Mueren de infarto trabajadores despedidos de Acepar

Unos 14 trabajadores despedidos de Acepar en el 2010 ya murieron de infarto. Derlis Marinoni, uno de los despedidos, recuerda que la única garantía de capital nacional sigue siendo las acciones de los trabajadores, en su mayor parte en la calle hoy.  Y advierte que Acepar terminará, como otras cosas, en manos de capital brasilero.

Derlis Marinoni, en la redacción de este periódico.

La situación de los 350 trabajadores que fueron despedidos al ser declarada ilegal una huelga indefinida es extremadamente delicada. Es que, nos cuenta Marinoni, es gente que dio todo por la fábrica, que trabajó algunas veces gratis, otras veces mucho más horas, para sostener la producción. Es la mayor parte de la gente que por huelgas, movilizaciones y acciones directas mantuvo la acería desde que el Estado decidió venderla durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy (1993-1998). “Si no fuera por los trabajadores, Acepar hubiera ya terminado como LAPSA o FLOMERPASA”, asume Marinoni, en referencia a la línea aérea paraguaya y la flota mercante rifadas durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy. Acepar iba camino a estas experiencias de robo y vaciamiento de las entidades públicos hasta que un grupo grande de trabajadores planteó formar parte de las acciones y luego, con sus 33%, plantarse de contrapeso al vaciamiento de la empresa.

Marinoni afirma que a 50 millones de dólares asciende el daño que el argentino Grupo Taselli causó a la empresa solo con los subproductos, las chatarras, que en vez de reconvertirlas pararon en otras empresas vinculadas del lado argentino.

Marinoni es el presidente de la Junta de Vigilancia de la Cooperativa de Trabajadores de Acepar. La cooperativa cuenta con un edificio de 700.000 dólares, una radio importante en la comunidad y una reserva ecológica, pero la mayoría de los asociados está hoy en la calle tras el despido de 350 personas en abril del 2010.

El juez Tadeo Zarratea había declarado ilegal aquella huelga señalado que no fue decidida en asamblea. «Cómo que no hubo asamblea, si en asamblea, los dirigentes perdimos la moción de que la huelga sea solo de tres días más. Y la gente, muy indignada por los manoseos, por los traslados absolutamente arbitrarios, decidió que la huelga sea indefinida».Pero desde ese tiempo a esta parte los trabajadores despedidos, sin indemnización, sin jubilación, viven un calvario. De un día para otro, de ser no solamente trabajador, sino propietario de acciones a través de la cooperativa, quedaban sin nada, sin salario, sin jubilación, y en los últimos tiempos sin las utilidades de la cooperativa al haber entrado Acepar en “terapia intensiva”.

Para Marinoni, el sistemático vaciamiento de la empresa por parte del grupo Tasseli finalmente está llevando a la acería a una especie de no ser, de ser una empresa que creó trabajo y bienestar a unas 1.500 personas a una especie de Puerto Casado, donde alguna vez hubo trabajo y bienestar.

El vaciamiento en la producción de Acepar también es un gran negocio para los importadores. Según Marinoni, en este tiempo de parálisis en la producción nacional importaron varillas de hierro 100 millones de dólares.

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