“No tenemos miedo de la justicia, la injusticia es lo que nos da temor”

(Fuente: SERPAJ-PY) A un año de la masacre de Curuguaty. Atrapados en un terreno de 10 x 40, Fanny Olmedo (a punto de cumplir 8 meses de embarazada al momento de la entrevista), su hermano Luis Olmedo y la pareja de él, Dolores, están como presos domiciliarios por el caso de la masacre de Curuguaty. Aunque, al menos en su casa y juntos, dicen.

Dolores: Ojala nos den la tierra y la libertad y así podamos seguir con nuestro plan de cultivar y vender los productos agrícolas. Si es que vas a trabajar cultivando la tierra de otros se gana muy poco. Fuente de Imagen: Serpaj-Py

En su humilde casa de material en construcción nos recibieron a finales de abril. La edificación se está mejorando gracias a la solidaridad de gente y organizaciones de la Articulación Curuguaty porque, como ellos bien lo dicen, ni a la calle pueden salir y difícilmente puedan trabajar y sostener su vida.

¿De qué se los acusa a cada uno?

Soy Dolores, tengo 23 años. Mi cuñada y yo tenernos la acusación de ser cómplices y por eso nos fuimos en la cárcel.

Yo soy Luis Olmedo y tengo 22 años. A mí me acusan por tres procesos. Homicidio doloso, asociación criminal e invasión de inmueble. No me pueden acusar de eso porque no tienen pruebas en mi contra y no me vieron intentando matar a alguien ni disparando contra nadie. Me pregunto por qué pusieron esas acusaciones en mi contra.

“Yo no tengo miedo de la justicia, la injusticia es lo que me da temor”

En el silencio y el semblante de Fanny, más que en los demás, se percibe su ausencia y hastío hacia toda la maraña política de este asunto. Luis y Dolores dan mayor expresión de su indignación, de su sorpresa sin fin ante el desenlace de esto que para ellos significó, simplemente, ir a una tierra que, según la información que manejaban, “no tenía dueño, que era del Estado”.

Luis confirma que “por eso ingresamos y ocupamos la propiedad. Nosotros por eso nos fuimos, acá tenemos terreno pero es chico y ya tengo familia; me fui a luchar por mi tierra y no pensé que iba a suceder lo que pasó, gracias a dios no me paso nada. Pero sufrí mucha tortura”.

Que el fiscal dé la cara

Luis: Pido realmente justicia porque ya tengo familia, ya tengo que trabajar para mantenerlos.Fuente de Imagen: Serpaj – Py

Luis recuerda aquella vez que estuvo en huelga de hambre con otros compañeros y pidieron hablar con el fiscal para saber si tenían pruebas en su contra, que de esa manera dejarían la huelga y se callarían. En esa ocasión el juez les dijo que al día siguiente el fiscal hablaría con ellos, pero “el fiscal no nos mostró su cara”, dice. El 11 de diciembre se había fijado una audiencia a la que fueron a declarar. Recuerda que el fiscal se volvió a esconder, que estaba solo el asistente y que con él (asistente) declararían.

“Le dijimos que queríamos hablar con el fiscal y que no íbamos a declarar en su ausencia, entonces se suspendió la audiencia y volvimos”.

Hasta ahora el fiscal no les “mostró su cara”. En la última audiencia preliminar, previa a esta última que se suspendió en junio, lo vieron pero no los miró, rememora. “Yo pasé por su costado y me di cuenta que tiene cara de malviviente y el juez así también. Si es que tienen las pruebas ya tenían que mostrarnos y llevarnos de vuelta a la cárcel”.

La libertad, para poder trabajar

En la casa, Pelagia Paredes, la madre de Fanny y Luis, se asume mamá y papá. “Dios es grande. Ni el refilón de bala no les alcanzó. Por eso digo que vamos a estar juntos y seguiremos juntos como las crías de chancho, uno encima de otro porque el amor igual va a haber en nuestra casa y acá vamos a estar. Desde el amor voy a luchar” dice emocionada.

Dolores y Luis varias veces repiten que es a la injusticia a lo que temen. De la justicia no, pues su caso solo puede clasificar en lo injusto. “Si es del Estado se tiene que repartir y liberar a los presos”.

Fanny. Su bebé nacerá en cualquier momento. “Esperamos que pasé algo bueno y que nos den la libertad”. Fuente de Imagen: Serpaj-Py

Luis relata que hace un año fue a ocupar la tierra, pero que su presencia no era algo fijo. A veces iba y se quedaba dos o tres días y luego volvía a su casa, trabajaba, juntaba víveres y luego regresaba. En suma estima que estuvo entre 15 a 22 días, “no fui del todo ocupante” dice.

En el caso de las chicas (su hermana y su pareja), nunca fueron ocupantes, fueron a visitarlo el miércoles, le llevaron mercadería, comida y decidieron quedarse. “Ya que sabían que éramos pocos, se quedaron para ser más, y luego paso lo que pasó. Y nos detuvieron. Yo me fui a la cárcel casi seis meses y ellas nueve meses. Yo hice una huelga de hambre para presionar, 60 días de huelga para poder tener mi libertad. No obtuve de todo mi libertad, solo domiciliaria”.

Las chicas completaron nueve meses encerradas estando embarazadas, pero lograron salir para tener –Dolores- su bebé en libertad. Fanny nos puede dar la sorpresa del nacimiento en cualquier momento. Que su bebé nazca el 15 de junio – hay posibilidades de que así sea- sería un símbolo de la vida que se impone en el infortunio.

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