Militares comandarán “acciones de desarrollo” en el Norte

  • El gobierno de Horacio Cartes formalizó la creación de la Coordinadora de Acción Integral Conjunta (Caico). El proyecto es un plan militar para «llevar el Estado» y los «servicios públicos» a los departamentos de Concepción y San Pedro. 

Por Paulo López 

El gobernador de Concepción, Luis Urbieta, en la reunión con la Caico. Foto: Agencia de Información Paraguaya.

El gobernador de Concepción, Luis Urbieta, en la reunión con la Caico. Foto: Agencia de Información Paraguaya.

Tras la firma del decreto 1477 por el cual es puesta en funcionamiento la Coordinadora de Acción Integral Conjunta (Caico) en los departamentos de Concepción y San Pedro, el pasado martes 13 de mayo se llevó a cabo la primera reunión entre el gobierno central y el gobernador y los intendentes de San Pedro “para coordinar las acciones integrales en busca a (sic) fortalecer la presencia del Estado y facilitar soluciones a las necesidades del departamento”, reportó ayer la Agencia de Información Paraguaya.

El decreto, publicado en la web de la Presidencia el pasado 8 de abril de 2014, encarga a los militares “optimizar la presencia del Estado” en dichos departamentos y designa como titular del organismo al general Máximo Díaz.

El reporte de la agencia oficial añade que Díaz destacó que la coordinadora tendrá por fin “estimular el desarrollo de las poblaciones del Norte del país” y pidió a las autoridades locales presentar ante la Caico sus distintas demandas para ofrecer soluciones a corto plazo.

Por su parte, el gobernador del segundo departamento, Vicente Rodríguez, auguró “resultados auspiciosos” en la satisfacción de las necesidades que afectan a la región a través del plan y contrapuso la nula atención a la zona de parte de los gobiernos anteriores.

A su vez, el gobernador de Concepción, Luis Urbieta, señaló que ya están encontrando soluciones a los problemas y que el gobierno de Cartes está cumpliendo sus compromisos con esa parte del país.

Ley de militarización 

Zona objetivo del plan militar de "desarrollo".

Zona objetivo del plan militar de «desarrollo».

El plan para lograr la supuesta “presencia activa del Estado” en el Norte se enmarca dentro de la estrategia de militarización iniciada con las modificaciones a la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna aprobada y promulgada en los primeros siete días del gobierno de Horacio Cartes.

La ley fue puesta en vigencia en tiempo récord bajo la excusa del asesinato de cuatro peones en el establecimiento de un brasileño en Tacuatí. Sin embargo, antes de la misma asunción de Cartes al gobierno el plan de la Caico estaba finiquitado.

«Presencia del Estado»

En un documento cuyos extractos fueron publicados por este medio el 9 de agosto de 2013, seis días antes de la toma de mando del nuevo gobierno, se constata que se trata de un operativo de guerra encubierto con el supuesto fin de llevar los servicios sociales del Estado a las zonas más abandonadas del país.

En la presentación se establece que “las fuerzas policiales y militares serán los coordinadores del programa de combate a la pobreza” y de llegada de los “servicios públicos” en dichas zonas.

Cadena de mando del Caico.

Cadena de mando del Caico.

En estricto orden jerárquico, los miembros están dispuestos de la siguiente forma: a la cabeza el componente militar, secundado por el policial y, por último, seguidos por el resto de los entes estatales, comandados por los ministerios del Interior y de Defensa.  Posteriormente siguen los demás ministerios, las binacionales, la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco), etc.

Entre los fines de la coordinadora se menciona el de “apoyar y asistir a la población civil (atención médico, odontológica) y coordinar con elementos de sanidad de los Componentes Militar y Policial”.

Entre las pretendidas finalidades del operativo militar se citan el de “incrementar el nivel de seguridad de la población, disminuir los índices de delincuencia y criminalidad, mejorar la infraestructura vial, de instalaciones educativas y de atención a la salud del sector público y elevar  los niveles de atención a la salud de la población”.

La "seguridad" es el eje transversal del concepto de la acción de la Caico.

La «seguridad» es el eje transversal del concepto de la acción de la Caico.

Tal como lo manifiesta la propia presentación, el Caico tiene por objetivo “garantizar el respaldo político y legal al empleo del componente militar y policial”.

La culpa antecede al delito

Recalquemos que todo este plan estaba urdido antes del 15 de agosto de 2013 y que el asesinato de los peones, dos días después de la asunción de Cartes, fue el delito que funcionó como coartada perfecta para justificar una medida decidida de antemano.

Antes de las modificaciones legales que autorizan inconstitucionalmente a los militares a intervenir en cuestiones de seguridad interna, las acciones castrenses en la zona estaban completamente diseñadas.

Anticipando el envío de los contingentes militares, el documento señala que la policía “continuará con el cumplimiento de su función constitucional, coordinando sus acciones con el componente militar”.

Asimismo, ya se preveía el establecimiento de una base de operaciones militares en la zona con el figurado fin de “contrarrestar acciones terroristas”.

Casi 400 militares están afectados al "plan de desarrollo".

Casi 400 militares están afectados al «plan de desarrollo».

Según el plan original, la Fuerza de Tarea Conjunta estaría integrada por un comando de 16 hombres, un destacamento de seguridad de 80 hombres; de operaciones, 120 hombres; de inteligencia, 10 hombres; de apoyo y servicios, 60 hombres; y un móvil de ingeniería de 98 hombres.  En total se calculaba que estarían cumpliendo funciones cerca de 400 hombres.

A la base militar permanente destacada en el Norte se sumó luego la base del Comando Sur norteamericano para la presumida prestación de ayuda en casos de “emergencia climática”.

Notemos, finalmente, que el “área sensible” señalada es un territorio en pugna entre un modelo en que la gente sobra y otro que reclama tierra para vivir y cultivar. Ante esto, el “modelo de desarrollo” militar que pregona Cartes actúa con un mecanismo similar al observado en El proceso de Franz Kakfa: primero sobreviene la condena y luego se inventa el delito. Todos somos culpables. El que tiene la fuerza se encargará de decidir por qué.

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