Memorias del Sector Energético: ¿Un parteaguas en el desarrollo paraguayo? (*)

Cuando en el 2010 la dirección binacional de Itaipu inició un conjunto de obras para desarrollar la infraestructura eléctrica paraguaya, la clase política tradicional, la dirigencia de gremios empresariales y sectores de la prensa colocaron en duda la real intención de realizarlas. En este 2013 esas obras están llegando a término y esos mismos actores muestran una segunda incomprensión, ahora sobre lo que debe ser un proyecto país que aproveche su energía abundante. Dejo aquí mi análisis desde el punto de observación que me permite el haber sido director general paraguayo de Itaipu en 2010-11.

 Un nuevo capítulo en la relación bilateral

 No trascendió en la prensa nacional que el 29 de septiembre del 2008 en la primera reunión para la negociación Paraguay-Brasil sobre Itaipu, el jefe de la delegación designada por el presidente Lugo, el entonces vicecanciller Jorge Lara Castro, inició la ronda afirmando: “Debo aclarar, de entrada, que esta bancada de negociadores paraguayos está integrada por personas honestas”. Terminaba en ese momento una larga historia en las negociaciones con el vecino país donde los intereses de la nación paraguaya podían ser canjeados por intereses de miembros del gobierno paraguayo.

 Esa nueva postura negociadora fue la que abrió paso a los acuerdos Lugo-Lula del 25 de julio del 2009. No solo se movieron los cimientos del Tratado de Itaipu (abriendo puertas para la venta de energía en el mercado brasilero y a terceros países) como hubo un aumento significativo de las compensaciones (multiplicadas por 3) y se obtuvieron recursos para las obras de la linea de 500kV, entre otros diversos temas de interés del Paraguay.

Desde el 2010 el Paraguay volvió a hacer inversiones en su infraestructura eléctrica para ampliar la utilización de su energía de Itaipu. Habían pasado cuatro gobiernos paraguayos que dejaron un escenario de apagones en todo el país por falta de inversión en capacidad de transformación, transmisión y distribución.

La reacción de las fuerzas gremiales, político partidarias y la prensa que estuvieron asociadas a ese atraso, y que continuan dominando la escena política nacional, fue curiosa. A lo largo del 2010, desde la prensa nacional se atacó a la dirección paraguaya de Itaipu llegando a afirmar hacia finales del año que había una conspiración (¡con coimas de 37 millones de dólares!) para favorecer a una multinacional francesa en las licitaciones. Después, cuando esa empresa se molestó por haber quedado en segundo lugar, la misma prensa defendiendo el punto de vista de los franceses afirmó que la dirección paraguaya de Itaipu estaba complotada con los brasileros para provocar la “judicialización” de la licitación y así parar la obra. ¡El tema fue editorializado por un medio impreso de la capital!

Con ese editorial en manos, y argumentando que la dirección paraguaya de Itaipu estaba “traicionando a la patria” políticos paraguayos trataron de impedir que el Congreso aprobara la ley que autorizaba a Hacienda a transferir fondos del FOCEM a Itaipu. Fracasada la obstrucción, la Cámara de Diputados aprobó una declaración amenazando con juicio político al Pte. Lugo a finales de abril del 2011 caso no detuviera la adjudicación de la licitación de las obras de las subestaciones Villa Hayes y margen derecha de Itaipu.

Contribuían a ese ambiente enrarecido dirigentes de gremios empresariales y profesionales que proclamaban que “Brasil no nos va a dejar usar nuestra energía”. El hoy presidente de la UIP, Eduardo Felippo, nos desafió, tal su convicción de que íbamos al fracaso, diciendonos que “el día que se inaugure voy a ir desde la UIP hasta las oficinas de Itaipu caminando desnudo”.

El 28 de abril del 2011, a la tarde de aquella sesión de Diputados, se realizó una reunión de los consejeros paraguayos de Itaipu y el presidente Lugo donde la instrucción de éste fue no ceder ante las presiones espureas de los políticos. Al día siguiente, la obra fue adjudicada. La multinacional siguiendo su guión judicializó la licitación pero el juez brasilero que recibió el reclamo de la empresa francesa siquiera dió curso a la demanda, tal era el absurdo del pleito.

