Murió un paraguayo imprescindible

Ayer, sábado 6 de julio de 2013, a las 18:30, falleció Ricardo Franco Lanceta, un paraguayo reconocido por su invaluable labor de vida.

Ricardo Franco Lanceta en su época de exiliado político (en la primera imagen) y hace un par de años (en la segunda imagen).

Si debiera definir a Ricardo Franco Lanceta sería como un paraguayo imprescindible, recurriendo a lo que había dicho Brecht hace cerca de un siglo: «Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, ésos son los imprescindibles.»

Ricardo fue un paraguayo imprescindible, por su invaluable labor de vida en varios países de América. Se lo dijimos en 2003 -cuando lo conocí-, en la presentación del libro Revolución cooperativa en Paraguay. En diez años de conocerlo mi admiración y respeto se mantuvieron intactos, pues su integridad era única, extraña en estos lares.

Su capacidad intelectual, convicción de patria y servicio a los más necesitados sólo hicieron acrecentar la deuda inmensurable que tiene el Paraguay con él, sobre todo la clase política y económica que desgobierna este país, clase que sólo puso trabas absurdas y corruptas a sus numerosos proyectos de soluciones cooperativas, como el del ferrocarril, que desde 2002 aguarda ser llevado a cabo.

Ayer, en el día mundial del cooperativismo -que también debe tanto a él-, falleció Ricardo Franco Lanceta. Cuando recibí el mensaje no lo quise comprender… porque los imprescindibles no deberían abandonarnos en esta constante lucha contra la injusticia, pero la muerte es inevitable. Y la pena, a su vez, es profunda. El dolor es paraguayo. La pérdida es de la humanidad.

Hoy, domingo, a las 15 h, saldrá el cortejo fúnebre del memorial de Parque Serenidad de Sajonia. El entierro será una hora después en el cementerio de Villa Elisa.

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