Nunca te arrastraste y nos enseñaste a volar

Y bueno, Lobo Estepario, en muchas ocasiones nos despertaste, nunca te arrastraste, y nos enseñaste a volar.

 

Fuente: gov.paraguay.com

Qué te puedo decir. Hoy vi tus fotos en la compu, y sabés cómo pasan estas cosas, viene una lágrima, luego otra, y luego los sollozos, hasta que uno siente que se ahoga. Y se vienen los recuerdos, tantos recuerdos Chester.

Chester, fuiste músico, pintor, caricaturista, diseñador, fotógrafo, ceramista, escritor, y cuántas cosas más, y sobre todo fuiste un gran amigo, y entusiasta defensor de la rebeldía con causa.

Se vienen los recuerdos Chester, y se vienen otra vez las lágrimas. Ahí estás vos pasándome un libro, Oliverio Girondo, me acuerdo bien, ahí estás pasándole otro libro a Javier, a Gustavo, a Blas, ahí estás vos en una reunión de Metáfora, y otro libro a otro jóven, y a otro, cuántos libros nos prestaste a los jóvenes de ese entonces, y a los jóvenes que vinieron después.

Y esos libros, y esas canciones nos fueron abriendo caminos que fuimos tomando lenta, lentamente. Paso a paso ese grupo de jóvenes luqueños y luqueñas que leíamos en tu sala, sin problema se fue abriendo camino y a empezar a volar. Me acuerdo de las veces que ibas a casa, y a casa de cada uno de los amigos en tu rocinante, qué buena onda y paciencia para con nosotros, ahora pienso.

Y se vienen los recuerdos de la creación de la radio comunitaria Ara Pyahu, de la revista post data, de la secretaría de la juventud, del moc-luque, del grupo india juliana, del centro cultural macondo, de la sociedad literaria metáfora, en todos esos recuerdos estás vos. Las reuniones en tu casa, me acuerdo de las reuniones en tu casa, con esa familia tan linda. Me acuerdo que en tu casa de onda un día podíamos encontrar a Sandoval con su guitarra, otro día a Alberto Rodas, otro día a Rudi Torga, o a Roa Bastos, tantos amigos del arte Chester.

Me acuerdo de cuando leíamos esos cuentos para no dormir. Y luego nos contabas “ya terminé de escribir este libro” y nos invitabas a pasar a tu laboratorio para leer, y en la siguiente visita nos decías “ ya terminé de escribir este libro” y así sucesivamente, y hoy día son más de quince libros, no sé cuántos libros inéditos tenés allá en tu casa.

Yo me fui de Luque hace tiempo Chester, pero me quedé con tantas enseñanzas tuyas, recuerdos que hoy se me vienen de manera intensa. No sé qué más decirte, cierto es lo que Carlos Elbo Morales escribió hace unos minutos sobre vos “¡Cuanta falta harán tus palabras cargadas de ironía y sapiencia, que estallaban como esquirlas para burlarse de la absurda doble moral y la mediocridad de la Gente nada que ver!. En cambio para vos no harán falta plaquetas ni momentos. El mejor homenaje será que los colegios adopten y usen como ejemplo tus textos.”

Y sí, ironía y sapiencia, nos hacías reír y pensar al mismo tiempo. Se me vienen tantos recuerdos. Me doy cuenta que son años de recuerdos los que se me vienen encima. El más cercano es tan lindo. Fue emocionante estar en tu cumpleaños de este año, y fue emocionante verte en Golpe a Golpe Verso a Verso “Luque contra el Golpe”. Esa noche Ricardo flecha, Rolando Chaparro, Alberto Rodas y otros artistas comprometidos con la resistencia te rindieron homenaje, y vos subiste al escenario y tu discurso fue claro y contundente, nos invitaste a los presentes a una reunión al día siguiente, a la mañana del día siguiente, para discutir la sociedad que soñamos. Esa es actitud amigo.

Y pasaron tantos años, y yo sé, y muchos sabemos que vos Chester, cuando vos eras jovencito, con otros amigos y amigas diste el primer empujón a esa onda rockera nacional. Sé, sabemos, que nunca optaste por el silencio, por eso muchas veces fuiste en cana. También, como a muchos de tu generación rebelde, te torturaron. Y sabemos que mucha gente en ese tiempo no te entendió, y que siempre estuviste tranquilo, con la seguridad que solo tienen los visionarios y continuaste la gran obra de tu vida, con tesón y coherencia. Y bueno, eso Chester, en muchas ocasiones nos despertaste, nunca te arrastraste, y nos enseñaste a volar.

 

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