Nuevos eventos de maiz transgénico aumentan amenaza a las variedades nativas

Podrían ser liberados para la próxima zafra. El maíz modificado genéticamente puede desaparecer la diversidad del maíz al contaminarse y uniformarse todas las especies de maíz nativo con el mismo gen transgénico. Además, con los cruzamientos accidentales, no hay garantía de la calidad alimenticia de las plantas y frutos resultantes.

Imagen: Patriagrande.

Según la agencia pública IP Paraguay, “con un avanzado proceso para la liberación de once eventos transgénicos de maíz, Paraguay apunta a aumentar en poco tiempo su producción nacional del grano con miras a posicionarse como uno de los mayores productores a nivel mundial junto con sus vecinos Brasil y Argentina”.

Según organizaciones campesinas e indígenas, las variedades transgénicas ponen en peligro el maíz nativo. Las variedades del “avati” en territorio paraguayo son innumerables. Esto, además de los efectos medio ambientales y en la salud humana generada por la producción transgénica.

Sin embargo, la Comisión Nacional de Bioseguridad paraguaya está actualmente finalizando los estudios en terreno de once materiales de maíz los que, una vez realizados “los análisis y dictámenes correspondientes”, podrían estar liberados para su comercialización para la próxima zafra, según el ingeniero Santiago Bertoni.

En 2012 Paraguay produjo en torno a las 3,4 millones de toneladas  de maíz, según las estadísticas de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la producción paraguaya llegaría a 4,5 millones de toneladas en 2013. Para el 2016, las estimaciones llegan a 8 millones de toneladas al año.

“La implementación de variedades transgénicas potenciaría aún más este proceso de crecimiento de la producción nacional, tal como ocurrió con la soja”, indica IP. “Cuando se liberó la soja en 2004 se cultivaban 1,4 millones de hectáreas y hoy ya se cultivan 3 millones de hectáreas. Con el maíz esperamos tener un desempeño similar”, dijo Bertoni.

“Paraguay va a llegar a ser también de aquí a poco, así como en la soja y la carne, una potencia en maíz y en algodón transgénico”, había dicho el presidente del golpe parlamentario, Federico Franco, en un acto el mes pasado con productores del Chaco paraguayo.

El año pasado se liberaron para su comercialización las variedades de maíz transgénico VT Triple Pro y el MON810 de Monsanto, el BT11 de Syngenta y el TC1507 de Dow AgroSciences, una unidad de Dow Chemical, además del algodón transgénico.

Actualmente está pendiente de aprobación el NK603, cuyos estudios ya concluyeron y espera los dictámenes correspondientes, y el maíz 89034 que entró recientemente en estudio. “Los estudios probablemente no demoren mucho porque son componentes de eventos ya estudiados el año pasado”, indicó Bertoni.

Los materiales a ser estudiados están actualmente en etapa de cosecha, luego comienza el análisis dentro de la Comisión Nacional de Bioseguridad y se realizan los dictámenes de las distintas instituciones involucradas como el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición, el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal y el Ministerio de Industria y Comercio.

Una vez que se presentan los dictámenes, la Conbio tiene un plazo de 90 días y posteriormente las empresas deberán solicitar el proceso regulatorio para su liberación comercial. “Hay muchas empresas interesadas”, indicó Bertoni al mencionar a Syngenta, Dow Chemical, Pioneer, entre otros.

Según IP Paraguay, “con estos y otros ensayos, el Paraguay ya está manejando material de última tecnología y se pondría a la vanguardia junto con Brasil y Argentina, países avanzados en el proceso de los cultivos genéticamente modificados”.

“A partir de este año estaríamos trabajando con materiales de última tecnología, así que estamos buscando mecanismos regionales para la liberación conjunta de nuevos eventos”, indicó finalmente Bertoni.

Los mayores exportadores de maíz a nivel mundial son Brasil con 25 millones de toneladas, Estados Unidos con 22 millones, Argentina con 20 millones, Ucrania con 13,5 millones, India con 3 millones, y Paraguay con 2,4 millones de toneladas.

Peligro para el maíz nativo

El investigador y docente mexicano doctor Ignacio Chapela, radicado en la Universidad de Berkeley, Estados Unidos, escribió para la revista de ciencias “Nature” sobre la contaminación que generaró el  sobre el maíz nativo de México, en la región de Oaxaca, sur de ese país.

El mismo explicó que durante una investigación en que usaban comparativamente el maíz estadounidense transgénicoy el natural de México, para hacer un contraste, se llevó la sorpresa de que “el maíz que creíamos que no era transgénico, ya contenía ADN transgénico”.

Al mismo tiempo, el Instituto Nacional de Ecología del mismo país comprobó la contaminación del maíz mexicano con los genes Round Up Ready y BT, dos tipos de tecnologías transgénicas, la una resistente al herbicida Round Up Ready y la otra con el gen bacillus thuringiensis.

Esto es lo que se denuncia en el documental “El mundo según Monsanto”, realización de la periodista e investigadora francesa Marie-Monique Robin. En él, el mismo instituto informa de la contaminación del maíz nativo de México en cinco regiones.

Durante el material, la doctora Elena Álvarez explica qué consecuencias puede traer esta contaminación sobre el maíz nativo. O con el viento o a través de insectos, los genes transgénicos llegan a las plantas nativas y se insertan en su estructura pudiendo generarse del cruzamiento hasta plantas aberrantes por lo deforme que resultan.

El problema de esto, advierten organizaciones campesinas de toda América, es que puede desaparecer la diversidad del maíz al contaminarse y uniformarse todas las especies de maíz nativo con el mismo gen transgénico. Además, con los cruzamientos accidentales, no hay garantía de la calidad alimenticia de las plantas y frutos resultantes, visiblemente deformes.

Paraguay

En Paraguay, duerme en el Congreso paraguayo un proyecto de ley “De protección y defensa de las variedades locales de maíz”, presentada ya en 2009 por varias organizaciones campesinas y ambientalistas.

La iniciativa tiene como objetivo, por un lado, proteger las variedades y diversidad del maíz nativo; y por otro, busca prohibir la “introducción, tenencia, pruebas de campo, distribución, venta, siembra, producción o liberación en el medio ambiente de semillas de maíz genéticamente modificadas”.

Según datos de las mismas organizaciones campesinas e indígenas que la presentaron, la contaminación del maíz nativo puede darse en un radio de 800 metros, de haber dentro de esa distancia cultivos transgénicos.

A la contaminación, se suman otras razones para rechazar la liberación del maíz transgénico en Paraguay, como: el uso aparejado de agrotóxicos, la dependencia de las familias agricultoras hacia los proveedores de semillas patentadas, la pérdida de soberanía alimentaria, la inseguridad alimetaria en realción con los posibles efectos de este tipo de alimentos hacia el cuerpo humano y la expulsión de familias campesinas e indígenas del campo por el esquema agro-económico de producción de este tipo de cultivos.

La situación se agrava más, teniendo en cuenta que, aunque el maíz transgénico no está aprobado y liberado en Paraguay, desde hace años los sectores agro-exportadores lo cultivan de manera ilegal. Esto despertó que durante la era Lugo, el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semilla(SENAVE), encargado del tema, saliera a destruir estos cultivos en grandes cantidades, lo que despertó la ira de los grandes productores.

 

 

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