Muchos narcos se sienten en el gobierno

La primera arremetida por la captura de Pavao fue contra una comunidad indígena pai, atrapada entre las estancias de los narcos, en los fondos de Yvy Yau. Una comunidad era obligada a ser campana ante incursiones de aparatos policiales judiciales.

En ese entonces, el ex diputado Magdaleno Silva era el jefe político de la zona, el que daba protección política a Cabeza Branca y Ximenes Pavao. Advertía –u obstaculizaba- y filtraba operativos, hasta que, por un operativo paralelo organizado desde el ministerio del Interior se capturó al que siempre se supo vivía en su estancia, uno de los capos, intermedios, del narcotráfico, el brasilero Ximenes Pavao.

En todo el departamento está desatada una guerra por el control del territorio narco y en las jefaturas políticas.

En esa disputa se da la mayor parte de las muertes por encargo, de acuerdo con varias fuentes del departamento.

Más de 30 pudimos registrar el año pasado desde enero a abril; entre estos asesinatos por encargo, el del periodista Fausto Alcaraz, que trabajaba en Radio Amambay, del senador Roberto Acevedo.

Así como en Yby Yau se abrió el control político entre Magdaleno Silva y  el ahora diputado Alcinio Casco, en el departamento esta disputa se extiende entre Acevedo y el actual gobernador Pedro González.

Ya no solo es narcotráfico, también ya hay un mundo de formas de acumulación, especialmente la inmobiliaria y financiera, pero originalmente ligadas al negocio.

Con la asunción de Horacio a la Presidencia, muchos narcos, aun menores, se sienten en el gobierno. De hecho, gente como Neneco Acosta, intendente de Ypehu, aliado de la diputada Cristina Villalba, aliada de Cartes, “se desubicó” –al decir de una fuente de Curuguaty- al ordenar la muerte de un corresponsal de ABC Color, del poderoso empresario Aldo Zucolillo.

pablo medina magdaLo de Pablo Medina es muy semejante, a 24 años de distancia, a la muerte del periodista Santiago Leguizamón, el 26 de abril de 1991, entonces corresponsal de un diario de gran tirada, desaparecido ya, Noticas el Diario, amén de ser director de Radio Mburucuya, de la familia Rubín.

En ese tiempo gobernaba el país Andrés Rodríguez, ex jefe del Ejército durante la dictadura stronista, vinculado con el tráfico de drogas y otras mercaderías. En ese tiempo, Fath Jamil gobernaba los negocios en Pedro Juan Caballero. “En su gobierno”, algunos de sus más cercanos se creyeron con el poder impune de hacerlo, aun a cara descubierta, fiel al espíritu de “ñandeko la ñamandava”.

Las muertes también tienen clases sociales y estatutos. En esos territorios del narcotráfico unos 10 periodistas fueron asesinados, al igual que muchos dirigentes campesinos, cuyas comunidades sufren un corset: entre la narco ganadería y la soja. Ambas líneas de acumulación acosan, expulsan, destierran. Pero estallan cuando se les toca a gente “importante” como Magdaleno Silva. Tan importante que el ministro del Interior José Francisco José De Vargas dijo que tiene orden directa del presidente Horacio Cartes para “esclarecer el caso”.  En los demás casos, parece que no.

El grupo narco en nuestro país es tal vez el que mayor poder fáctico ya ha acumulado, aunque los sojeros no le pierden la pisada.

Existen indicadores importantes de que este grupo fáctico, con sus tentáculos políticos, es el que manejó gran parte de la agenda mediática durante el gobierno “bolivariano” –como lo llamaba la derecha paraguaya- de Fernando Lugo.

Comentarios

Publicá tu comentario