Organizaciones llevaron apoyo a choferes crucificados

Representantes de varias organizaciones sociales, políticas y religiosas realizaron durante la tarde de este domingo un acto de solidaridad con los choferes de la Línea 49, La Limpeña, que se encuentran crucificados frente a la sede del Ministerio del Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS).

El sacerdote jesuita Francisco de Paula Oliva repudió que una garantía constitucional como el derecho a la sindicalización no sea reconocida por la empresa del diputado Celso Maldonado y por el titular del MTESS, Guillermo Sosa, quien según denunció intenta extorsionar a los trabajadores prometiéndoles que reconocerá su sindicato solo si levantan el campamento, que ya se instaló hace casi dos meses frente a la cartera estatal.

En tanto, Santiago Ortiz, secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), también fustigó contra las trabas a los reconocimientos de los sindicatos que aplica el ministerio como una política para avalar los abusos cometidos por las patronales contra los derechos laborales más elementales. Abogó por la unidad de los trabajadores a fin de llevar adelante la segunda huelga general, que según consideró es la única vía “para derrotar al nuevo rumbo”.

Por su parte, Fabricio Arnella, de la Juventud Comunista Paraguaya, puso al transporte público como principal muestra del fracaso de la Alianza Público-Privada (APP), con empresas que explotan a los trabajadores y a cambio son premiadas por el Estado con subsidios para comprar buses con aire acondicionado e imponer un pasaje más caro a los usuarios.

En representación de los choferes, Juan Villalba, de la Federación Paraguaya de Trabajadores del Transporte, agradeció el apoyo de las organizaciones y denunció los sistemáticos ataques de las patronales contra los trabajadores que se organizan para defender sus derechos en uno de los rubros en que peores condiciones laborales se sufren.

La actividad también estuvo acompañada de una serenata a cargo de Pachín Centurión, quien acompañado de su guitarra entonó canciones con motivos sociales como “A la huelga” y “Chokokue purahéi”.

Un total de 23 trabajadores se encuentran crucificados desde hace 72 días luego de haber sido despedidos por intentar conformar un sindicato para exigir la jornada laboral de 8 horas, el salario mensualizado, seguro social y vacaciones pagas. Cuatro se han atravesado la boca con clavos y 15 están en huelga de hambre hace más de dos semanas. Cuatro están presos en la cárcel de Tacumbú y otros 10 están imputados por “perturbación de la paz pública” tras una manifestación realizada frente a la parada de la empresa en la ciudad de Limpio.

Frente a los 51 despidos denunciados por los trabajadores, la empresa alega que solo han sido despedidos once y que el resto se declaró en huelga. El titular del MTESS reconoció que el trámite de reconocimiento del sindicato está trabado por supuestamente no cumplir con los requisitos y dijo que es un derecho de la patronal despedir a los empleados cuando así lo desee.

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