Nativos Enxet recuperan parte de sus tierras ancestrarles

8.700 hectáreas fueron adquiridas por el Estado luego de más de 10 años de proceso judicial.

Desde el viernes a la tarde, Kelyenmagategma (Puerto Colón) ya cuenta con tierras. 8.700 hectáreas fueron adquiridas por el Estado luego de más de 10 años de lucha judicial en sede interna, internacional y física ante la misma comunidad.

En el 2000 los abogados de la comunidad, ya con personería jurídica, denunciaron ante la Comisión al Estado paraguayo por la violación de los derechos a la propiedad de sus tierras, a las garantías y protección judiciales y por no cumplir con la obligación en general de respetar los derechos de los pueblos en cuestión.

La Corte Interamericana de Derecho Humanos emitió una orden en el año 2005 por la cual el Estado Paraguayo debía reponer las tierras ancestrales de los Enxet, la comunidad Kelyenmagategma sufrió todo tipo de hostilidades. Tres intentos violentos de desalojos forzosos, corridas con armas de fuego hacia los miembros de la comunidad, muertes, abandono, procesos judiciales a sus miembros, sus líderes y sus asesores jurídicos.

La misma está ubicada  a 40 km al norte del puerto de la ciudad de Concepción, en el departamento de Presidente Hayes, Chaco. En ella habitan unas 50 familias. El único acceso hasta el lugar es a través del río.

Nativos Enxet jugando al volley. Fotografía de José Bogado

Tomás Galeano histórico líder Enxet ya fallecido recordó el momento en que fueron despojados de su territorio, «Un día de repente llegaron varios vehículos y nos dijeron que teníamos que subir en ellos. Nos trasladaron hasta la misión inglesa, actual Makxlawaiya, luego a El estribo.

En esta comunidad vivíamos tranquilos, pero a los pastores evangélicos no les gustaba que nosotros practiquemos nuestras celebraciones culturales indígenas, entonces decidimos salir de ese lugar y regresar a Yakye Axa, porque es allí donde tendríamos una buena relación como grupo y podríamos continuar con nuestras fiestas culturales sin molestar a nadie».Dijo Galeano ante la CIDH en el año 2005

Transcurrieron varios años de proceso para concretar la expropiación de las tierras de la estancia Loma Verde propiedad de Osvaldo Domínguez Dibb, la antigua dueña era Concepción Viuda de Quevedo, propietaria «legal» de las tierras con indígenas y todo dentro. Luego vendió sus tierras a Óscar Carissimo Netto, procesado por la quiebra del Banco General en el 95. En ese interín es que Domínguez Dibb, socio comercial del Óscar, se hace de las tierras.

Desde el fin de la Guerra del Chaco ocurrió una venta indiscriminada de tierras pertenecientes a pueblos originarios, más de 25 millones de hectáreas pasaron a manos privadas, este hecho provocó que los nativos trabajen para los grandes terratenientes a cambio de un sueldo irrisorio y la pérdida de su identidad cultural.

Los Enxet se mantuvieron al costado de la ruta durante varios años a la espera de la devolución de sus tierras. Fotografía de Juan Britos

Los nativos Enxet solicitaron a la organización Tierra Viva las fotografías y nombres de todos quienes estuvieron a su lado, de forma a levantar en sus tierras un museo contando su historia y su lucha. Tengan la seguridad que serán recordados, porque mucho es lo que se ha caminado en un terreno lleno de obstáculos y amenazas.

Hoy la comunidad enciende sus esperanzas en un futuro real, con el objetivo de poder planificar una realidad mejor en las tierras que siempre les pertenecieron.

// estas leyendo…

Luchas Sociales

Enxet: la cultura reivindicada

alt textFotografía: Juan Britos

Los están al costado de la ruta, en el Chaco. Sus tierras tradicionales les fueron usurpadas. Una sentencia de la Corte Interamericana obliga al Estado a devolverles su territorio, que ahora «pertenece» a los Domínguez Dibb. Aquí la historia.

Comenzamos con este testimonio. Vale la pena leerlo entero: «El Estado se apropió de nuestras tierras y mi comunidad dejó de ser libre en su territorio y pasó a depender de los dueños de las estancias. Al comienzo, la estancia fue nombrada Loma Verde, era una estancia pequeña y había diversidad en el lugar, había criollos paraguayos e indígenas. En aquel tiempo los criollos paraguayos y los indígenas convivían muy bien, se podía vivir tranquilamente. La relación con el primer dueño de la estancia Loma Verde estaba muy bien pero hubo varios cambios de dueños en la estancia. De repente hubo cambio de actitud de un patrón hacia los indígenas y ese cambio no se adaptó a la forma de convivencia de los miembros de la comunidad. Nosotros que somos no queríamos salir de Yakye Axa, ya que allí teníamos la riqueza y los recursos que están en el bosque y en las lagunas»

«Un día de repente llegaron varios vehículos y nos dijeron que teníamos que subir en ellos. Nos trasladaron hasta la misión inglesa, actual Makxlawaiya, luego a El estribo. En esta comunidad vivíamos tranquilos, pero a los pastores evangélicos no les gustaba que nosotros practiquemos nuestras celebraciones culturales indígenas, entonces decidimos salir de ese lugar y regresar a Yakye Axa, porque es allí donde tendríamos una buena relación como grupo y podríamos continuar con nuestras fiestas culturales sin molestar a nadie»

«Salimos de El Estribo con la esperanza de recuperar en seguida nuestra pero no fue así. En la actualidad vivimos al costado de la ruta, porque el dueño de la estancia Loma Verde no nos permite la entrada y como no tenemos otro lugar a donde ir, nos quedamos al costado de la ruta. No pensamos salir de este sitio ni ir a otro lugar que no sea Yakye Axa. Pensamos en nuestra gente que está enterrada en ese lugar, en los que nacieron y los que crecieron en esas tierras y por esa razón pertenecemos en Yakye Axa.»

