Defensores de los DD.HH. se solidarizan con la Comunidad Sawhoyamaxa

Defensores de los Derechos Humanos piden al Estado que cumpla con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CDIH), que obliga a restituirle las tierras a la comunidad.

Defensores de derechos humanos durante la visita a la comunidad. Foto: Tierra Viva

El pasado domingo 14 de abril una comitiva integrada por 30 personas, entre ellas notables y reconocidos defensores de Derechos Humanos como el sacerdote jesuita Bartomeu Melià, la politóloga Line Bareiro y el señor Luis Lezcano Claude, además de representantes de la Codehupy, Tierraviva, Amnistía Internacional y otros integrantes de organizaciones miembros de Codehupy, visitaron la comunidad indígena para interiorizarse de la situación en la que se encontraban, teniendo en cuenta que reingresaron a sus tierras el pasado 21 de marzo y se encuentran allí hasta la actualidad.

En la ocasión, integrantes de la comunidad Sawhoyamaxa manifestaron que no se moverán de sus tierras hasta que el Estado cumpla con la sentencia emanada en el 2006 por la CIDH, que obliga a este a restituirles su territorio, unas 14 mil hectáreas que hoy están a nombre del ganadero Heribert Roedel, quien ya presentó un pedido de desalojo a la fiscalía de la zona.

La Misión de Observación de Defensores de Derechos Humanos en el día de ayer, emitió una declaración pública a través de la cual se solidariza con la comunidad Sawhoyamaxa y exige al Estado dar cumplimiento a la sentencia de la CIDH y de esta forma devolver su territorio a las aproximadamente 100 familias que se encuentran viviendo en condiciones infrahumanas en el lugar.

En la declaración manifiestan: “Exigimos el inmediato cumplimiento del fallo de la CIDH por parte del Estado paraguayo y la adopción de todas las medidas de salvaguarda necesarias a favor de la comunidad Sawhoyamaxa, que garanticen la vida y seguridad de las familias que la integran en las tierras que les corresponden por derecho, impidiendo las represalias de particulares o la eventual represión policial o una intervención fiscal.”

Más adelante agregan: “Advertimos sobre las presiones que el latifundista Roedel está ejerciendo para que el Fiscal de Pozo Colorado disponga el desalojo de la comunidad, pues éste ya envió una notificación intimando a la misma a abandonar sus tierras. El desalojo de la comunidad Sawhoyamaxa es ilegal, ya que la controversia jurídica sobre los derechos de propiedad relacionados con las fincas reivindicadas por la comunidad ha concluido a favor de los indígenas con la sentencia de la Corte IDH, cuyo cumplimiento no puede ser dejado de lado por ninguna disposición fiscal o judicial del ámbito interno.”

“Al tiempo de ratificar nuestra total solidaridad con la comunidad indígena Sawhoyamaxa, expresamos nuestro convencimiento de que el respeto y realización plena de los derechos de los Pueblos Indígenas en el Paraguay es una tarea y un objetivo legítimo de la sociedad, plasmado en la Constitución Paraguaya de 1992. Es indispensable un compromiso activo de nuestra sociedad, el que se debe traducir en acciones para la construcción de un Estado permeado por principios y valores de derechos humanos, como una cuestión central y básica de la democracia.” Finaliza la declaración pública.

El caso de la Comunidad Sawhoyamaxa

La comunidad Sawhoyamaxa del Pueblo Enxet, con más de 100 familias, estaba asentada en el km 370 y 390 a la vera de la ruta Rafael Franco, desde hace más de 20 años, el pasado 21 de Marzo reocuparon sus tierras ancestrales. Recientemente la fiscalía de pozo colorado los intimó a desalojar de nuevo sus tierras.

En el año 1989 iniciaron ante el INDI el pedido de restitución de las tierras, y ante la falta de resultados de parte de las instituciones pertinentes del país, en el año 2000 recurrieron ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en la búsqueda de justicia para la comunidad.

 En el año 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó una sentencia favorable al pedido de los Enxet, obligando al Estado Paraguayo a restituirle a la comunidad sus tierras ancestrales, en el plazo de tres años, más de 14.000 hectáreas en manos del  ganadero de origen alemán de nombre Heribert Roedel, quien se dedica a la explotación ganadera en las tierras, y en esa zona tiene más de 60.000 hectáreas de tierras.

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