Las tres grandes licitaciones referentes a las obras de la conexión Itaipu-Villa Hayes (las dos subestaciones, la linea en sí y los trabajos de fiscalización) y una cuarta de contrapartida de Itaipu (seccionamiento de lineas en Itaipu) que totalizaron un valor cercano a los 400 millones de dólares se realizaron en el año 2011 con éxito rotundo y con participación proporcional record de empresas paraguayas en las obras (considerando el histórico de Itaipu).

Un nuevo capítulo en el sector eléctrico

Entre finales del gobierno anterior y el comienzo del gobierno Lugo, desinteligencias en las direcciones de ANDE e Itaipu hicieron que fracasara una licitación para instalar el transformador T5R5 con el que se podría paliar los problemas de insuficiencia de transformación y transmisión que dejaban en el verano al país en oscuras. Es en respuesta a esa mala gestión que el presidente Lugo realizó cambios en el sector y constituyó la Mesa Energética a comienzos del 2010.

Allí fue diseñado todo un plan de corto, mediano y largo plazo, entre todos los entes y órganos con responsabilidad en el sector.

En lo que concierne a Itaipu, el corto plazo era un plan de emergencia hasta el verano 2012/13: En 2010 Itaipu instaló en tiempo récord el transformador TxRx que entró a operar en diciembre y suplió el fracaso anterior. Al mismo tiempo licitó con éxito el T5R5 que fue inaugurado a finales del 2012. A eso se agregaría la repotenciación de los seis transformadores de la subestación margen derecha. Esas obras permitirían equilibrar la capacidad de suministro desde Itaipu a la ANDE con la demanda del sistema eléctrico paraguayo.

Para tener una idea del atraso crónico en el que venía el país anteriormente, mencionemos que el T5R5 en la programación de los técnicos de Itaipu debió haber sido inaugurado en 1998 y no ¡14 años después! en el 2012.

Para el mediano plazo la tarea principal asumida por Itaipu fue la construcción de la linea de transmisión en 500kV, la subestación en Villla Hayes y las obras de ampliación de la subestación margen derecha en Hernandarias. En mayo del 2010 los presidentes Lula y Lugo decidieron que serían utilizados recursos aportados por Brasil a través del FOCEM (300 millones de dólares de aporte voluntario y 100 millones de los ordinarios). Esta obra estaría en condiciones de responder ya a las demandas de transmisión desde el 2013 y debe atender las necesidades del país hasta finales de la década.

Para proyectar el largo plazo Itaipu actuó en dos frentes. Por un lado, la dirección de Itaipu licitó y adjudicó el seccionamiento de las lineas que salen hoy de la usina, pasan por territorio paraguayo con gran parte de la energía que le corresponde al país y van directamente a la otra margen a alimentar el sistema eléctrico brasilero. Sólo cuando este año esta obra esté terminada es que el Paraguay va a tener la infraestructura básica para tomar el 100% de su energía de Itaipu (pero, aún van a faltar otras inversiones para su transformación, transmisión y distribución). ¡Esa obra sobre la que poco se ha hablado sí que es recuperación de soberanía!

Por otro lado, Itaipu apostó a la planificación del sector eléctrico paraguayo en apoyo a la Mesa Energética. Tomó diversas iniciativas articuladas entre sí.Contrató a la Fundación Bariloche (FB), respetada institución internacional en materia energética, para ayudar en el trabajo interinstitucional de elaboración de una Política de Estado de Energía, que culminó a finales del 2011. En respuesta a necesidades detectadas en ese trabajo se realizaron las tres tareas que listamos a seguir:

– Firmó convenio con la Fundación Parque Tecnológico de Itaipu (FPTI), institución constituída binacionalmente para desarrollar ese tipo de iniciativas, para que junto con la FB realicen el estudio de balance de energía útil en el país. Sólo cuando ese trabajo esté finalizado este año podremos saber exactamente cuál es nuestra matriz de consumo energético y tendremos base para planificar el sector. El último estudio fue realizado en 1985, obviamente las estimaciones y proyecciones realizadas sobre esa base casi tres  décadas después son muy endebles para proyectar una política energética seria.

