Mi abuelito trajo la luz

Cuento de bolsillo sobre un abuelo que sólo buscaba la paz y  el progreso.

Goli Stroessner junto al retrato de su abuelo. Foto de Ultima Hora

Mi abuelito trajo la electricidad al país. Y los artefactos eléctricos llegaron a los hogares, por ejemplo para atender las demandas de sectores de los campesinos y de los más desposeídos trajo la “picana eléctrica”, que era una especie de barita mágica con la cual se solucionaban los problemas de los pobres y a veces hasta los hacía desaparecer de la faz de esta tierra y los mandaba a una vida mejor, con lo cual se olvidaban para siempre de los tormentos diarios de una vida miserable. Para atender las necesidades de la gente de la ciudad que por algún motivo estaba disconforme o inquieta, trajo la “pileta eléctrica”, mi abu me explicó que ella se usaba para dar baños de relajación principalmente a los jóvenes de la ciudad que no colaboraban con la tranquilidad de la población, “así es la juventud,mi hijo, inquieta” me advertía; sólo que algunos se enviciaron con la pileta eléctrica que parece daba muchísimo gusto y pidieron demasiados baños y esto fue contraproducente lo cual a veces (pocas veces me dijo mi abu) produjo la muerte de éstos enviciados.

Mi abuelito vivía preocupado en resolver todos los problemas de pobreza en el país, no quería que haya nadie inconforme en el territorio nacional, con sus amigos era sumamente solidario, recuerdo perfectamente que cuando alguno estaba un poco triste o apretado económicamente lo compensaba regalándole miles de hectáreas, me explicaba que era mucho mejor que las tierras tengan un dueño que las cuide y se haga responsable por ellas, a que sean “tierra de nadie”, pues eso podía provocar cualquier tipo de abuso como invasiones, apropiaciones indebidas, ingreso de indios, etc. Estaba siempre pendiente de tener el país limpio, esta tarea le llevó casi toda su vida pues empezó por este lado del territorio, que estaba lleno de árboles que impedían la circulación de las fuerzas de seguridad y constituían guaridas para los delincuentes, parecía un gran yuyal nuestro país, poco a poco esos espesos yuyales fueron reemplazados por amplios y productivos campos de soja, hoy día desde el avión podemos ver hasta quien va caminando por éstos pulcros y  rasos campos unicolor; tanto fue así, me contaba mi abuelo,  que cuando algunos baqueanos que ayudaban a las fuerzas de seguridad en su recorrido, subían a un avión y caían de él, pues miraban hacia abajo sorprendidos e hipnotizados por la belleza de estos limpios campos, perdían el equilibrio y caían. Mi abuelo fue un grande no cabe duda! También abrió largos caminos para facilitar la tarea de limpieza, pues los troncos sacados de éstos yuyales eran muchos, al mismo tiempo que rescataban a los indios que habían quedado preso de éstos yuyales por cientos de años, sacándolos a la vera de éstos nuevos caminos de manera a que tengan mayor contacto con la realidad nacional.

Mi abuelito sólo pensaba en paz y progreso para su país, su corazón era tan noble! “corazón de mantequilla” le llamaba mi abuela. Mi abu era un churrazo, todos sabemos que en una país de cabecitas negras un rubio alto como nosotros es siempre el galán; entonces mi abuelito sin quererlo, le sacó la novia a muchos, pues me contaba mi abu, que las chicas caían a sus pies rendidas de amor y pasión cuando lo veían y como él era “corazón de mantequilla”, no podía decirles que no y las llevaba con él para darles una vida digna y plena de felicidad. Así, tuvo muchos romances, principalmente las jovencitas de 17 años enloquecían por él; también me explicó que eso era casi un deber histórico para los que somos rubios y  de buena estatura, pues es necesario repoblar el país mejorando la raza, ya había iniciado este trabajo encomiable el gran héroe y padre de la patria el General centauro. Así que mi abu simplemente no se negó a esa tarea patriótica que el destino le demandaba.

Ay mi abu! Todo por la patria! Recuerdo que la justicia para todos era su obsesión, por eso se encargaba él mismo, en propias manos, de administrar la plata de la gente, era tan celoso de ese tesoro que siempre lo llevaba consigo, en “su” bolsillo, no permitía ni banco nacional, ni ministro de presupuesto, nada! La plata se manejaba en casa!, así fue siempre y más cuando se empezó a poner viejito se puso más obse, por eso fue que cuando un grupo de ingratos mercenarios parias lo sacaron de la administración del bien común, mi abuelito que ya estaba entradito en años, olvidó el tesoro público en su bolsillo. Eso es lo que pasa cuando uno le dedica toda su vida y energía para atender personalmente la paz y el progreso de todos, después te dan la patada!

 

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