Memorias colectivas y pensar el futuro

*Por Ticio Escobar. ¿Qué alcances tiene hoy celebrar en el Paraguay el Bicentenario de la Independencia Nacional? El Bicentenario significa no tanto un gran festejo como una conmemoración; es decir, un acto de memoria reflexiva abierto a la construcción colectiva de futuro. Más que eventos, el Bicentenario busca abrir una escena de acontecimientos: la posibilidad de que intelectuales, historiadores, políticos, artistas y ciudadanos en general piensen y reelaboren, desde distintos lugares, lo ocurrido desde mayo de 1811 hasta hoy.

Hablar de un pasado compartido es referirse a construcción de memoria. Como toda fecha convertida en hito
fundacional, el paso entre el 14 y el 15 de mayo constituye, en parte, una producción mítico-histórica: un punto que detiene imaginariamente procesos complejos, indefinibles en un momento exacto, pero necesarios de ser fijados como base de rituales que ayuden a sellar el pacto social.

La sociedad, plural y dinámica siempre, precisa remarcar sus contornos y asentar fundamentos que sean universales, que rijan para todos y que sirvan, por lo tanto, para ajustar la cohesión del conjunto social y evitar el esparcimiento de sus componentes diversos. País pluricultural, multiétnico, plurilingüístico (básicamente bilingüístico), el Paraguay necesita potenciar las fuerzas diferentes que alimentan su variada composición nacional.

Es decir, la escena que busca levantar la Comisión Nacional del Bicentenario tiene que ver con la construcción de la esfera pública Obviamente, la conmemoración de los 200 años de Independencia pretende sólo aportar un pequeño esfuerzo a una tarea continua y permanente, inacabable en un periodo, inabarcable por una o varias generaciones.

Por eso, la Comisión quiere impulsar interpretaciones plurales que, instaladas fuera de toda pretensión maniqueísta y todo tenor dogmático, busquen detectar pistas diversas en la historia para proponer, desde ellas, rumbos concertados. Pero repensar la historia significa también cautelar el patrimonio, fortalecer las memorias colectivas e imaginar a través de la creación nuevas salidas para un tiempo difícil.

En este sentido, será tarea del Bicentenario la protección y recuperación del patrimonio histórico, artístico
y cultural, arquitectónico y edilicio, así como la reedición de obras clave que hacen a la interpretación de nuestra historia.

Pero también, el impulso a la producción de nuevas lecturas de una realidad cuyo carácter complejo exige puntos de vista distintos y cruzados. Se buscará, además, durante este tiempo impulsar la imaginación creadora a través de textos, figuras, música y representaciones capaces de recolocar los lugares de la memoria, bosquejar las líneas de un horizonte más claro y propiciar futuros mejorados.

*Ministro de la Secretaría de Cultura – Vicepresidente 3.º de la Comisión Nacional del Bicentenario.

Publicado en la Revista Número 1 del Bicentenario

Comentarios

Publicá tu comentario