Memorable show de Paul McCartney en Paraguay

Paul McCartney se presentó por primera vez en Asunción, donde desató sentimientos varios, emociones y lágrimas en el público paraguayo.

El último Beatle en Paraguay. Foto: Julio Callizo.

Histórico. Uno de los Beatles en Paraguay. Increíble, ¿no?

Chicas y chicos, muchachas y muchachos, señoras y señores, todos congregados para celebrar el paso de un Beatle por Paraguay, donde el público tan variado como multitudinario se dio cita en el Estadio Defensores del Chaco, en la noche del martes, para escuchar las canciones que remiten a la juventud temprana, los temas que se escucharon hasta el hartazgo y se saben cantar de principio a fin.

El público no fue exactamente a escuchar las canciones del último disco solista de McCartney, sino las canciones históricas de los Beatles que las conocen desde el más pequeño hasta el abuelo de cualquier familia en el mundo. Como en los viejos tiempos, el estadio estalla apenas Paul arranca con la primera canción. McCartney empieza con “Magical mystery tour”. ¡Y vaya que nos entrega una noche mágica dentro de esta gira denominada “On the Run”!

Paul saluda a los gritos: “¡Hola Paraguay! ¿Mba’eichapa?” Más de uno se queda con la boca abierta en ese momento al escuchar a nada menos que un Beatle hablar en nuestro guaraní. Ni falta hace decir que McCartney ya tiene a todos en la palma de la mano y que puede hacer lo que quiera con el público paraguayo.

Ya suena “Junior’s Farm”, la primera de las siete canciones que Paul haría de Wings, la banda que formó apenas un año después de la separación de los Beatles, junto a su exesposa Linda McCartney, con quién tocó hasta poco más de 1979. “All my loving” quizás es la primera en poner a cantar en masa a los más de 30.000 presentes, al tiempo que se proyectan imágenes de la película “A hard day’s night”. Así se va uno de los más grandes clásicos de la música universal. El concierto sigue con varios temas combinados entre Wings y los Beatles, “Jet”, “Drive my car”, “Sing the changes”, “The night before”  y, al turno de “Let me roll it”, zaparon la intro de “Foxy lady” de Jimi Hendrix, en donde los entendidos en la materia sonríen por el maravilloso momento que acababa de suceder.

El escenario de una noche histórica.

Además de contar con el escenario más grande que se haya montado en el país, en los costados del mismo están ubicadas dos pantallas verticales que muestran a la banda en acción, obviamente, con casi un total destaque para Paul. Y en el escenario, detrás de la banda, se encuentra una enorme pantalla horizontal donde proyectan imágenes de los Beatles y clips alusivos a las canciones que van pasando, como en “My valentine”, donde se puede ver el recién estrenado video que protagonizan Johnny Deep y Natalie Portman.

“¡Son lo máximo!”, grita Sir Paul al terminar “And i love her”, frase que la dicen todos los cantantes del mundo en todos los lugares donde van a tocar, pero escucharla de boca de un Beatle se siente extremadamente genial. Al momento de “Blackbird” recuerda que la década de los  60 estuvo llena de problemas en los EE.UU., en cuánto a los derechos civiles y entonces cuenta que esta canción la compuso para ayudar a la gente para poder atravesarlos.

Atentos: Sir Paul quiere contarnos acerca de sus clases de castellano a los 11 años. “Esto fue lo que aprendí: tres conejos en un árbol tocando el tambor, que sí, que no, que si lo he visto yo”, dice como un chico de segundo grado en un excelente castellano. Y con otro tono de voz continúa: “Esta canción la escribí para mi querido amigo John”, anticipando “Here today”, en donde se ven imágenes de John Lennon en la pantalla de fondo. Éste fue uno de los momentos más emotivos de la noche. Acá… a más de una persona se le cae una lágrima. Luego, inmediatamente, arranca con “Dance tonight”, una canción de tono alegre para levantar otra vez a quienes todavía palpitan el tema anterior.

A esta altura recién promedia la mitad de un show de más de 2 horas con 40 minutos y Paul McCartney ya se ha despachado con nada menos que 19 canciones. “Eleanor rigby” es como tocar el cielo con las manos por un breve momento. Luego, cuando agarra el ukulele, dice: “Les quiero decir que George Harrison era muy bueno con el ukulele. ¡Ésta la canto para George!” Entonces suene “Something”… para emocionarse a tope de nuevo. La sigue “Band on the run”, de los Wings.

A partir de acá se desata la beatlemanía: “Ob-la–di, ob-la–da”, “Back in the U.S.S.R”, “I’ve got a feeling”, “A day in the life”, “Give peace a chance” y “Let it be”, que una por una estremecen el corazón de todos hasta llegar a la última canción de los Wings de la noche: “Live and let die”, que sin dudas merece una mención especial. E uno de los momentos cumbres de la noche. A la melódica intro con piano le sigue el descontrol sonoro y pirotécnico. El escenario escupe fuego por sus costados y las palpitaciones se disparan a lo más alto. La expresión del rostro de Paul al final de la canción muestra a un señor de 69 años que rockea como un chico de 18 y no le importa nada más.

Ni bien terminas de reaccionar, Paul McCartney te afloja las piernas de nuevo. Lo que viene después es todo el Defensores del Chaco coreando “nananara nana, naranana”. Sí, llega el momento de “Hey Jude”. Al terminarla, Paul se retira por menos de tres minutos del escenario y la gente sigue haciendo el coro de la canción. Es otro de los tantos picos emotivos de la noche.

Ni bien McCartney vuelve a escena, empieza con “Lady Madonna”, a la que sigue la inolvidable “Day tripper”, y remata las emociones de la audiencia con “Get back”. Definitivamente esta noche puede ser eterna. Comienza a sonar “Yesterday” y si miras hacia atrás sólo ves rostros casi al borde del llanto. Y atentos, que Paul tiene una pregunta bien importante para el público paraguayo: “You wanna rock? Ok! Let’s rock!”, dice Paul antes de arrancar con “Helter skelter”, que suena el doble de pesada de lo que suena en el disco, rozando casi el heavy metal, con un Macca pudriendo la garganta y demostrando que mantiene intacta la voz igual que en los 60.

“Ahora tenemos que irnos a casa y ustedes también”. Paul se despide y agradece a su equipo, su banda y el público paraguayo. Con McCartney nuevamente sentado al piano para “Golden slumbers” la música baja los decibeles sólo por algunos minutos hasta que agarra las seis cuerdas de nuevo para tocar “Carry that weight” y “The end”. El cierre se viene con tres guitarras sonando al máximo volumen y la pantalla proyectando imágenes interactivas de los Beatles, que emocionan hasta a los más duros. “Hey! ¡Escuchen! Han sido una gran audiencia y les agradecemos mucho. ¡Adiós, Paraguay! ¡Nos vemos la próxima!”, son las últimas palabras de Macca.

Es algo increíble lo que se vivió ayer de noche en Asunción. Y si tenemos en cuenta que a los  69 años Paul McCartney sigue dando esta clase de shows, de seguro que sale de gira una y otra vez, porque se nota que disfruta demasiado de seguir tocando en vivo. Y mientras tanto a nosotros sólo nos queda decir: gracias Paul McCartney por tanta música, por una noche inolvidable y por la magia eterna.

Video de cortesía: Jovino Prieto.

Fotografías: Julio Callizo Wagener.

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