– En otro convenio con la FPTI se lanzó el estudio del potencial de los ríos interiores. Desde los años 70 se estimaba que habrían unos 800 MW a ser explotados. El estudio permitirá identificar la posible locallización de las usinas y su verdadero potencial.

– En convenio entre la FPTI y la FB se iniciaron cursos de especialización y maestría en planificación energética, respondiendo a la carencia de profesionales calificados.

Al mismo tiempo, un trabajo mancomunado de la dirección técnica de Itaipu y la FPTI apuntó a diversos proyectos para investigar el aprovechamiento de nuevos combustibles (hidrógeno) y fuentes de energía y generación de capacidad nacional en la fabricación de autos eléctricos (el Aguará actualmente está en exhibición).

En suma, podemos decir que en ese período primaron tres ejes que desde hacía mucho no se verificaban en el sector eléctrico paraguayo: Realización de obras, no apenas discursos o promesas o intenciones. Planificación en función de un proyecto país de desarrollo. Innovación para poner al país a la altura de los desafíos de nuestro tiempo.

La segunda incomprensión

En el 2010-11 había sectores gremiales, políticos y de la prensa que continuaban repitiendo que “el Brasil no nos quiere dar nuestra energía porque la usan para desarrollar su industria paulista” porque no eran capaces de percibir que el Mercosur con los gobiernos progresistas estaba cambiando la geografía económica regional. Pero para que ese cambio sea positivo para el Paraguay es necesario superar una nueva visión distorsionada que se está instalando ahora.

Porque lo que estamos oyendo del actual gobierno, de líderes políticos y gremiales es un llamado a los inversionistas brasilleros para que vengan a aprovechar que en el Paraguay, desde la finalización de las obras referidas, la energía es abundante y barata; pero también los impuestos son más bajos que en toda la región y los trabajadores paraguayos tienen menores beneficios sociales que sus vecinos. Ciertamente esas tres características son muy atractivas para cualquier inversionista extranjero, que está en su derecho de aprovechar las mejores condiciones que el mercado regional le ofrece.

El problema es que gobernantes y dirigentes políticos y empresariales crean que tres distorsiones que vive hoy el Paraguay sean el atractivo que hay que ofrecer y no problemas que hay que resolver. La ANDE no tiene reajuste de tarifa hace más de 10 años a pesar de toda la inflación del período, por lo que no cumple con la ley que le rige y manda tener un excedente equivalente del 8 al 10 % de su facturación. ¿Como se pretende que haga inversiones en mejoras del sistema eléctrico? El país tiene una presión impositiva menor al 13% del PIB (si se computan las hidroeléctricas binacionales) y usa como muletas royalties y compensaciones pagadas por Itaipu. Y no hay duda de que la clase trabajadora paraguaya se merece mejores condiciones sociales que las que hoy tiene. Es más, cuando finalmente el Paraguay evolucione políticamente éstos y otros problemas seguramente van a ser discutidos y enfrentados.

El Paraguay vivió dos ciclos de “modernización conservadora” en su historia. Una vez, a finales del siglo XIX cuando el gobierno paraguayo creó el modelo de enclaves económicos con exclusión social, al vender inmensas extensiones de tierra a capitales extranjeros. La segunda, cuando la dictadura de Stroessner en los años 70 pactó Itaipu con el Brasil y abrió el este del país al agronegocio sojero predominantemente brasilero.

Un enfoque equivocado puede hacer que el capítulo que se podría abrir con estas obras del sector eléctrico en vez de ser finalmente la base de un proyecto de desarrolllo con inclusión sea un nuevo ciclo de modernización con exclusión social.

(*) Una versión de este artículo fue publicada en la revista Agenda que acompañó a la edición del viernes 5 de abril de 2013 del Diario 5 Días de Asunción

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