¿No es cool mostrar los senos fuera de lo fashion y la propaganda?

Crecí con la mayor parte del cuerpo desnudo, en calzoncillos y los pies descalzos, entre madres que amamantaban como un hecho biológico mecánico. Los colores celestes y rosados en vestidos bolados y tacos de cuerina plástica eran ornamentos de fiesta. Cómo sufrían mis hermanas de regreso de las parrandas.

Los primeros abalorios los vi en mi hermana Olga a su retorno de Buenos Aires. Lucía un collar azul, un pantalón blanco al cuerpo y un escote discreto de terciopelo. Con ella, conocimos la loción, el perfume y la buena majadería. Mi madre, en vida, tenía esa imagen de los años 70 al lado de otra foto del hermano Fermín, el que nos dejara a los 14 años.
Ya en el pueblo, mi hermana Olga se percató de que esos abalorios traídos de Buenos Aires le servían nada en calles polvorientas, en el patio de tierra y en la faena con las gallinas, las vacas y la cocina.
Los varones nos bañábamos desnudos en el arroyo de Posta Yvycua, hoy completamente sitiado por la basura.
Para los más grandes mostrar el falo estaba penado, moralmente. Aunque era poco –o mejor nada- lo que la gente hacía para que Don Crispín dejara de bañarse completamente desnudo en la laguna, a la vera del camino que nos conducía la ruta 1, la ruta hu.
Ya en la ciudad descubrí que el anatómico era una ropa interior. Un compañero de escuela, en el Perpetuo Socorro, subió sobre la mesa y dijo: “a que no saben qué”.
-Quéee
-Vi a Julio en anatómico yendo al almacén.
No fue buen comienzo en la ciudad. Luego vendrían las misas de los jueves, la opresión de aquella escuela corralón de crucifijos y marías. Mal año el del quinto grado.
Han pasado muchas cosas de aquel tiempo a esta parte. Demasiadas que se han naturalizado en el miedo y la paranoia, tan atizados por la televisión y tan funcionales a este sistema que todos los días nos dice que somos lo más importante; lo mejor; que, nambre luego, no podés quedarte sin tu smartphone, tu plasma, tu auto….
Senos y colas por todos lados, en todas la posiciones, invaden el mundo sensorial detrás del celu, tu saldo ilimitado, tu plasma tridimensional, tu cigarrillo seductor, tu moto purete.
Pero, y vuelvo acá, en el Parque Carlos A. López, un mes atrás, con policía, intentaron echarme por estar con el torso desnudo.
Ahora me entero de que a las chicas, en algunos chópines, les andaban molestando por amamantar. E’a, había sido que esto también está ocurriendo en este mundo. ¡Nderasóre! ¿Cuál es la onda? ¿No es coll expresar los senos fuera de lo fashion y la propaganda?

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.