Menos asistencialismo, más tierra…más Estado

Piden organizaciones campesinas, indígenas y sindicales a los tres años del gobierno de Lugo.

  • Ven difícil la aplicación de la Reforma Agraria sin consenso de los tres Poderes del Estado.

  • Aseguran que el proceso que se abrió en 2008 puede abrir otro más profundo.

  • Un logro visible es el mejor pago brasileño por la energía de Itaipú.

La re-distribución de la tierra es el eje principal para analizar al gobierno de Fernando Lugo. Marcial Gómez, dirigente de la Federación Nacional Campesina (FNC), dice que este gobierno se quedó en el diagnóstico. No avanzó en otros puntos más que prometió, que son la recuperación de asentamientos en manos irregulares, la recuperación de tierras mal habidas y la compra de tierras. En esto último, teniendo presupuesto el INDERT, no lo ejecutó en 2010 y en lo que va de este 2011.

Según Marcial Gómez de la FNC el gobierno no avanzó en la recuperación de tierras malhabidas

También el modelo agroexportador, sigue con todos los beneficios. No paga impuesto a la exportación y nadie le controla si cumple o no con las normativas ambientales.

Esther Leiva, dirigente de la Organización de Lucha por la Tierra (OLT) dice que ya no veremos Reforma Agraria en lo que queda de este periodo, porque no hay consenso con los otros dos poderes, el Parlamento y el Poder Judicial.  Para ella, no obstante, el fenómeno Lugo puede convertirse en una puerta para un proceso más profundo en el futuro.

Pueblos indígenas

Durante los 100 primeros días de gobierno, los pueblos indígenas se sentían entusiasmados con este gobierno, por las promesas electorales. Sin embargo, últimamente están muy molestos con él, explica Martín Rivarola, del pueblo ava guaraní, de la comunidad Ka’atymirí, de Capiibary, departamento de San Pedro.

Martín forma parte de la Organización Nacional de Aborígenes Independientes (ONAI) y dice que analizaron bien al gobierno, su composición, y llegaron a la conclusión de que Lugo está solo en el Ejecutivo, tal vez con buenas intenciones. Pero que el Parlamento y el Poder Judicial frenan cualquier proyecto. Estos dos poderes representan a  la oligarquía, sojeros, ganaderos y ricos.

No obstante, dice Martín, Lugo pudo empujar ciertos procesos, como la recuperación de tierras indígenas, pero no lo hizo por su carácter vacilante (pererí). A diferencia de otros gobiernos, lo único nuevo es que algunas comunidades recibieron víveres y herramientas. “Sabemos que es asistencialismo. Pero ni esto nunca antes había llegado. Ahora llegó”, dice.

Durante los 100 primeros días de gobierno, los pueblos indígenas se sentían entusiasmados con este gobierno, por las promesas electorales. Sin embargo, últimamente están muy molestos con él, explica Martín Rivarola, del pueblo ava guaraní, de la comunidad Ka'atymirí, de Capiibary, departamento de San Pedro.

Marcial Gómez ve como positivo el tema de la soberanía energética, donde se consiguió una paga más justa por la energía excedente que vendemos a Brasil. En Salud, reconoce la gratuidad de la atención, pero que en infraestructura, médicos y medicamentos, falta mucho.

“En síntesis, el actual gobierno hasta ahora, para el sector popular sólo ha tenido asistencialismo (Tekoporá, Propaís, transferencia monetaria a través del MAG a los comités). Porque no hay un programa de desarrollo productivo”, termina diciendo Marcial Gómez.

Hay que confrontar

En el sector sindical, Derlis Marinoni dice que Lugo viene de la Iglesia, donde no existe la confrontación. Y en la política, hay que confrontar, hay que ser directo cuando se cree que se tiene la razón. Él forma parte del Sindicato de Trabajadores de Acepar (SITRAC).

Sin embargo, asegura que la clase trabajadora sigue confiando en que Lugo solucione varios conflictos que tienen. “Necesitamos seguridad social, salud, educación. El pobre necesita más Estado. La ausencia del Estado favorece a las clases dominantes”.

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