«Para mi comunidad, Yakye Axa significa el lugar donde sus antepasados vivían y recorrían. Es la que nos pertenece, es el lugar que se adapta a nuestra realidad como indígenas. Si vivimos en nuestro territorio no vamos a tener miedo porque vamos a tener plena libertad, por eso pedimos la para vivir tranquilos»

Así relató su realidad frente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (cidh) el líder histórico de la comunidad en los primeros días de marzo del 2005. Hoy, Tomás Galeano y su pueblo aun están al costado de la ruta esperando que se cumplan las sentencias de la cidh contra el Estado paraguayo a favor de los .

El Chaco, historia usurpada

Desde prácticamente 1881, después de la guerra grande, el Chaco fue vendido sin discriminación alguna. Cerca de 25 millones de hectáreas fueron vendidas en ese tiempo dejando solamente unas 151.446 hectáreas para los campesinos. La riqueza del Chaco había pasado a manos privadas. Pero no sólo sus bosques y animales sino también las personas que en ellas se desenvolvían.

Esto produjo múltiples problemas a los pueblos originarios de esas tierras. Muchos terminaron trabajando como peones en estancias o en los ingenios con un sueldo más que miserable. Esta circunstancia adversa obligó a los indígenas abandonar su identidad, su cultura, su forma de viva y su cosmovisión a cambio de los maltratos, discriminaciones e indolencias que significa estar a la intemperie de toda protección.

Reivindicación Actualizada

Entre las tantas parcialidades indígenas que sufrieron y siguen sufriendo este despojo están las que en el mes de noviembre ocuparon la Plaza Uruguaya exigiéndole al nuevo gobierno los compromisos asumidos en agosto como el cumplimiento de la sentencia en contra del Estado paraguayo a favor de la comunidad de Yakye Axa por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. También exigieron el reconocimiento de sus derechos de propiedad colectiva, garantías y protección judiciales.

«Caridad no, Justicia sí», es la consigna de los pueblos , Angaité y Sanapaná que ejercieron su derecho a la manifestación durante casi 15 días. Las comunidades Yakye Axa, Sawhoyamaxa, Kelyenmagategma entre otras tres más, junto con organizaciones indígenas como la CLIBCH (Coordinadora de Líderes Indígenas Del Bajo Chaco), la CAPI (Coordinadora por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas) y otras decidieron luchar hacia un solo rumbo optando priorizar el caso Yakye
Axa ya que esta cuenta con una sentencia de la cidh.

Los reclaman la expropiación de 15.963 hectáreas que pertenecen a la agroexportadora Loma Verde, propiedad de la familia Domínguez Dibb. Cómo los Domínguez Dibb se hicieron de esas tierras es un punto poco claro, según Ricardo Morínigo de Viva.

La antigua dueña, nos cuenta Ricardo, era Concepción Viuda de Quevedo, propietaria «legal» de las tierras con indígenas y todo dentro. Luego vendió sus tierras a Óscar Carissimo Netto, procesado por la quiebra del Banco General en el 95. En ese interín es que Domínguez Dibb, socio comercial del Óscar, se hace de las tierras.

El INDI comenzó en su momento unos trámites para la compra. Los directivos de la Agroganadera Loma Verde nunca respondieron formalmente.

Una lucha centenaria una década

Desde 1993 la lucha se presenta a la luz, cuando el jefe Tomás Galeano revindica 18.000 hectáreas, tierras de sus antepasados. Desde ese entonces Tomás es reconocido como líder de la comunidad, incluso por el indi. Y también desde ese entonces ya son más de 20 los que fallecen al costado de la ruta, desalojados de sus propias tierras, sin resguardo alguno del derecho básico a la vida.
Las víctimas de estos crímenes no son sino gente mayor y recién nacidos o madres que fallecen en el parto o por enfermedades totalmente curables y prevenibles. Más de diez niños de menos de dos años mueren de pulmonía u otras enfermedades que ni siquiera se pudieron detectar. Adultos mueren de tuberculosis o de neumonía.

Lo peor es que desde la sentencia de la CIDH han muerto ocho personas a pesar de que la Corte determinó como una obligación del Estado paraguayo «brindar atención médica periódica y medicinas adecuadas para conservar la salud de todas las personas, especialmente niños niñas y mujeres embarazadas…»

Qué dice la sentencia

En el 2000 los abogados de la comunidad, ya con personería jurídica, denunciaron ante la Comisión al Estado paraguayo por a violación de los derechos a la propiedad de sus tierras, a las garantías y protección judiciales y por no cumplir con la obligación en general de respetar los derechos de los pueblos en cuestión.

Pero recién en el 2005 la CIDH se reunió y condenó al Estado paraguayo por la violación de los derechos a la vida, a la propiedad, seguridad y protección judicial. Y extendió un plazo de tres años al Estado para cumplir 14 puntos de la sentencia. Esta fecha caducó el pasado 13 de julio de 2008. ¿Qué puntos de la sentencia fue cumplidos? Ricardo Morínigo responde sin pestañear: «Prácticamente ninguno».

Comentarios

Publicá tu comentario