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Cultura

“Nos echan de nuestras tierras”

“Muchas de nuestras comunidades están siendo fumigadas por parte de los terratenientes” afirmaron niños y adolescentes indígenas en el “Aty ñomongetarã”.

“Ñamandu” escuchó las plegarias primigenias.

Chamán de Tarymandumi. Foto: Paulo López.

El oporaíva de Tarymandumi pronunció las plegarias primigenias dedicadas a Ñamandu. La neblina de la palabra mañanera infundía el mbarete y el py’a guasu. La fortaleza y el coraje de enfrentar el despojo de una sociedad que dice enorgullecerse de la “herencia indígena” mientras solo ofrece calificativos peyorativos y el bastón policial ante quienes nos legaron el “dulce idioma guaraní”, según lo llama, aunque no pueda disimular la aversión  que le provoca la “guarangada”.

Pero ahora han pronunciado su voz y todo lo que con justa razón reclaman es poco ante la deuda acumulada. La Dirección de Promoción del Buen Vivir y la Dirección de Participación Protagónica, de la Secretaría de la Niñez y la Adolescencia, coordinaron el “Aty ñomongetarã de seguimiento a los compromisos asumidos por el presidente Fernando Lugo y autoridades de su gabinete”. El evento congregó a pueblos indígenas de diversas filiaciones lingüísticas que se reunieron para exponer su situación ante las instancias del Estado a fin de que este, por imperativo de la ley máxima de la nación, reconozca los derechos imprescriptibles de los indígenas “como grupos de cultura anteriores a la formación y organización del Estado paraguayo” (CN, art. 62).

De esta manera, las dos reivindicaciones fundamentales se refirieron a los campos de la salud y la educación. La situación expuesta es dramática. Luz Ruiz Díaz, de la Dirección General de Salud Indígena del Ministerio de Salud, habló de los problemas que enfrentan las comunidades situadas en zonas muy alejadas, con caminos intransitables, lo cual muchas veces genera que, cuando de por sí es difícil que las ambulancias lleguen, cuando raramente lo hacen es frecuente la muerte de los pacientes durante el traslado. A esto se añade el alto costo de los medicamentos, además de las “generosas” donaciones de fármacos vencidos que llegaron a recibir, y los cultivos mecanizados que bordean las escuelas y comunidades sin respetar las franjas ni las barreras vivas de seguridad.

Por su parte, Ángela Sales, de la Dirección de Promoción del Buen Vivir de los Pueblos Originarios, se refirió a las dificultades y discriminaciones por razones de lengua en el sistema educativo. Este simplemente no está diseñado de acuerdo a las necesidades propias del contexto multicultural y bilingüe del país. Hay una educación castellanizante que segrega a los guaraniparlantes y, ni qué decir, a los nativos de otras comunidades lingüísticas. Ante ello Sales requirió “enseñar desde la propia cultura”. Subrayó que cuando se denuncian los maltratos y dificultades que enfrentan los indígenas al verse bajo este proceso extraño con relación a sus realidades y experiencias concretas, el sistema se excusa alegando que “los indígenas no saben nada”.

Ángela Sales, de la Dirección de Promoción del Buen Vivir de los Pueblos Originarios, y Luz Ruiz Díaz, de la Dirección General de Salud Indígena del MSPyBS). Foto: Paulo López.

Al cierre de la presentación diagnóstica de las condiciones en que viven los nativos, se realizaron círculos de trabajo a fin de discutir las problemáticas y consensuar las propuestas de solución que finalmente entregaron a las autoridades en la clausura del encuentro. Los organizadores destacaron que el espacio no se construyó para el solo efecto de discutir las contrariedades, sino también para conocerse y lograr una integración entre las diferentes culturas.

En uno de los puntos de la declaración final denunciaron que “muchas de nuestras comunidades están siendo fumigadas por parte de los terratenientes, nos echan de nuestras tierras, nuestros arroyos están siendo contaminados, nuestros hermanos indígenas deben salir a las calles a vivir porque en nuestras comunidades y departamentos ya no hay nada para comer, nuestros bosques ya no existen. En la zona del Chaco los estancieros ocupan mucha tierra y no nos dejan a nosotros, hay mucha sequía. Caminamos muchos kilómetros para poder traer agua, que encima está sucia”.

El diálogo intercultural e interétnico se llevó a cabo en el Centro de Convivencia Pedagógica Ñemitÿ de Reducto, San Lorenzo, entre los días 3, 4 y 5 de noviembre de 2011.

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