“No sería justo que donde murieron 17 personas se plante soja”

Relato de Arnaldo Quintana, joven preso en la cárcel de Coronel Oviedo por el caso Curuguaty.

 

Arnaldo Quintana es un joven de 19 años con aspiraciones futbolísticas que se unió a la reivindicación de las tierras de Marina Cue al habérsele dicho que esas tierras son del Estado y que iban a ser adjudicadas a los campesinos. A pesar de estar encarcelado no pierde las esperanzas de salir y de recibir un pedazo de tierra ya que, asegura, no se puede plantar soja en la tierra donde murieron 11 compañeros y 6 policías.

Quintana fue entrevistado en la cárcel de Coronel Oviedo por Ápe Paraguay y su testimonio está disponible en YouTube. En su relato refiere que era futbolista, que le gusta mucho el deporte y que después de una práctica entró a Marina Cue porque un señor le dijo que, aunque sea joven aún, se merecía un pedazo de tierra.

El vecino le comentó que esas tierras son del Estado e iban a ser tituladas a nombre de los campesinos. “Ndéko peteî buena persona ha emerece la yvy avei; soltero añete, pero emerece avei la yvy nde futurorã porque todos los paraguayos ja merece la yvy (Vos sos una buena persona y merecés la tierra; aunque todavía seas soltero merecés la tierra para tu futuro porque todos los paraguayos merecemos tierra)”, cuenta que le dijo el que lo invitó a unirse a la ocupación.

“Ha upéare che aha porque apensa la che futurorãre (y por eso me fui porque pienso en mi futuro)”, explica. A pesar de su situación se muestra esperanzado. “Nunca ndajaperdéi va’erã la esperanza. Arekóiti che esperanza rosêo ko’águi ha ojeme’ê oréve la yvy avei (nunca debemos perder la esperanza. Todavía tengo esperanza de que saldremos de aquí y que se nos dará la tierra)”.

“Ndaha’emoái justo que 17 personas oñemanohápe oñeñotÿ soja. Pépe omano orehegui 11 la ore compañero ha 6 policías (no va a ser justo que donde murieron 17 personas se plante soja. Ahí murieron 11 compañeros y 6 policías)”, afirma. De esta forma manifiesta su deseo de que el caso se esclarezca de una vez y que sean liberados para trabajar y formar una familia.

“Hi’áko ojeme’ê oréve la libertad jahechápa ndoroayudái avei heta ore rapicha imboriahúva avei (ojalá se nos dé la libertad a ver si ayudamos a muchos semejantes que son más pobres)”, expresa luego de rememorar su trabajo en un grupo juvenil de la Iglesia en el que realizaban labores comunitarias.

“Péare che apensa che amigo kuérare, heta oî ndorekóiva yvy avei ha jahechápa a ayuda chupekuéra avei. Che apensa la che amigo araha upépe ame’êmimi chupekuéra oñemitÿ haguã jahechápa ndoromba’apói oñondivepa. Che hermano kuéra areko tres ndorekóiva lote (por eso yo pienso en mis amigos, hay muchos que no tienen tierra y tal vez podamos ayudarlos. Yo pensaba llevar a mis amigos para darles un poco de tierra para cultivar y ver si podíamos trabajar todos juntos. Tengo 3 hermanos que no tienen tierra)”, detalla.

En el transcurso de su narración agrega que las 10 hectáreas que tiene su padre no alcanzan y por eso pide ayuda a fin de que pueda ser liberado para trabajar y estudiar. A continuación refiere que él quería ser mecánico, pero su padre se accidentó al caérsele encima un rollo de madera y tuvieron muchos gastos, por lo que tuvo que abandonar el colegio.

“Péare che asê la colégiogui ndaha’éi va’ekue abandideaségui o farra amotenondégui (por eso salí del colegio, no porque quería bandidear o por privilegiar la farra)”, dice.

Hace una pausa y parece que por un momento se va a quebrar. Respira y continúa. “Primeramemente a agradece la oreapoya va’ekue avei. Muchas gracias a todos. Pepee che. Ajedespedi” (primero quiero agradecer a los que nos apoyaron. Muchas gracias a todos. Hasta ahí. Me despido)”, concluye.

Arnaldo Quintana está acusado por la fiscalía de invasión de inmueble, asociación criminal y homicidio doloso en grado de tentativa. Así trata este país a sus hijos.

 

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