“Miss Facturera”, sin tetas no hay paraíso

La cosificación de la mujer a través de los medios de comunicación, es una práctica cada vez más frecuente en Paraguay. En esta sociedad devorada por el consumismo, las mujeres fueron convertidas en mercancía para el disfrute, generalmente del hombre. La mayoría de los programas de televisión presentan mujeres semi-desnudas.

Esta forma de violencia simbólica, que resulta casi imperceptible, somete impunemente a las mujeres, también a través de la publicidad, las revistas, las películas, los videojuegos, los videos musicales, las noticias…

¿Pero en qué consiste realmente la cosificación? Se trata del acto de representar o tratar a una persona como a un objeto (una cosa no pensante que puede ser usada como uno desee). Y más concretamente, la cosificación sexual consiste en representar o tratar a una persona como un objeto sexual, ignorando sus cualidades y habilidades intelectuales y personales, reduciéndolas a meros instrumentos para el deleite sexual.

Cada vez hay más programas de farándula en la televisión y las fotos de modelos desnudas en los diarios, son contenidos cotidianos en varios medios capitalinos de alcance nacional. Sin embargo, la cuestión se va descentralizando y resulta que, como si no existieran suficientes contenidos alienantes, este tipo de trivialidades, también se generan ahora en los medios locales de Ciudad del Este.

Un diario regional comenzó a publicar en tapa a modelos, con sesiones de fotos al desnudo, teniendo como escenario varios lugares públicos como el Lago de la República o el centro de Ciudad del Este. Por si fuera poco, también se creó recientemente un programa de televisión regional, sobre chismes y peleas entre modelos o “gente famosa”.

Detrás de ambos contenidos mediáticos, está el organizador de un concurso llamado “Miss Facturera” que será próximamente en Ciudad del Este. Los habitantes del mundo de la farándula, llaman “Facturera” a la mujer, generalmente dedicada al modelaje, que cobra millonarias sumas de dinero, a cambio de servicios casi siempre relacionados al sexo.

Según las declaraciones del periodista farandulero de Ciudad del Este, Martyn Venero, ideólogo del certamen: “Está previsto que la elección se lleve a cabo antes de fin de año en un conocido karaoke (…). Los medios televisivos y escritos van a acompañar el evento y la ganadora será la que mejor se maneje a la hora de facturar, explicando cuánto dinero aproximadamente obtiene por mes y qué nivel de clientes atiende”.

En una entrevista al Diario Crónica, el periodista (?) explicó los detalles del evento y que el jurado también tendrá en cuenta la belleza y la experiencia de la modelo. Dijo que el premio será un sponsor (financista) al que le podrán pedir una de dos cosas, dinero o una cirugía estética. Hasta parece una escena de la novela Sin tetas no hay paraíso.

Resulta preocupante, la manera en que abiertamente se promociona este tipo de eventos, que degradan a la mujer, sin que nadie exprese molestia alguna. Al contrario, el organizador recibió felicitaciones y apoyo en las redes sociales, inclusive de docentes del sector secundario y universitario.

Generar una competencia para que mujeres demuestren su talento vendiendo sus cuerpos al mejor postor y publicarlo por todos los medios, es promover la mercantilización de la mujer y fomentar su cosificación. Independientemente a la opción de las potenciales participantes de “Miss Facturera”, este certamen es un atentado a la dignidad humana, una ofensa a la mujer. Expreso públicamente mi repudio al evento y apelo una vez más, a la necesidad de una ley que regule los medios de comunicación, a fin de rescatar su verdadera función social y educativa.

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