Monsanto habría ganado Gs. 15.000 millones con algodón transgénico

Mientras unos 30 mil campesinos quedaron endeudados. Miguel Lovera, ex presidente del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE), revela razones y datos del fracaso de la campaña algodonera desarrollada en base a semillas transgénicas.

Las variedades de semillas de algodón transgénico autorizadas por el gobierno de Federico Franco, y promovidas ampliamente por el mismo y la Unión de Gremios de la Producción, fueron un rotundo fracaso. El mandatario había defendido de manera férrea las semillas habilitadas a la multinacional Monsanto tras el golpe parlamentario, llegando incluso a vaticinar que gracias a los transgénicos “el paraguayito va a tener también su TV plasma, la antena parabólica y va comenzar a sentir los beneficios de su trabajo”. Sin embargo, se estima en un 50% la disminución en la zafra del algodón con respecto al año anterior. Sobre esto hablamos con Miguel Lovera.

¿Por qué fracasaron las semillas transgénicas de algodón?

En realidad las pérdidas son masivas, en realidad que lo que vendieron era solo la semilla y no todo el paquete tecnológico. Esa es la clave del fracaso en base a la teoría de aplicación de ese paquete tecnológico.

También el fracaso se debe a que son semillas totalmente extrañas a nuestro medio, son organismos no adaptados a las condiciones climáticas, agronómicas y biológicas que tienen nuestras variedades a lo largo de la historia. Ahí ya se empezó a desperdiciar ese gran potencial que traían las variedades nativas sobre las transgénicas.

Las variedades nativas son realmente buenas, producen una fibra de las mejores del mundo y de América. Son variedades sumamente rústicas, resisten el stress hídrico, toleran mejor el ataque de la bacteriosis (la famosa “enfermedad azul”), tienen requerimientos sumamente modestos en cuanto a fertilidad de suelo y aparte tienen un hábito de crecimiento que favorecen al manejo que le dan las familias campesinas. El tamaño de la planta es mediano, para no agacharse. Cosas así, que uno a la distancia las considera superfluas, pero que a la hora de ensuciarse las manos es sumamente importante para el productor.

Se reemplaza eso por una variedad que en realidad es producto de la biopiratería de mucho material genético desviado de nuestros campos y de nuestro sistema formal de fitomejoramiento, que se convierte en una variedad protegida. Y por sobre todo se aleja más de nuestras manos, al convertirse en una variedad transgénica está protegida por una patente, en base a otras legislaciones.

Se queda el campesino atrapado y la opinión pública entre la propaganda y la presión del sector oficial, aliado de las transnacionales y enemigos de la cultura campesina. No solo aliados de las transnacionales sino que abierta y aviesamente orientados hacia el desplazamiento de una cultura campesina, considerada retrógrada o no lo suficientemente productiva para el nivel de ambiciones de nuestros jerarcas políticos y burocráticos del momento. Entonces se decide el sacrificio de toda una cultura campesina, no solo de un rubro, básicamente la cosa es “deshagámonos de esta gente que no produce mucho remplacémosla por estos empresarios y esta tecnología que sí produce mucho.”

¿Cuántas fueron las semillas transgénicas de algodón que se vendieron?

Oficialmente se importaron 60 mil bolsas. Con toda la propaganda que se hizo muchos empresarios con su “iniciativa privada” y su falta de escrúpulos han traído muchas bolsas de contrabando, se estiman unas 40 mil bolsas. De todas esas bolsas el fracaso ha sido masivo. Muchos campesinos dicen ‘yo pagué 400 mil o 500 mil por mi bolsita’ que da para una hectárea, y salió el 10% o no germinó en absoluto, o se tumbaron todas poco después de la primera germinación o no aguantaron la primera sequía.

¿Tenés una idea de cuánto ganó Monsanto con esas semillas?

Yo le calculo que por lo menos la mitad de lo que había costado cada bolsa. El precio que me dan los compañeros de las organizaciones es que la bolsa se vendía entre 400 y 500 mil guaraníes, entonces tendríamos alrededor de 15.000 millones, contando solo las que se importaron de manera oficial.

Legalmente tenemos que se sembró entre 60 y 70 mil hectáreas. Eso es lo legal. Pero según denuncian las organizaciones campesinas se habrían cultivado con semillas de contrabando unas 40 mil hectáreas. De esas casi el 90% fracaso.

¿Cuantos fueron los campesinos afectados por esta perdida algodonera?

Las organizaciones campesinas hablan de 30 mil campesinos que quedaron endeudados.

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