Migración indígena en el Este: primero Itaipú, ahora la soja

La construcción de Itaipú fue primeramente la expulsión indígena de Alto Paraná y Canindeyú, hoy la soja.

La expulsión de sus hogares ancestrales los obliga a adaptarse en la miseria de las urbes. Foto: Jorge González.

El 6 de Noviembre del 2009, un grupo de sojeros brasileños intentaron desalojar por la fuerza, con camiones y camionetas, a las 140 familias que conforman las comunidades Avá Guaraní de Loma Tajy, Ka’a Poty, Formosa, Kaaguy Roky e Ysatî del distrito Itakyry Departamento de Alto Paraná; amedrentamiento que se ha ejercido sin discriminar la presencia de niños, niñas, adolescentes, mujeres embarazadas y ancianos, atemorizando a toda la comunidad. Al encontrar resistencia, los han fumigado con una avioneta afectando a más de 250 personas según datos del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.

La historia de la construcción de la represa Itaipu en la década del 70 fue la causa principal de expulsión de los indígenas de  Canindeyú y Alto Paraná hacia el centro del territorio paraguayo. No obstante, la historia no oficial, la de los pobladores indígenas Ava Paraná Rembe’y menciona que 36 comunidades fueron extinguidas por las inundaciones producidas por los embalses, los pobladores de estas fueron a parar a comunidades donde hasta hoy día son tratados como extraños sin posibilidad de que puedan tomar decisiones como parte de la comunidad.

Primero por la construcción de Itaipu, ahora por el modelo del agronegocio, hoy el desarraigo los ha obligado a migrar a las ciudades para comer, para no morir envenenados. Conforme el censo de las Poblaciones Indígenas en Situación de Calle en Ciudad del Este las mismas pueden dividirse en grupos:

No  llevan 6 años en la calle

Este grupo está conformado por niños, niñas, adolescentes y adultos con proceso de callejización de 0 a 6 años de permanencia en calle y cuentan con las siguientes características:

–                     Niños, niñas y adolescentes sin acompañamiento de sus padres

–                     7 de 10 niños, niñas y adultos son indocumentados

–                     Consumen droga (cola de zapatero y crack)

–                     No cuentan con la alimentación diaria adecuada

–                     Sufren enfermedades de todo tipo, respiratorias, de piel, diarrea, cefalea, infecciones de trasmisión sexual,  enfermedades vinculadas a la desnutrición entre otras.

–                     Sufren maltratos y discriminación en la calle y la vía pública por parte de personas extrañas

–                     Están desvinculados de sus redes familiares y comunitarias

–                     Sufren explotación laboral y sexual

–                     Subsisten mediante la mendicidad, recolección de materiales reciclables, entre otros…

–                     Muchos de ellos no han accedido al sistema educativo y actualmente no concurren a la escuela.

Familias en situación de calle

–                     No cuentan con tierra propia

–                     Viven bajo improvisadas carpas a la interperie

–                     No cuentan con servicios sanitarios (baño, ducha, otros)

–                     No cuentan con la alimentación diaria adecuada

–                     Consumo de alcohol y cola de zapatero de toda la familia

–                     Explotación sexual de niños y niñas,  y prostitución de adultas

–                     Sufren todo tipo de enfermedades.

Los sojales se han adueñado de los montes.

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