Miguel Hernández: centenario del nacimiento del poeta del pueblo

El  30 de octubre se celebra el centenario del nacimiento de Miguel Hernández: poeta, dramaturgo, pastor de cabras, militante, defensor apasionado y consecuente de la República.

Preso por el gobierno fascista de Francisco Franco, situación que logró sortear gracias a la intervención del compañero Pablo Neruda y otros amigos. Pero la suerte del poeta- pastor, pastor-poeta estaba echada, las garras del fascismo lograron atrapar a su cuerpo maltrecho y enfermo, condenarlo a una procesión por lúgubres celdas de las tantas prisiones que abundaban en  España cuando el largo manto oscuro, cruel y despiadado se apoderó de ella, pero su espíritu voló tan alto que trascendió barbaries, cadenas y miserias para danzar la hermosa melodía de la libertad, perpetuada en los extraordinarios versos: “Para la libertad sangro, lucho, pervivo/para la libertad me desprendo a balazos/De los que han revolcado su estatua por el lodo/Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo”.

La naturaleza clara, apasionada y coherente de Miguel Hernández se deja ver en cada aspecto de su vida, en cada centímetro que sus versos nos (de)velan, Miguel amante “Exasperado llego hasta la cumbre/de tu pecho de isla/ y lo rodeo de un ambicioso mar/ y un pataleo de exasperados pétalos de lumbre..” (El rayo que no cesa).

Miguel-amigo, ante la noticia de la muerte repentina de su compañero de alma, Ramón Sijé,  trasmuta el dolor en belleza que desgarra: “Quiero mirar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte…”.

Miguel – padre, impotente de saberse preso, despedaza su dolor en  versos, al enterarse del hambre que pasan su compañera y su niño: “En la cuna del hambre mi niño estaba/Con sangre de cebolla se amamantaba/Pero tu sangre escarchada de azúcar, cebolla y hambre/ Una mujer morena resuelta en luna/ se derrama hilo a hilo sobre la cuna/ Ríete niño/que te traigo la luna cuando es preciso.”

Miguel – miliciano, republicano y  comunista, si desde la trinchera de la palabra  combatió con la poesía, desde la trinchera del combate no dudó en tomar el fusil, de ese momento crucial que le tocó vivir para defender la República contra las huestes del fascismo franquista, enaltecida en la famosa frase de la egregia comunista Dolores de Ibárruri, La Pasionaria, “No Pasarán”, son estos versos “Acércate a mi clamor/pueblo de misma leche/árbol que con tus raíces/encarcelado me tienes/ que aquí estoy yo para amarte/ y estoy para defenderte/con la sangre y con la boca/como dos fusiles fieles (Viento del Pueblo 1936-1937).
Y por último cómo no mencionar el sentido de humor, lugar frecuente señalado por sus compañeros/as de vida, lucha e ideales, que caracterizaba al poeta  orielano, lo que se deja ver en una de las cartas escritas a su esposa desde uno de los frentes de batalla “Parezco un seminarista- por el corte de pelo-con un flequillo que me ha dejado Manolo y es muy posible que me tomen por ello. Ya verás que no estoy tan mal como tú te figuras, sino que un poquito peor”

El eco de Miguel Hernández, de su vida y poesía, retumba en los oídos de los que entienden que la lucha es entrega, amor y pasión.
 
“Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida” M. Hernández.

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