciudad. En esa casa, una camada de esos antiguos jóvenes diseñaba y planificaba notas para la revista Mamanga, en tanto que otros intentaban crear nuevas melodías mientras algún un fideo al ajo se cocinaba para todos.

Su experiencia directa con la calle y su gente, con la creación y sus refugios,  con los policías de la dictadura y de la transición y con los burócratas que aman el dinero y la paz de los sepulcros, lo han convertido en una poderosa fuerza moral, del hacer y del pensar en el hacer.

Dos años atrás, Pachín tuvo un ligero ACV. Desde entonces anda con su botella de agua durante las tertulias. A cierta edad hay que cuidarse más. Ahora Pachin Centurión está embarcado en una nueva aventura. Es uno de los candidatos a concejal por Asunción Para Todos y Todas. Le ha tocado un tiempo de listas abiertas que más parecen un culto a la afirmación individual de todos contra todos y de cada quien con lo suyo. Una de las celebraciones se hará en El Granel, Juan de Zalazar casi Artigas, a las 17.00, en el marco de su campaña electoral. Ahí conversará sobre sus propuestas con la gente y seguro cantará.

Así como es amable con la gente común, es, como lo era Gaspar Rodríguez de Francia, feroz con el poder. En su matriz de campaña electoral se propone “parar los negociados que agudizan la crisis ambiental y acabar con la mafia de la basura”.  Auditoría de la deuda, recuperación de bienes públicos municipales e impuestos inmobiliarios justos y progresivos, cultura alternativa a la privada, memoria y comunicación democratizada aparecen igualmente entre sus propuestas.

Pachín Centurión nació el 28 de agosto de 1955.  Si llega a ocupar una banca, es de esperar que gobierne en la calle y en las plazas, en espacios culturales, en festivales, en ollas y comedores populares. Ergo, que siga siendo él y que le devuelva el sentido profundo a la representación, tan bastardeada en la  idea de que quien sube ya no baja sino hasta las próximas elecciones.

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