Oviedismo oñemoîma Franco rehe

La alianza que el oviedismo pactó con el PLRA para deponer a Lugo, duró poco. Al no tener respuestas favorables de Franco a sus pedidos, Oviedo ordenó a sus legisladores trabar proyectos y acuerdos que el Ejecutivo solicita al Congreso.

Franco saluda a Lino Oviedo en Palacio, dos dias después de que aquel asumiera la presidencia. Ya son otros tiempos.

La primera insatisfacción de Lino Oviedo fue la «llamada de atención» que el presidente Franco hizo a la ministra de Defensa Maria Liz Garcia, quien pertenece al Unace. La ministra hacia más caso a Oviedo que al propio presidente en las cuestiones de las FF.AA., además de que dejaba al lider de Unace dar directrices a los jefes militares y a tomar decisiones castrenses. Esto ofuscó a Oviedo.

Otra aspereza política entre ambos ex aliados vino con la pretensión del oviedismo de ocupar dos lugares en el Directorio del Banco Central del Paraguay (BCP). La facción del PLRA vinculada al sector financiero y bancario, liderada por Gonzalo Quintana (hoy asesor político de Franco e íntimo aliado de Aldo Zucolillo), recomendó al jefe de Estado que se negata al pedido del oviedismo de ocupar espacios en el BCP. Franco aceptó la recomendación. Entonces el presidente del Congreso, el oviedista Jorge Oviedo Matto, movió los hilos legislativos para trabar las designaciones que se necesitan para completar la conformación del Directorio del BCP, designaciones que estaban siendo urgidas por el Ejecutivo.  Además, Oviedo Matto gestionó la aprobación de un pedido de informe al BCP, en el que solicita informaciones que pueden complicar el ente bancario, como los inmensos montos que ciertos bancos han ganado comprando al BCP letras de regulación monetaria, o la relación íntima entre los altos directivos del BCP y los directivos de los bancos privados.

El último hecho que revela el paso oviedista a la oposición anti Franco, es la traba que articuló en el Congreso para la no aprobación de créditos externos por un valor de 381 millones de dólares, requeridos por el Poder Ejecutivo. Recursos de los que dependen la construcción de obras públicas, asistencias sociales y salario en la adminsitación central.

Pero esta ya férrea oposición que el oviedismo  hace al gobierno del PLRA no sería posible sin la complicidad de los legisaldores colorados. Por una cuestión de apariencia, hasta hoy,  los colorados se colocan detrás de las maniobras del oviedismo, dandole los votos que necesita o ausentandose de una sesión dejando solo a los legisaldores liberales. Tal vez sea un asunto de breve tiempo para que muestren la cara y pasen, los colorados,  también a la oposición formal.

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