Nacimientos con malformaciones en comunidades vecinas a propiedad de Favero en Ñacunday

Falleció un niño hace 3 años. Los pobladores culpan al uso indiscriminado de agrotóxicos.

R.J. nació con malformaciones y tuvo una vida complicada, vivió solo 5 meses. Sus familiares afirman que la causa de la muerte son las fumigaciones con agrotóxicos de los sojales de la propiedad de Tranquilo Favero. Foto: Familiares.

Ñacunday, Alto Paraná. R. J. cumpliría este 13 de julio 3 años. Pero no lo hará, al menos en esta parte del universo. Los padres del niño, la familia Escurra-Ramírez, vive en la comunidad de Itaipyte, una de las colonias paraguayas que se desprendieron de la propiedad de Tranquilo Favero en Ñacunday, y con la que hoy conviven rodeados de soja.

Vivió solo 5 meses, pues nació con una malformación que le complicó la existencia. Sus padres se esforzaron para que pudiera sobrevivir, cruzaron a la vecina ciudad argentina de Esperanza, en busca de atención médica de calidad, también anduvieron por Ciudad del Este con la ilusión de no perder a su hijo. No hubo caso. Los familiares afirman que la principal causa de esta malformación son las constantes fumigaciones con agrotóxicos realizados en la propiedad del productor brasileño.

Pobladores de la zona afirman que existe un uso indiscriminado de agrotóxicos, no solo en la que corresponde a la propiedad de Favero. En su mayoría, los productores sojeros no respetan las barreras de protección a caminos y comunidades.

También existirían otros casos de niños nacidos con labio leporino, que los pobladores adjudican  a las fumigaciones.

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