Militares de EE.UU. buscan legitimar su presencia realizando tareas civiles, según investigador

Así lo afirmó el estadounidense Richard Doughman, quien asegura que la misión de las Fuerzas Armadas norteamericanas en las Américas desborda lo propiamente militar, para legitimar su accionar. No es coincidencia que se instalen en la zona norte del país, donde hay grandes conflictos generados por el agronegocio, afirma.

 

Las versiones sobre la pretensión norteamericana tienen años. Foto: Radio Santa Fe.

Imagen ilustrativa. Foto: Radio Santa Fe.

Para Richard Doughman (*), investigador norteamericano, la apertura en San Pedro de un Centro de Operaciones de Emergencia hay que verla como un claro caso de militarización que presenta dos dimensiones. La primera, tiene que ver con lo territorial o geopolítico. Y la segunda, en la que el personal militar va asumiendo funciones que fácilmente podrían ser desempeñadas por civiles, esto con el objetivo de legitimar la presencia militar norteamericana. En esta entrevista un el análisis al respecto.

¿Podrías explicar un poco más en detalles esto de la dimensión territorial o geopoílitica?

El Centro de Operaciones de Emergencia en San Pedro sirve como mecanismo para colocar y mantener militares norteamericanos en territorio paraguayo, territorio clave por un gran número de razones geoestratégicas: su posición central permite monitorear el espacio aéreo del continente entero y facilita una llegada rápida a cualquier parte del continente; su posición de cuna entre los dos países más potentes del Cono Sur, Argentina y particularmente Brasil, su posición de puente terrestre entre la cuenca de las Amazonas y la cuenca del Rio de La Plata; la abundancia de recursos naturales, especialmente recursos hídricos, etc. En este sentido, un Centro de Operaciones de Emergencia posibilita la presencia de soldados y equipo norteamericanos permanente y el despliegue periódico del mismo a través de operaciones militares (humanitarias) en conjunto con las Fuerzas Armadas paraguayas en San Pedro que, cómo observás, viene a ser el frente más conflictivo de la frontera agroexportadora en expansión.

Se parece a las bases militares tan rechazadas en el continente

El uso de este tipo de Centro de Operaciones en vez de (o más bien, en adición a) las propias bases militares, representa una adaptación de la estrategia norteamericana a nuevas condiciones: en primer lugar, a la creciente resistencia política y social a la instalación de bases militares en América del Sur, y en segundo lugar a la grave crisis fiscal del Estado norteamericano. Podemos citar la expulsión de militares norteamericanas de la base de Manta en Ecuador y el eventual rechazo a bases norteamericanas por la Corte Constitucional en Colombia como indicadores de esta primera condición. Mientras, en cuanto la segunda condición, hace unos días el Secretario de Defensa norteamericano anunció recortes significativos en el presupuesto militar, provocados por el insoportable déficit fiscal que lleva los EE.UU.

Mientras se cierran bases militares en Europa y se descontinúan algunos programas armamentistas particulares, se refuerzan los programas de las Fuerzas Especiales (encargados de operaciones encubiertas) y de los aviones no tripuladas (los drones).

¿Y la segunda dimensión de la que hablás?

La segunda dimensión de la militarización es más bien funcional, es decir, que personal militar va asumiendo cada vez más funciones que fácilmente podrían ser desempeñadas por civiles y que estas nuevas funciones sirven, de una manera, para legitimar la presencia militar norteamericana. En este caso, la respuesta a emergencias, sean desastres naturales o humanitarias, de por sí, no presenta características que exigen capacidades militares. Una fuerza civil bien equipada y capacitada y respaldado por el Estado Paraguayo, tranquilamente, podría responder a una situación de emergencia en el país.

¿Es decir que los militares van asumiendo funciones civiles con un objetivo más allá de lo humanitario?

En los últimos años se viene desdibujando la separación entre funciones civiles y funciones militares en los documentos estratégicos de las fuerzas armadas de los EEUU. En un documento del año 2000 de los Jefes de las Fuerzas Armadas en Conjunto titulada Joint Vision 2020, se habla de la necesidad de garantizar Full-Spectrum Dominance (dominación del espectro completo) que en pocas palabras significa que las fuerzas militares norteamericanas tienen que estar preparados tanto para el conflicto armado como para la pacificación (Peacemakin) y operaciones humanitarias entre otras contingencias.

La doctrina plantea el despliegue la superioridad estratégica norteamericana en términos comunicacionales e informacionales. Por lo tanto, tener otra instalación en territorio paraguayo donde supuestamente opera el EPP les sirve bastante. En la misma línea, el Comando Sur de EE.UU. que ahora comanda el propio Contralmirante Ballance esbozó en un documento estratégico del año 2008 titulado U.S. Southern Command Strategy 2018: Partnership for the Americas (Asociación para las Américas) en donde identifica la pobreza, la corrupción, el crimen y el terrorismo como las principales amenazas a la seguridad y estabilidad en la región. De esta forma, la misión de las Fuerzas Armadas norteamericanas en las Américas desborda lo propiamente militar, para legitimar su accionar, frecuentemente a través de acuerdos interinstitucionales, en las esferas política y social.

Desastres naturales son fácilmente identificables, cuando hablan de operar en caso de “emergencia” eso abre el espectro para la intervención. ¿Qué entenderán ellos por “emergencia”?

La reactivación en 2008 de la Cuarta Flota Norteamericana (inactiva desde el fin de la Segunda Guerra Mundial) bajo el mando del mismo Comando Sur de EE.UU. para patrullar aguas internacionales en la región y realizar operaciones militares en conjunto y misiones humanitarias obedece a esta lógica. También, la apertura de un Centro de Operaciones de Emergencia en San Pedro, donde un modelo de desarrollo destructivo y avasallante (la soja) genera pobreza y desigualdad y por ende conflicto social, donde operan redes de narcotráfico y el crimen organizado, y donde supuestamente opera una organización terrorista. En este contexto, son muchas las “emergencias” posibles que podrían provocar una intervención por militares norteamericanos, recordando que las operaciones humanitarias, más allá de sus objetivos declarados, además sirven para interactuar con y recaudar información de la población local, habituar la población a la presencia militar como benefactor, y generar la expectativa de una intervención futura.

En este contexto ¿cuál es el papel y la responsabilidad de las organizaciones sociales?

Las tareas de las organizaciones sociales en la zona y de las organizaciones de comunicación crítica tienen que ser de exigir al Estado paraguayo aclaraciones en tanto a la naturaleza del Centro de Operaciones y sus actividades, y de deslegitimar la militarización no sólo del territorio paraguayo pero también como modo de intromisión en el conflicto social.

Fuente: Serpaj Py.

(*) Master en estudios latinoamericanos por la Universidad de Mendoza. Sus investigaciones son referentes al derecho a la alimentación y soberanía alimentaria.

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